Europa castiga racismo con sanciones que todavía son leves

Por ROB HARRIS

Sulley Muntari se fue enojando cada vez más, conforme gritos que imitaban sonidos de mono retumbaban en las tribunas del estadio italiano.

El jugador ghanés buscó al árbitro y le pidió que hiciese algo para callar a los hinchas que gritaban los epítetos racistas. Los árbitros tienen el poder de detener los partidos y pedir que se realicen mensajes de advertencia por el estadio. Pero nada de eso ocurrió durante el partido de la Serie A, jugado el domingo en la isla de Cerdeña.

Muntari, sintiéndose peor por la indiferencia del árbitro, señaló repetidamente a su piel de color negro.

Aparentemente, las protestas del veterano mediocampista del Pescara fueron ignoradas, lo cual hizo que el futbolista de 32 años siguiera quejándose en el segundo tiempo hasta que el árbitro finalmente abordó el asunto en Cagliari.

Pero lo que ocurrió después ha enojado a jugadores e intercesores en contra de la discriminación. En vez de ser protegido por el árbitro, Muntari fue amonestado por disentir. En shock, Muntari se fue de la cancha por lo que fue amonestado de nuevo, esta vez por salir sin seguir las reglas. Así sumó dos tarjetas amarillas y fue expulsado.

Aun cuando el incidente fue evaluado días después, las autoridades del fútbol italiano se alinearon con el Cagliari en contra de Muntari. Por acumular dos tarjetas amarillas, el exmediocampista del Milan y del Inter no podrá jugar un partido de castigo. El Cagliari evitó ser sancionado porque el cuerpo disciplinario de la Serie A dijo que solo 10 hinchas fueron responsables.

"Solo una comisión disciplinaria insensible ignoraría todo el panorama completo de lo que pasó aquí", dijo Piara Powar, director general de la organización antidiscriminación Fare Network. "Ha sentado un precedente muy peligroso. Hay incidentes recurrentes y las autoridades italianas de fútbol no están abordándolas de la manera correcta".

La FIFA ofreció su "total solidaridad hacia Muntari" pero no comentó sobre la manera que lo trataron las autoridades italianas.

"Cualquier tipo de racismo en o fuera del campo es totalmente inaceptable y no tiene cabida en el fútbol", dijo la entidad que gobierna el fútbol, con sede en Zúrich.

El caso de Muntari no ha sido el único de los últimos días. La división disciplinaria de la Serie A halló culpable al Inter y la Lazio después de que sus hinchas gritaron epítetos racistas durante partidos. El castigo para ambos equipos fue cerrar parte de sus estadios, pero solo si es que la conducta racista se repite.

Para Powar, quien asesora en asuntos de discriminación a la entidad que gobierna el fútbol europeo, estos casos demuestra que "el proceso regulatorio no está funcionando".

No es un problema de solo uno o dos países.

"Es endémico en todo Europa en este momento", dijo Powar.

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SANCIONES

Multas irrisorias eran típicas en casos de racismo hasta que un incidente de alto perfil ocurrido en el 2013 hizo que las autoridades actuaran.

Al igual que lo ocurrido el fin de semana pasado, lo que propició el cambio fue un ghanés saliendo de la cancha de un estadio italiano. En esa ocasión, todo el plantel del Milan respaldó la protesta de Kevin-Prince Boateng. Meses después, las sanciones futbolísticas fueron reforzadas a nivel mundial.

La FIFA insistió que los jugadores dejarían de jugar un mínimo de cinco partidos en casos de racismo, y, en una medida más dura, la entidad europea UEFA duplicó el castigo inicial.

Se aprobaron castigos proporcionales para abusos de hinchas. Secciones de estadios podrían ser cerradas por la primera ofensa y si los insultos racistas continúan se podría cerrar el estadio completamente. Funcionarios de ligas también tienen el poder para deducir puntos o enviar al descenso a equipos por incidentes graves y recurrentes.

Administradores también enfrentan escrutinio más riguroso por conducta discriminatoria. Uno de los primero infractores que surgió después de que se aprobaron las nuevas regulaciones fue el candidato a la presidencia del fútbol italiano. La UEFA suspendió a Carlo Tavecchio por seis meses al inicio de su labor al frente de la federación italiana en el 2014 por hacer una referencia a plátanos al hablar sobre la presencia de jugadores extranjeros en Italia.

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FRANCIA

En estadios de Córcega también han ocurrido incidentes racistas en esta temporada. Hinchas del Bastia insultaron al delantero Mario Balotelli, hijo de ghaneses que emigraron a Italia, con gritos de mono en enero, cuando el Niza visitó la isla francesa en el Mediterráneo. Al Bastia se le castigo deduciéndole un punto y se le obligó a cerrar parte de su estadio por tres partidos.

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GRAN BRETAÑA

Un hincha de los Rangers hizo un gesto de mono dirigido a Scott Sinclair en el derby de Glasgow, en Escocia, el fin de semana pasado, después de que el jugador del Celtic anotó. El hincha fue identificado rápidamente y ya ha comparecido en corte.

En Inglaterra también ha habido casos famosos en esta década. En el 2011, a Luis Suárez se le castigó con ocho partidos mientras jugaba en Liverpool, y el capitán del Chelsea John Terry fue suspendido por cuatro partidos al año siguiente. En esta temporada, dos jugadores de ligas menores recibieron el castigo mínimo de cinco partidos.

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UEFA

El departamento disciplinario de la entidad que gobierna el fútbol europeo también ha estado tomando medidas contra los coros racistas. En marzo, la UEFA le advirtió a Serbia que sus equipos podrían ser retirados de torneos europeos si los hinchas cometen más infracciones. La UEFA también se ha enfocado en Croacia, junto con equipos de Italia, Hungría, Polonia y Ucrania.

Lo más preocupante ahora es Rusia, anfitrión de la Copa Mundial 2018, donde se han reportado de manera persistente coros y demostraciones discriminatorias. En febrero se puso al exmediocampista del Chelsea Alexei Smertin a cargo de investigar racismo en el fútbol en Rusia, pese a que antes ha dicho: "No hay racismo en Rusia".

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