Estrellas de la pelota cubana traen un regalo más para los aficionados de Miami

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JORGE EBRO

Después de que hayan pasado el Día de Navidad y la despedida del año, los fanáticos del béisbol deben ir circulando en su nuevo calendario el 15 de enero que será una especie de regalo antes del inicio de la primavera que vendrá con un bate, una pelota y toneladas de recuerdos en Miami.

El Undécimo Juego de las Estrellas Cubanas de todos los tiempos dará continuidad a una tradición que engalana -con mayor o menor éxito- los inviernos de la Capital del Sol y, a pesar de los pesares, no puede faltar, porque forma parte de algo convertido en tradición.

Con sede en el terreno número 3 del conocido Tamiami Park, a partir de las 11 a.m. el encuentro de béisbol reunirá a jugadores cubanos de varias generaciones radicados en esta ciudad en los equipos Azul y Rojo.

“Este es un día de hermandad’‘, comentó Rafael Milanés, uno de los principales organizadores. “Ver el reencuentro de peloteros que jugaron juntos y que hacia mucho tiempo no se veían, escuchar las historias y cómo todos a su alrededor se quedan extasiados escuchándolos. Es un día para la familia, para el recuerdo y la nostalgia’‘.

El Cuba Azul contará tendrá como dirigentes a los hermanos Orlando y Liván Hernández, René Arocha y José Iba y el apoyo de varios coaches y jugadores, entre ellos Agustín Marquetti, Yadel Martí, José Ibar, Juan Bravo, Leonardo Tamayo y Euclides Rojas.

La escuadra Roja será dirigida por Jorge Fuentes, el manager más ganador de la pelota cubana, Eulogio Vilanova, Rolando Arrojo y Jorge Hernández, con la presencia de Alaín Soler, Maels Rodríguez, Eddy Oropez, Yobal Dueñas y varios jugadores más.

El Juego de las Estrellas cubanas ha pasado por varias fases, algunas mejores y otras no tanto. Ahora se encuentra en un momento de continuidad que no es de los más felices, pero es un proyecto que no debe morir bajo ningún concepto y ha sobrevivido, entre otras cosas, por el trabajo de Milanés y de figuras como El Duque Hernández, siempre presente.

“Orlando es algo especial’‘, agregó Milanés. “Sin demeritar a otros, pero Orlando es nuestro abanderado, todo el mundo lo sigue, lo admira por su carácter, su apoyo. Orlando ha sido el caballo de batalla, el apoyo mío en las buenas y en las malas, sin pedir nada, porque sabe lo importante de una sonrisa de un aficionado. Por eso en el noveno juego le entregamos un quinto anillo de campeón’‘.

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