“La excusa del Covid”: la polémica ruta de escape a los planes familiares y sociales

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En East Village, al sur de Manhattan, una multitud se paseó por distintos bares y restaurantes de la zona el último fin de semana
En East Village, al sur de Manhattan, una multitud se paseó por distintos bares y restaurantes de la zona el último fin de semana

NUEVA YORK (The New York Times).– El invierno pasado, Trysta Barwig estaba agotada. Se sentía abrumada por su puesto de administradora de programas y el trabajo le obligaba a viajar, con demasiada frecuencia, lejos de su casa en Atlanta. Necesitaba un descanso. Así que, cuando su jefe le pidió que volviera a hacer las valijas, usó la que se ha vuelto su mejor excusa: una exposición al Covid.

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“Supuse que sería más fácil decirle esto a mi jefe que responder a un millón de preguntas relacionadas con las razones por las que no podía ir”, comentó Barwig, de 31 años, quien también es la fundadora de un blog de viajes, This Travel Dream. “Fue muy comprensivo y me eximió de los viajes por trabajo”, señaló.

Fin del problema.

Ahora que las Fiestas están a la vuelta de la esquina, en algunas partes del mundo se están volviendo a hacer planes. Y también está regresando la ansiedad social, al menos entre las personas que son introvertidas por naturaleza o que pudieran sentirse un poco oxidadas después de unos 18 meses de interacciones restringidas.

Algunas personas están empezando a mentir sobre su exposición al Covid-19, porque consideran que es una ruta de escape de esos planes –desde el trabajo y las citas románticas hasta las consultas con el dentista– que pocos cuestionarán. Otras han usado esa mentira todo el tiempo.

Claro está que la exposición real a la Covid no es ninguna broma y mentir al respecto es una posibilidad que mucha gente no se puede dar, incluida una cantidad enorme de trabajadores esenciales que pusieron en riesgo su salud a lo largo de la pandemia.

Larry Burchett, un doctor de urgencias y médico familiar en Berkeley, California, dijo que las personas que no están vacunadas y en verdad estuvieron expuestas a alguien que dio positivo para Covid-19 deberían hacer una cuarentena de 14 días, aunque no tengan síntomas. Los que están vacunados y que estuvieron en contacto con alguien que dio positivo al virus (a menos de dos metros y aunque sea por 15 minutos) no tienen que hacer cuarentena a no ser que presenten síntomas, pero deberían hacerse pruebas entre cinco y siete días después de la exposición, comentó Burchett, según los lineamientos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, incluso con el permiso para eludir la cuarentena que los CDC dieron a los vacunados y sin síntomas, algunas personas no dejan de mentir.

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Citas

En marzo, antes de que mucha gente fuera inoculada, John Junior pensaba que había conocido a la mujer perfecta en internet. El joven, un activista a favor de la salud mental en Cheshire, Inglaterra, conversó con ella en línea durante dos meses antes de hacer los arreglos para conocerse en persona. Junior compró entradas para el cine e hizo una reserva en un bowling, tan solo para recibir, el día de su cita, la indeseable excusa de la exposición al Covid-19.

“Me escribió por mensaje que su tío había pasado a dejarle unos regalos un par de noches antes y tenía síntomas de Covid”, comentó Junior, de 33 años. “Me dijo que no podía salir de la casa en caso de que tuviera la enfermedad”.

Junior dudó de su historia, así que ella le subió el tono y le dijo que en realidad había dado positivo. Según contó, ella le envió una fotografía de la prueba por Snapchat cuyo resultado positivo era evidente que había sido adulterado con un marcador negro. Es la tercera vez que le cancelan una cita por una supuesta exposición al Covid-19.

Sara Bernier, fundadora de Born for Pets, un blog con consejos para el cuidado de las mascotas, ha estado del otro lado de la ecuación. El año pasado, conoció a alguien en línea e hizo planes para verse en persona, hasta que él empezó a mandarle mensajes sugerentes el día anterior a la cita.

“Como me cuesta mucho decir algo tan simple como ‘no’, creé una historia elaborada en la que me había dado Covid y me iba a ser imposible llegar”, contó Bernier, de 29 años y residente de Nueva York.

“Preocupación altruista”

A los terapeutas no les sorprende que la exposición al virus se haya vuelto una excusa tan conveniente –y tan horrible– de nuestros tiempos.

“Para la gente que no quiere hacer algo, ya sea por ansiedad, temor existencial o la idea de que será más fácil quedarse en casa y ver El juego del calamar que arreglarse y salir al mundo, la excusa del Covid parece hecha a la medida: es oportuna, prominente y parece que la motiva una preocupación altruista por la salud de los amigos, colaboradores o extraños”, comentó Suraji Wagage, cofundadora y directora del Centro de Terapia Cognitiva Conductual en California.

“Es difícil que la parte receptora reaccione de forma negativa y esto no la haga parecer como que no le importa la salud de los demás o la propagación de la pandemia”, explicó Wagage.

Además: la excusa puede ser reciclada sin necesidad de despertar sospechas, porque se puede estar expuesto en repetidas ocasiones y en cualquier momento, agregó la especialista.

No obstante, de hecho la razón por la que esta excusa es tan buena es que tiene sus riesgos, comentó Wagage. Debido a que durante tanto tiempo salimos de nuestra casa con moderación, si acaso, nos hemos condicionado a una socialización limitada. Como resultado, es más difícil hacer lo que antes parecía común, como reunirse con amigos para cenar o incluso ir a trabajar a una oficina.

Ese ha sido el caso de Daniela Sawyer, fundadora y estratega de desarrollo empresarial de FindPeopleFast, un sitio web de búsqueda de antecedentes. Le encantaba el periodo de aislamiento en Nueva York, así que lo continuó después al decir a todo el mundo una y otra vez que había estado en contacto con alguien con Covid.

Esta excusa parecía tan natural, que no podían negarlo en absoluto”, dijo Sawyer, de 32 años.

Riesgos

Usar este falso argumento es sencillo y casi adictivo por su facilidad de aceptación, pero podría tener consecuencias penales.

Después de que William Carter, un bombero de Dallas, supuestamente mintiera sobre tener Covid para poder faltar al trabajo e irse de vacaciones en marzo pasado, fue detenido y acusado de un delito de robo (se le pagó más de 12.000 dólares por el tiempo que estuvo de vacaciones). Está de baja administrativa remunerada mientras lo investigan, según la ciudad de Dallas.

En julio, Santwon Davis, de Atlanta, fue condenado a tres años de prisión y se le ordenó pagar 187.550 dólares a su empleador por fraude electrónico relacionado con un plan para defraudar a su jefe cuando solicitó y recibió tiempo libre pagado del trabajo por lo que afirmó que era una prueba positiva de Covid-19.

Davis fue acusado de presentar un historial médico falso a su empleador, una empresa de la lista Fortune 500, que cerró el local en la que trabajaba para hacer desinfección, y pagó a todos los empleados durante el cierre. Los investigadores también descubrieron que en 2019 Davis fingió la muerte de un niño –que no existía– creando y presentando documentación falsa al mismo empleador para respaldar una solicitud de licencia por duelo.

Pero esas son situaciones extremas.

“Falta de principios”

Jamie Hickey, un especialista en recursos humanos de Coffee Semantics en Filadelfia, relató que en junio pasado estaba previsto que él y su esposa asistieran a dos bodas en un lapso de diez días. En realidad no querían ir, pero no se les ocurrió algo, como una mentira rápida, que pudiera excusarlos de las dos fiestas.

“Así que les dijimos que tuvimos un encuentro cercano con alguien que había dado positivo para Covid y que yo había dado positivo, pero no tenía ninguno de los síntomas malos”, comentó Hickey, de 42 años. “Les dijimos que no queríamos ir a un gran evento y que hubiera la posibilidad de contagiarle el virus a alguien”.

La pareja recibió una gran cantidad de llamadas telefónicas, mensajes de texto y correos electrónicos de decenas de personas que querían saber si los Hickey estaban bien. ¿Necesitaban sopa? ¿Atención médica? ¿Ayuda de cualquier tipo?

A final de cuentas, Hickey admitió que habían mentido, lo cual produjo muchos sermones sobre su falta de principios.

“Habría sido más fácil tan solo ir a las bodas y beber gratis”, admitió.

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