Eta deja al menos 70 muertos a su paso por Centroamérica

Por Sofia Menchu y Gustavo Palencia
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Un automóvil sumergido en una calle inundada durante el paso de la tormenta Eta, en La Lima

Eta deja al menos 70 muertos a su paso por Centroamérica

Un automóvil sumergido en una calle inundada durante el paso de la tormenta Eta, en La Lima

Por Sofia Menchu y Gustavo Palencia

CIUDAD DE GUATEMALA/TEGUCIGALPA, 5 nov (Reuters) - Las fuertes lluvias ocasionadas por la depresión tropical Eta dejaban al menos 70 muertos en Centroamérica, la gran mayoría en Guatemala, luego de que un alud sepultara la mitad de una aldea en la región central Alta Verapaz, dijeron autoridades.

En el caserío Quejá, las constantes lluvias produjeron un deslizamiento de lodo y piedras que dejó 25 viviendas soterradas afectando a al menos 75 personas.

"Hoy (jueves) en la mañana llevábamos cuatro muertos, ahora ya la cifra nos sube arriba de los 50 muertos entre los aludes que se están dando", dijo el presidente del país, Alejandro Giammattei.

"La aldea (Quejá) sufrió un alud, se estiman 25 casas, que es la mitad de la aldea soterrada, y se calculan no menos de 50 personas allí adentro de las casas. No logramos ni siquiera establecer ni cuántas hay, lo sabremos en las próximas horas", agregó.

En Quiché, a unos 175 kilómetros al oeste de Alta Verapaz, otro desprendimiento dejaba dos desaparecidos, según la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) de Guatemala. En todo el país sumaban más de 2,200 personas evacuadas y 55,000 afectadas.

Eta, que en la víspera se debilitó a depresión tropical, continuaba descargando fuertes lluvias el jueves sobre Honduras y otros países de Centroamérica, generando inundaciones y deslaves que dejaban decenas de miles de damnificados.

A las 15.00 hora local (2100 GMT), la tormenta se ubicaba tierra adentro a 95 kilómetros al oeste de la ciudad costera hondureña La Ceiba, con vientos máximos sostenidos de 55 kilómetros por hora (km/h) y avanzaba a 13 km/h hacia el mar Caribe con dirección a Cuba, dijo el Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

"SITUACIÓN IMPACTANTE"

Hasta la noche del jueves, la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) de Honduras había informado de ocho fallecidos y dos desaparecidos a causa de Eta, que fue un poderoso huracán de categoría 4 cuando tocó tierra el martes en Nicaragua, donde dejó al menos dos muertos.

En varios departamentos del país las autoridades reportaron graves daños por las lluvias como derrumbes de carreteras, puentes destruidos y desbordamientos de ríos que dejaban 51 comunidades incomunicadas. Más de 3,600 personas habían sido albergadas. Otras, esperaban a ser rescatadas por los cuerpos de salvamento sobre los techos de sus casas.

"La situación es grave, es impactante y requiere una reacción profesional y rápida", confesó el presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, a un canal de televisión local. "El daño y destrucción es en la gran mayoría de ciudades del país", agregó el mandatario.

Más tarde, el canciller de ese país, Lisandro Rosales, pidió apoyo internacional para recibir asistencia humanitaria y financiera que ayude a la recuperación de la población y a la reconstrucción de la infraestructura productiva de Honduras.

Su homólogo mexicano, Marcelo Ebrard, dijo en su cuenta de Twitter que el país se solidarizaba con sus "hermanos centroamericanos y caribeños" y que enviaría "ayuda en cuanto el clima permita movilizarla".

El NHC espera que Eta se mueva sobre el noroeste del mar Caribe en las próximas horas, donde se fortalecería en su camino hacia Cuba.

La fuerza de Eta llegaba hasta Panamá, donde varios ríos se desbordaron dejando tres menores de edad y dos adultos fallecidos, según protección civil. En Costa Rica, otras dos personas perdieron la vida tras un derrumbe sobre su casa.

(Reporte de Sofía Menchú en Ciudad de Guatemala y Gustavo Palencia en Tegucigalpa; reporte adicional de Elida Moreno en Ciudad de Panamá y Álvaro Murillo en San José; Escrito por Diego Oré en Ciudad de México; Editado por Ana Isabel Martínez)