Europa busca resolver sus asuntos más espinosos, Grecia y la integración

Los europeos aprobarán probablemente este jueves el desbloqueo de su parte de la ayuda a Grecia y trazarán una hoja de ruta para reforzar la unión monetaria, sellando antes de fin de año dos asuntos espinosos, en medio de las inquietudes por la inestabilidad política en Italia.

"Sería muy bueno para Europa y para la zona euro que decidamos este miércoles desbloquear la ayuda prevista a Grecia, con el fin de aportar este año 2012 elementos esenciales para la estabilización de la zona euro", consideró el ministro de Finanzas francés, Pierre Moscovici.

Al menos, tras catorce horas de negociaciones, los ministros de la Unión Europea alcanzaron un "histórico" acuerdo en la madrugada de este jueves para aprobar el Mecanismo para la Supervisión Bancaria (MUS) de la zona euro, primer paso de la unión bancaria del continente y que permitirá una vez operativo, la recapitalización directa de las entidades más asfixiadas.

Todo indica que los ministros de la zona euro darán su luz verde a la ayuda a Grecia de 34.400 millones de euros que prometió el bloque, pendiente desde junio. De lo contrario, el país, hundido en la recesión y con un desempleo que supera la cuarta parte de su población activa, se declarará en suspensión de pagos.

Las autoridades griegas han cumplido una a una las exigencias de sus principales acreedores, la UE, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europeo (BCE).

Grecia recibió ofertas por 31.900 millones de euros por parte de sus acreedores privados en el marco de su plan de reestructuración de deuda, una suma que supera los objetivos iniciales. Pero ahora sus principales acreedores deberán pagar 11.290 millones de euros para financiar la operación, 1.290 millones más que los previstos inicialmente.

El canje de deuda griega pretende, junto con otras medidas anunciadas por la zona euro, reducir considerablemente el peso de la deuda pública del país, una de las exigencias del FMI para desbloquear su parte del préstamo.

Pocos días después de recibir el Nobel de la Paz, los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea se reúnen en la tarde de este jueves para reforzar la unión monetaria.

Pero una amenaza inesperada vuelve a planear sobre el continente, a raíz del anuncio del primer ministro italiano, Mario Monti, de dimitir una vez aprobados los presupuestos italianos y el posible regreso al poder de Silvio Berlusconi.

El anuncio bastó para reactivar los temores sobre la fragilidad de la economía española. Y volvió a poner sobre la mesa la eventual necesidad de que España pida un rescate.

Tras haber superado los 600 puntos este verano, la prima de riesgo española se había relajado tras el anuncio por el BCE de un programa de compra de deuda de los países más débiles.

Pero para activar ese programa, el BCE exige que los Estados hagan una solicitud formal de ayuda a la eurozona. Y España no se decide.

El presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, divulgó una hoja de ruta para "garantizar la irreversibilidad" del euro, que será debatida durante la cumbre. Pero la propuesta de Van Rompuy refleja que ha ganado la visión de Alemania, que rechaza cualquier tipo de mutualización común de la deuda, frente a España o Francia, que defienden la emisión de eurobonos para generar confianza.

La primera etapa, que comienza a finales de 2012, consiste en asegurar que se "corte el vínculo entre" deuda bancaria y deuda pública. En ese sentido, el acuerdo para crear el MUS es clave. Aunque este no quedará operativo hasta marzo de 2014, especificaron los ministros europeos.

Pero también pide dar más poderes a la Comisión para intervenir en los presupuestos nacionales.

La segunda etapa, entre 2013 y 2014, estará consagrada, por un lado, a la reestructuración y liquidación de los bancos en dificultades, y por el otro, incluye la posibilidad de "acuerdos" entre los Estados y las instituciones europeas para aprobar apoyos financieros.

Los países de la eurozona estarán obligados a firmar contratos bilaterales con Bruselas sobre las reformas que se comprometen a emprender para corregir sus desequilibrios.

En la tercera, a partir de finales de 2014, se buscará la puesta a punto de un mecanismo para amortiguar los choques económicos.

Los debates se vaticinan complicados. La idea es cerrar el año con algunas batallas ganadas, ya que no se podrá decir que la crisis de la deuda está terminada.

De todas maneras, "la situación es mucho mejor que seis meses atrás", opinó Janis A. Emmanouilidis, del Centro de Política Europea (EPC), quien enumueró algunos logros como el programa del BCE para comprar deuda y, sobre todo, que la posibilidad de que un país abandone el euro se haya esfumado. "Pero aún hay varias incertidumbres", añadió. Y la mayoría son políticas: el resultado de las próximas elecciones legislativas en Italia y las de Alemania, previstas para septiembre. "Habrá que esperar hasta entonces", concluyó el experto.

Los europeos aprobarán probablemente este jueves el desbloqueo de su parte de la ayuda a Grecia y trazarán una hoja de ruta para reforzar la unión monetaria, sellando antes de fin de año dos asuntos espinosos, en medio de las inquietudes por la inestabilidad política en Italia.

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