La evolución de la comida: helados virtuales y cocinas ocultas

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Innovación; comunidad de negocios; eventos LA NACION
Fabián Malavolta

La innovación fue un elemento clave en la pandemia para que la cocina se adapte a los cambios de la “nueva normalidad”. En el mundo de las criptomonedas, emprendedores argentinos idearon una heladería digital donde los helados se venden como piezas de arte. Fuera del país, en los Estados Unidos, un emprendedor exportó el talento local para revolucionar la gastronomía con cocinas ocultas y un modelo de negocios que conecta consumidores con chefs reconocidos.

Los emprendedores Juan Ignacio Nassi y Mateo Marietti participaron del encuentro de Innovación de LA NACION, moderado por la periodista Carla Quiroga y el secretario general de Redacción, José Del Rio, donde contaron su experiencia de innovar en la cocina tradicional.

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Crypto Gelato: la primera heladería virtual del mundo

“No entiendo. ¿No como el helado y me lo vendés a ese precio?”, le preguntaron los dueños de la heladería Gianduia Gelatería a Juan Ignacio Nassi, consultor de marketing digital que trabaja en la compañía desde hace años, cuando el joven de 27 años les propuso crear helados digitales. ¿Su valor? 0,4 Ethereum, lo que a valor de mercado representan actualmente unos US$800.

Conocedor del mundo de las criptomonedas, a Nassi se le ocurrió lanzar helados virtuales a través de NFT (tokens no fungibles). Para comprenderlo mejor, el joven innovador comparó a estos activos digitales con ser un coleccionista de arte o de estampillas.

“Considero que uno de los motores generalizados de abundancia es la innovación. Sumado a mi pasión por las crypto y teniendo un cliente cuyo producto es atractivo, surgió la idea de armar la colección de crypto helados”, contó.

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Junto a Juan Ignacion Nassi, la rosarina Gianduia Gelatería comercializa helados digitales (Fabián Malavolta/)

Finalmente, el martes pasado Gianduia Gelatería lanzó 20 tokens no fungibles y se convirtió en la primera heladería virtual del mundo. Cada activo digital representa un sabor de helado diferente, los cuales se comercializan en la página OpenSea.

Lo único comparable a este proyecto es uno que surgió en Uruguay, en el cual se venden piezas de sushi digitales. “Es gestar la semilla, sobre todo en la Argentina. Acá todavía se está muy verde en materia de NFT, que son una variante de las criptomonedas”, apuntó Nassi.

Aunque hasta el momento no han vendido ninguna criptomoneda, su creador asegura que el mercado está interesado y que pronto aparecerán los primeros compradores. “Lo que estamos haciendo es generar acciones en el mercado internacional, donde está el crypto-coleccionista. Tengamos en cuenta que hace una semana lanzamos el proyecto y generó mucho interés, incluso hay gente que nos asegura que quiere comprar la colección entera”, concluyó.

Cookunity, el Spotify de la comida

El emprendedor argentino, Mateo Marietti, de 36 años, ideó una plataforma digital que conecta chefs y apasionados de la cocina con consumidores que buscan una propuesta variada de platos.

“El emprendimiento empezó antes de la pandemia, en 2016, y levantamos la primera ronda de inversión en 2019. Llegamos con buen capital para enfrentar la pandemia y crecimos más de 10 veces. Dentro de todo, la cuarentena nos ayudó a que más gente conociera la plataforma nueva”, dijo Marietti fundador de Cookunity.

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Marietti se incorporó recientemente a la red Endeavor Argentina que conecta emprendedores de todo el país (Fabián Malavolta/)

El joven emprendedor de Tres Arroyos es una de las mentes detrás de la creación de la cadena Sushi Pop y ahora se trasladó a Brooklyn, en Nueva York, con su nuevo negocio que se expande por los Estados Unidos.

“Queremos democratizar la comida de calidad. Tenemos inversores en Los Ángeles y cuando encontramos el modelo de negocios empezamos a innovar. La idea surgió pensando las variables de geografía y precios. Las mejores comidas que probé en mi vida no estaban disponibles en Buenos Aires, sino que la encontré en foodtrucks o lugares que no estaban en el barrio donde vivía. En cuanto a los precios, poner un restaurante emplea muchos costos”, sostuvo el emprendedor.

El modelo de negocios de Marietti explota el fenómeno de las dark kitchens, también conocidas como cocinas ocultas. Su empresa conecta a los consumidores con artistas culinarios. A través de una suscripción digital, los clientes acceden a cocineros independientes, algunos de ellos premiados con estrellas Michelin, el galardón más importante en la gastronomía que reconoce la calidad y el servicio de un chef. La aplicación tiene 20.000 suscriptores y proyecta facturar US$100 millones este año.

“Nuestra innovación está en romper las barreras geográficas y de precio. Abrimos en Los Ángeles y ahora estamos abriendo en Texas. Estados Unidos tiene reglas muy simples para los emprendedores y están acostumbrados a las startups tecnológicas. Hay reglas claras y cuando encontrás el modelo de negocios, el capital aparece”, agregó Marietti, y contó que también que hacen entrega de comidas en Boston, Filadelfia, Las Vegas y otras regiones estadounidenses.

Luego agregó: “Como inmigrante argentino tengo una red muy fuerte de talento de mi país. Confío en el talento argentino, y contraté gente que conocía por su capacidad, mucha que trabajó en empresas unicornios o emprendimientos medianos. Gente que sabe competir y está preparada”.

El emprendedor vive en Brooklyn con su mujer Clara y sus dos hijos. En Sushi Pop pasó a tener un rol secundario en el negocio para enfocarse en su nuevo emprendimiento. Clara también es parte del proyecto y lidera la parte de Finanzas de la empresa. Marietti trabajó en varias multinacionales y forma parte de Endeavor Argentina, una de las redes de emprendedores más grande del país.

“Queremos que Cookunity sea una empresa americana y argentina. Queremos hacer con la comida lo mismo que sucedió con la revolución de la música en los últimos años. Que sea algo divertido y variado y que los chefs puedan vender sus recetas en todo el mundo”, agregó Marietti. Para el emprendedor innovar significa pensar ideas novedosas que no se probaron antes, pero aplicadas a resolver un problema específico. “Se cree que idear por idear tiene un valor pero no es así, tiene que haber un rumbo y un sentido y el problema tiene que estar muy bien definido”, cerró.

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