Exageraciones, incoherencias: el estilo de hablar de Trump

Por MATT SEDENSKY
Donald Trump hablando durante una presentación en Kenosha, Wisconsin, el 18 de abril del 2017. Trump tiene una forma de expresarse jamás vista en un presidente, con palabras y conceptos sencillos, a veces incongruentes, reiteraciones y bravuconadas. (AP Photo/Kiichiro Sato)

NUEVA YORK (AP) — Algunas promesas de campaña fueron olvidadas, otras reformuladas. Pero si hay algo que permanece intacto en los primeros meses de la presidencia de Donald Trump es su forma única de expresarse.

El discurso de Trump es a menudo inconexo, lleno de palabras sencillas pero punzantes y de desvíos, de elogios a su persona y de afirmaciones cuya veracidad hay que confirmar, que dispara intempestivamente, sin ningún aparente filtro interno.

Genera curiosidad incluso entre lingüistas, la cual fue renovada por una reciente entrevista con la Associated Press que dio a Trump la oportunidad de volver a exhibir un tipo de oratoria presidencial de la que no se tienen antecedentes.

“Esto casi que rebasa los límites del análisis lingüístico”, comentó la historiadora Kristen Kobez Du Mez.

Algunas de las características del discurso de Trump:

UNA NUEVA FORMA DE COMUNICARSE

Trump captó la atención de las masas en parte por su forma de expresarse tan distinta a la de los políticos tradicionales. Kathleen Hall Jamieson, profesora de la Annenberg School for Communication de la Universidad de Pensilvania, dijo que la forma improvisada que tiene de hablar Trump se puede describir como una especie de monólogo interior muy diferente al típico discurso de alguien que busca, u ocupa, la presidencia.

“Las presentaciones públicas de los presidentes del pasado han sido bien preparadas, como un discurso. Los presidentes se preparaban antes de ofrecer un discurso o una conferencia de prensa y siempre tenían preparada una respuesta”.

Eso no sucede con Trump.

REPETICIONES, DESVÍOS E INCONGRUENCIAS

La entrevista de AP ofreció un nuevo ejemplo de algunos de los recursos más usados por Trump. Generalmente usa palabras muy simples. Para Trump, las cosas son terribles o increíbles, lo mejor o lo peor. A menudo se desvía del tema del que está hablando. Y no se cansa de repetir conceptos.

Abundan asimismo las incoherencias. En un discurso de la campaña presidencial, comenzó a hablar del pacto nuclear de Irán y terminó explayándose sobre su tío, que era científico.

Al principio de la entrevista con la AP, de repente menciona a la canciller alemana Angela Merkel y dice que hubo gran química entre los dos. Acto seguido afirma que se le reconoce a él la “gran química con todos los líderes”, y cuando el entrevistador trata de cambiar de tema, insiste en el concepto que quiere destacar, volviendo a hablar de las “relaciones espectaculares”, las “grandes relaciones” y la “gran química”.

“Repite mucho las cosas, procura ganarse la confianza de quien lo escucha, diciendo cosas como ‘tú sabes...’”, expresó Paul Breen, de la Universidad de Westminster de Inglaterra. “Creo que hay un método en lo que otros consideran su locura”.

El propio Trump sostiene que las palabras sencillas que usa son más efectivas que las expresiones floridas de otros presidentes. “Fui a una universidad de primera. Soy una persona muy educada. Conozco las palabras. Tengo las mejores palabras”, manifestó durante la campaña.

MUY, SÚPER, GRANDIOSO

A lo largo de la entrevista con la AP, los comentarios de Trump estuvieron acompañados de expresiones que buscaban reforzar sus conceptos, como “muy, muy” y “muchos, muchos”. Incluso “super-duper”, o “buenísimo”.

“No sé de ningún presidente que haya dicho ‘super-duper’ en el pasado”, comentó Du Mez, directora de la facultad de historia del Calvin College. Agrega que, por más que la gente se burle de su forma de hablar, “en el marco de la retórica oral, quieres alcanzar un nivel elemental. Esa es una forma más efectiva de comunicarse”.

Eric Acton, lingüista de la Eastern Michigan University, hizo notar la tendencia de Trump a usar superlativos, como “el más grande”, “el más duro”, “el más fuerte”.

"Da la impresión de que le encanta la palabra ‘gran’”, dijo Acton.

TELEPROMPTER

Como siempre, la forma de hablar puede depender de las circunstancias. John Baugh, lingüista de la Washington University, dice que se pueden distinguir tres categorías en la forma de expresarse de Trump: las declaraciones espontáneas, los discursos preparados y los tuits.

Los discursos preparados son lo que más se asemeja al tono presidencial. Emite sus comentarios más altisonantes cuando improvisa o cuando escribe truits apresurados.

Todas estas manifestaciones, no obstante, son producto de una voz bien específica.

“Hay una forma de hablar asociada con los neoyorquinos duros, sobre todo de clase trabajadora”, afirmó Baugh. “No solo tienen una forma sencilla de expresarse sino que además son tipos duros”.

¿CUENTO DE VENDEDOR?

Cuando Barack Obama hablaba, uno escuchaba a un abogado, que se expresaba cuidadosamente, tomando recaudos de lo que decía, señaló Jamieson. En Trump asoma a veces el vendedor que lleva adentro, como cuando hace afirmaciones categóricas o repite una y otra vez que es exitoso y admirado.

“Te está diciendo que la marca Trump es buena, que le gusta a todo el mundo”, indicó Jamieson.

David Beaver, lingüista de la Universidad de Texas con sede en Austin, dijo que usa las tácticas de los publicistas, dando mayor peso a la emoción que a la razón. O sea, imágenes gráficas acompañadas por palabras alegres y un lenguaje más típico de alguien de la calle que de un estadista.

“¿Cuándo fue la última vez que escuchaste a un presidente usar la palabra ‘escoria’ dos veces en la misma oración?”, preguntó Beaver.

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Sedensky está en msedensky@ap.org y en https://twitter.com/sedensky