Eugene Czolij: “Los rusohablantes en Ucrania también toman las armas y eso demuestra que no quieren la invasión”

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Civiles locales pasan junto a un tanque destruido tras los bombardeos y el asedio de la ciudad portuaria de Mariupol
AP

La guerra de Ucrania, como todas las guerras, tiende a crear simplificaciones… y desinformación. La proclama del presidente Vladimir Putin sobre la supuesta protección de las comunidades de habla rusa en el país vecino se deshizo como una máscara burda e improvisada bajo la lluvia de bombas; es decir, desde el día uno del avance.

Pero está menos clara la relación entre los ucranianos de habla rusa y de habla ucraniana dentro del país invadido, o entre quienes hablan ruso de los dos lados de la frontera, familias divididas ideológicamente desde el estallido de la “operación especial militar”, según el eufemismo del Kremlin para la ocupación.

¿En qué quedaron los rusohablantes que correrían a los brazos de Putin tras ser “liberados” del yugo de Kiev? ¿Soñaban realmente con ser “rescatados” por el poderoso vecino? ¿Y qué dicen los ucranianos en la diáspora, las 20 millones de personas de raíces y cultura ucraniana dispersas alrededor del mundo?

El abogado ucraniano Eugene Czolij, residente en Montreal, estuvo diez años al frente del Congreso Mundial Ucraniano (2008-2018), una organización que coordina los intereses de esa enorme diáspora que en los últimos dos meses siguió con el corazón en un puño los avatares del conflicto.

Actualmente Czolij dirige la ONG Ukraine-2050, que trabaja por el desarrollo de Ucrania como “un Estado europeo totalmente independiente, territorialmente integrado, democrático, reformado y económicamente competitivo”. Lo contrario de los planes de Putin, para quien Ucrania no debería ser un país.

“Las fuerzas de Putin causaron daños tremendos entre los ucranianos de habla rusa”, dijo Czolij, contactado vía Zoom desde su casa en Montreal, donde también oficia como cónsul honorario.

Los ucranianos que escapan de la ciudad sitiada de Mariupol junto con otros pasajeros de Zaporizhzhia se reúnen en el andén de una estación de tren tras llegar a Lviv (Archivo)
Bernat Armangue


Los ucranianos que escapan de la ciudad sitiada de Mariupol junto con otros pasajeros de Zaporizhzhia se reúnen en el andén de una estación de tren tras llegar a Lviv (Archivo) (Bernat Armangue/)

-¿Cuánta gente constituye la diáspora ucraniana, y dónde son más numerosos?

-La cantidad de personas de la diáspora, según las estimaciones anteriores al comienzo de la guerra de Rusia contra Ucrania el 24 de febrero, era de 20 millones. Tenemos probablemente la mayor diáspora en la Federación de Rusia, por distintas razones. Muchos fueron deportados a Siberia en la época de Stalin. También tenemos una diáspora importante en Estados Unidos, cerca de dos millones, y en Canadá somos casi 1,4 millones de ucranianos. En América del Sur los dos países con comunidades más grandes son Brasil con 600.000 y Argentina con 350.000.

-¿Cómo respondieron las comunidades ucranianas en el exterior? ¿Afirmaron sus raíces, sus vínculos?

-Con tanta tragedia y sufrimiento, tanto ucranianos como no ucranianos respondieron de manera positiva, con muchas ganas de ayudar. Tuvimos esa reacción en virtualmente todos los países donde los ucranianos tienen su diáspora, pero también de gente sin relación con Ucrania. Hay países donde la gente sale a manifestar constantemente en respaldo de Ucrania. Muchos preparan envíos de alimentos, insumos médicos, incluso chalecos antibalas o cascos. También brindan ayuda a las personas temporalmente desplazadas por la guerra. No los llamo refugiados porque tienen toda la intención de regresar.

-Se sabe que muchos también se unieron al Ejército o a otras fuerzas militares en el terreno…

-Sí, los hay. Yo soy cónsul honorario en Montreal y desde el comienzo de la guerra mucha gente me escribió, ucranianos y no ucranianos por igual, preguntando cómo pueden unirse como voluntarios del Ejército. Así que soy testigo de esa realidad. Yo los derivo a la embajada y ellos siguen el trámite. Hubo gente de varios países que se registraron como voluntarios y partieron.

-¿Cómo es eso de la determinación de los desplazados de volver al país?

-Algunos de hecho ya volvieron. Los desplazados son esencialmente mujeres y niños, porque los hombres en esta etapa no pueden salir, deben quedarse y ayudar a defender el país. Esto claramente separó a las familias. Una estadística interesante es que hay unos cuatro millones de desplazados afuera de Ucrania, pero hay más de siete millones de desplazados dentro del país, lo que muestra el deseo de quedarse en Ucrania, de irse de una ciudad a otra para poder volver a sus hogares tan pronto como la situación lo permita.

La firmeza y determinación de Zelensky hicieron mucho por mantener el espíritu de resistencia entre los ucranianos de todas las procedencias, más allá de los distintos idiomas y comunidades
CARLO BRESSAN


La firmeza y determinación de Zelensky hicieron mucho por mantener el espíritu de resistencia entre los ucranianos de todas las procedencias, más allá de los distintos idiomas y comunidades (CARLO BRESSAN/)

-¿Existe afuera la misma división entre ciudadanos de habla rusa y de habla ucraniana que adentro?

-Permítanme decir que no hay conflicto alguno entre los ucranianoparlantes y los rusoparlantes, ni en Ucrania ni en la diáspora, con excepción de aquellos casos en los que se popularizan los conceptos del imperialismo ruso, ello particularmente en Rusia donde la minoría ucraniana sufre el menosprecio de sus derechos. Putin estableció hace años la política de que Rusia tiene derecho a defender a los individuos de habla rusa donde sea que estén en el mundo, y con eso justifica la invasión de otros países. Pero los derechos de la minoría rusa en Ucrania han sido totalmente satisfechos, pueden aprender su idioma, ver programas en ruso… En 2014, cuando Rusia invadió sectores del este y Crimea, y desde febrero pasado, con la invasión total, ha habido en el Ejército de Ucrania, y entre los voluntarios, individuos de habla ucraniana y habla rusa luchando hombro con hombro para defender las ciudades, los pueblos y las fronteras de Ucrania, contra el ejército ruso.

-Y los rusos bombardean ciudades de habla rusa…

-Lo increíble es que mientras Putin proclama defender a los individuos de habla rusa, las fuerzas rusas han causado un tremendo número de muertos y heridos entre ellos. Atacó el este de Ucrania y causó horrores en lugares como Mariupol, que tiene una comunidad muy grande de rusohablantes. Destruyó literalmente la población y la infraestructura.

-Esta claro que fuera de Ucrania, incluso teniendo las mejores intenciones, uno puede convertirse en víctima de expresiones que favorecen los intereses de Putin…

-Ha sido una desinformación muy efectiva de Putin para crear esa división. Lleva años diciendo que los rusohablantes en Donetsk y Lugansk están oprimidos y que por eso debe intervenir. Eso es totalmente incorrecto. Una de las pruebas de que no hay tal división es que después de la independencia, en 1991, se celebró un referéndum para asegurarse de que no fuera solamente una decisión política del Parlamento. En todas las provincias, sin excepción, incluyendo Crimea y el este, se votó mayoritariamente por la independencia. Los rusohablantes en Ucrania no se sienten amenazados. Y el hecho de que toman las armas para luchar contra el Ejército ruso es indicativo de que quieren vivir en un país llamado Ucrania y que no sea invadido por Rusia.

-Con la guerra, se sabe de familias de habla rusa que sí se dividieron políticamente desde la invasión, a favor o en contra de Putin…

-En algunas instancias, gente que vive en Rusia apoya a Putin, porque están evidentemente desinformados sobre la situación. Si tienen parientes en Ucrania se crea una grieta, porque uno es parte del país agresor y otro del país agredido. Hay discusiones increíbles donde un pariente en Ucrania describe la situación y otro familiar en Rusia le dice: “No, estás equivocado, eso no es lo que está haciendo Rusia”. Y el que vive en Ucrania insiste: “Yo estoy acá, estoy viendo lo que pasa, no tenés que decirme lo que está pasando, yo te lo puedo contar y así actuás en consecuencia”. Sí, ha habido discusiones verdaderamente extrañas en ese sentido.

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