Europa espera otro "verano asesino", que batirá récords históricos en el continente

Luisa Corradini

PARÍS.- Una precoz ola de calor, sin precedente desde 1947, se abatió ayer sobre Europa con temperaturas que podrían establecer nuevos récords, con registros que llegarían esta semana hasta 47 grados centígrados. Excepcionales hasta hace poco, estos episodios caniculares, provocados por el calentamiento planetario y las emisiones de efecto invernadero, serán cada vez más frecuentes, según los científicos.

De Madrid a Berlín, pasando por París, Bruselas, Fráncfort o Zúrich, los meteorólogos creen que se batirán nuevos récords. Los europeos soportarán temperaturas asfixiantes que no descenderán hasta el fin de semana. El termómetro también registrará cifras extremas en Viena, Budapest, Belgrado, Sofía y Bucarest.

Según los expertos, lo que hace particularmente peligroso para el ser humano este tipo de episodio, que corresponde a la definición científica de "canícula", es el hecho de que las altas temperaturas persisten también durante la noche.

España será la primera afectada, porque este aire ardiente llega al continente europeo desde el Sahara, atraído hacia el norte por la acción combinada de una zona tormentosa en el Atlántico y altas presiones en el centro del Viejo Continente. La agencia meteorológica española Aemet lanzó su alerta de "ola de calor", con temperaturas previstas de más de 35 grados en gran parte del territorio y superiores a 40°C en el centro del país.

Francia ha hecho todo lo posible para prevenir la repetición del "verano asesino" de 2003, que provocó cerca de 19.500 muertos entre el 4 y el 18 de agosto. Ese año, hubo un pico de calor de 44,1°C registrado el 12 de agosto. Esta semana, sin embargo, el termómetro podría superar esa cifra en ciertas ciudades -como París o Lyon-, agravada por una elevada humedad, que aumentará sensiblemente la sensación térmica, según los especialistas.

El gobierno francés puso en marcha anteayer el nivel 3 del plan canicule (el máximo de 4 nunca fue utilizado hasta ahora) para acompañar a la población más frágil: los ancianos, los niños y los homeless.

Entre otras medidas preventivas se abrieron salas con aire acondicionado en los edificios públicos, fuentes temporarias y pulverizadores de agua, apertura nocturna de parques y jardines, distribución de 5000 cantimploras a la gente que duerme en la calle, instalación de ventiladores en los jardines de infantes y escuelas primarias. Los habitantes de la capital pueden buscar los sitios públicos más frescos con una aplicación creada especialmente, Extrema Paris, que lista 922 "islotes de frescura" .

Medida totalmente inédita, las autoridades educativas francesas decidieron postergar hasta la semana que viene los exámenes del llamadobrevet, diploma nacional que obtienen los alumnos secundarios entre los 14 y los 15 años.

Alemania también espera un nuevo récord de calor, no solo en junio, sino durante todo el verano. El termómetro podría superar los 40,3°C, cifra máxima en el país, registrada en julio de 2015 en Baviera.

Como en el resto del continente, los agricultores de la primera economía de Europa temen que se arruinen las cosechas. "Estamos actualmente en plena fase de crecimiento de frutas y vegetales", declara Joachim Rukwied, vocero del principal sindicato agrícola alemán.

En Austria, la agencia meteorológica ZAMG advirtió sobre el riesgo de violentas tempestades, con temperaturas que llegarán a los 37°C. La canícula también debía alcanzar el sur de Escandinavia a partir de hoy, con termómetros que superarán los 30°C en Dinamarca y Suecia meridional.

El calor comenzó a hacerse sentir en Europa del Este desde la semana pasada, cuando el Servicio Meteorológico Nacional de Hungría registró 35,8°C en el norte de Budapest: 0,8°C más que el récord establecido en numerosas localidades del país en 1987.

Por su parte, inquietas ante el riesgo de "violentas tormentas", las autoridades británicas emitieron a su vez advertencias a la población para el resto de la semana.