La eficacia de pintar ojos en el trasero a las vacas para protegerlas de los depredadores

M. J. Arias
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En la región del delta del Okavango en Botswana (África) tienen un problema de coexistencia entre ganado y rebaños y depredadores, como en tantos otros lugares del mundo. Pero ha sido allí donde un grupo de investigadores en busca de una solución pacífica ha llevado a cabo un estudio durante cuatro años en busca de una manera de disuadir a los segundos de que ataquen a los primeros. Este ha consistido en pintar ojos en las nalgas del ganado y comprobar si funciona como medida disuasoria. Los resultados, aún con sus limitaciones, han sido positivos, como recoge The Conversation.

Publicado en Nature hace solo unos días, el estudio tenía como objetivo comprobar si la técnica disuasoria de los ojos pintados podía ser eficaz o no. Para ello, lo que se hizo, en colaboración con Botswana Predator Conservation y con pastores locales, fue seleccionar a 14 rebaños y ganados que hubiesen sido atacados recientemente por depredadores. A lo largo de los cuatro años que duró la investigación participaron un total de 2.061 bovinos.

Lo que hacían los investigadores era pintarles, antes de dejarles salir por la noche, ojos en las nalgas a un tercio de las reses. A otro tercio se les pintaba una cruz y al resto, nada. Se llevaron a cabo 49 sesiones de pintura con una duración de 24 días, explican en The Conversation. Además, a los animales participantes se les colocaba un collar para controlar sus movimientos y asegurarse de que todos buscaban alimento por la misma zona y se movía de una manera muy parecida. Estos datos eran imprescindibles para saber si todos tenían las mismas probabilidades de ser atacados por los depredadores y no influían otras variables ajenas a las marcas establecidas.

Los resultados fueron claros: las vacas con ojos pitados en sus traseros tienen más probabilidades de sobrevivir. Ninguna de las 638 pintadas fueron asesinadas frente a las 15 (de 835) sin ninguna señal que fueron atacadas y las 4 (de 543) con una cruz que fallecieron. En el transcurso de la investigación también descubrieron que, pese a su idea inicial, la mayoría de ataque se producían por leones.

La idea de recurrir a los ojos pintados como medida disuasoria se debe a que los depredadores de emboscada suelen atacar cuando creen que no están siendo vistos. En el momento que aprecian que están siendo observados ellos también o que su presa es consciente de su presencia, abortan el ataque.

Pese al éxito del estudio, este tiene sus limitaciones, como señalan en The Conversation. En primer lugar, porque se desconoce cómo actuarían los leones en busca de alimento si todas las vacas hubiesen tenido ojos pintados en lugar de ofrecer otras sin ningún tipo de marca como ‘señuelo’, por decirlo así. También se abre la incógnita de si este engaño funcionaría a largo plazo. Es decir, si los depredadores no llegarían a acostumbrarse a esos ojos en el trasero y obviarlos. Eso es algo que deberían aclarar investigaciones y estudios posteriores.

De momento, esta técnica parece que funciona, es económica y puede contribuir al siempre difícil equilibrio entre la vida salvaje y la ganadería. En el delta, declarado patrimonio mundial de la UNESCO y con zonas protegidas, la convivencia no siempre es fácil. Allí, donde hay grandes carnívoros y otros animales como elefantes, las pérdidas de vacas y ovejas suponen un problema para quienes se ganan la vida criándolos.

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Un estudio demuestra la eficacia de pintar ojos en el trasero al ganado para evitar que los depredadores ataquen. (Foto: Getty Images)
Un estudio demuestra la eficacia de pintar ojos en el trasero al ganado para evitar que los depredadores ataquen. (Foto: Getty Images)