CORRECCIÓN:Una nueva estrategia de vacunación para los niños: solo una dosis, por ahora

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Un adolescente recibe la vacuna contra el COVID-19 en Mineápolis, el 13 de mayo de 2021. (Aaron Nesheim/The New York Times)
Un adolescente recibe la vacuna contra el COVID-19 en Mineápolis, el 13 de mayo de 2021. (Aaron Nesheim/The New York Times)

Los padres en Estados Unidos enfrentan dilemas complejos respecto a la vacunación de sus hijos contra el coronavirus. Mientras tanto, las familias de otros países han recibido una nueva alternativa: administrarles a los niños una sola dosis de la vacuna.

Funcionarios de Hong Kong, el Reino Unido, Noruega y otros países han recomendado una sola dosis de la vacuna de Pfizer-BioNTech para niños a partir de los 12 años, lo que proporciona una protección parcial contra el virus pero evita las afectaciones que, en algunos casos, se presentan después de recibir dos dosis.

A las autoridades sanitarias de esos países les preocupa especialmente los datos que sugieren que la miocarditis, una inflamación del corazón, puede ser más común de lo que se pensaba entre los adolescentes y adultos jóvenes después de la vacunación.

El riesgo sigue siendo muy reducido, y solo cobra relevancia después de la segunda dosis de una vacuna de ARNm, pero las cifras han modificado el cálculo de riesgos y beneficios en países donde los casos de nuevos contagios son en su mayoría menores que en Estados Unidos.

Los asesores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) revisaron los datos sobre la miocarditis en junio y votaron por unanimidad a favor de recomendar la vacuna para niños a partir de los 12 años, con el argumento de que los beneficios superaban con creces el riesgo.

Las investigaciones de la agencia han calculado que, por cada millón de menores de 12 a 17 años vacunados en Estados Unidos, las vacunas podrían causar un máximo de 70 casos de miocarditis, pero evitarían 5700 contagios, 215 hospitalizaciones y dos fallecimientos. Los estudios también han demostrado que el riesgo de padecer problemas cardiacos después de la COVID-19 es mucho mayor que tras la vacunación.

La miocarditis fue una de las preocupaciones que llevaron a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por su sigla en inglés) a pedirles a los fabricantes de vacunas este verano que aumentaran el número de niños en los ensayos clínicos. Es probable que este tema sea el centro de un intenso debate cuando los asesores de la agencia se reúnan a finales de este mes para revisar las pruebas de las vacunas en los niños de 5 a 11 años.

El análisis más reciente, que se publicó el miércoles en The New England Journal of Medicine, reveló que la incidencia de miocarditis tras la vacunación en Israel fue mayor entre los varones de 16 a 29 años. Alrededor de 11 de cada 100.000 varones de ese grupo de edad desarrollaron la enfermedad pocos días después de ser vacunados, un índice superior al de la mayoría de las estimaciones previas. (En las mujeres de cualquier edad el riesgo fue insignificante).

De los 54 casos identificados en el estudio, uno tuvo la gravedad suficiente para requerir ventilador. Otro paciente con antecedentes de enfermedad cardiaca murió por una causa desconocida poco después de que lo dieran de alta del hospital.

De los 14 pacientes del estudio nuevo que presentaban anomalías cardiacas cuando ingresaron en el hospital, diez seguían presentando algunos síntomas de problemas cuando fueron dados de alta, pero cuando volvieron a examinar a los pacientes unas semanas más tarde, los cinco de quienes se tenían resultados parecían haberse recuperado por completo.

Un segundo estudio, que también se publicó en la revista, reveló que los jóvenes de entre 16 y 19 años presentaban la mayor incidencia de miocarditis después de la segunda dosis: nueve veces más en comparación con los jóvenes no vacunados de la misma edad durante el mismo periodo.

Las autoridades sanitarias de otros países tienen previsto analizar la estrategia de una sola dosis conforme se disponga de más información sobre la seguridad, y es posible que con el tiempo opten por proceder con las segundas dosis. Sin embargo, la posibilidad de aplazar la segunda inyección no ha recibido suficiente atención en Estados Unidos, según Walid Gellad, experto en seguridad de medicamentos de la Universidad de Pittsburgh.

“En Estados Unidos, la gente no ha querido hablar al respecto, por razones poco claras”, dijo Gellad. “Los padres que tienen dudas podrían agradecer la noticia de que el riesgo de presentar efectos secundarios en realidad es mucho menor si se aplica una dosis que si se administran dos”.

Y añadió que los efectos secundarios graves se han observado sobre todo en varones, por lo que el cálculo de la dosis debería ser diferente para niños y niñas.

Es demasiado pronto para saber si la miocarditis podría debilitar de manera permanente el corazón de algunas personas después de la vacunación, dijo Jeremy Brown, experto en enfermedades respiratorias del University College de Londres y miembro del grupo asesor británico de la vacuna.

“Eso nos dificulta mucho hacer la afirmación irrefutable de que es completamente seguro administrar esta vacuna”, señaló Brown. “Necesitamos saber cuáles pueden ser las consecuencias de la miocarditis a largo plazo”.

Los expertos afirmaron que la urgencia de vacunar a los niños por completo con dos dosis se tiene que sopesar en función de la situación particular de cada país. En Reino Unido, los altos índices de vacunación entre los adultos mayores y de riesgo elevado han contribuido a mantener los hospitales casi libres de pacientes enfermos de gravedad a causa de la COVID-19.

“La posibilidad de que un niño sano de 12 a 15 años contraiga COVID-19 de gravedad es ínfima”, dijo Brown. “Frente a eso, te tienes que asegurar de que la vacuna que se administra es completamente segura”.

Algunos expertos han argumentado que inmunizar a los niños ayudaría a interrumpir las cadenas de transmisión y contener al virus. Pero inmunizar a los niños para proteger a otras personas, cuando puede haber un riesgo para quien recibe la vacuna —por pequeño que sea— era indefendible, dijo Brown.

“No se vacuna a un niño de 15 años para evitar que infecte a otros adultos; eso no es moral ni éticamente lo correcto”, dijo.

En Hong Kong, el argumento a favor de las dos dosis en adolescentes es aún más endeble que en el Reino Unido, aseguró Benjamin Cowling, epidemiólogo de la Universidad de Hong Kong.

Hong Kong solo ha registrado 213 fallecimientos y poco más de 12.000 casos de COVID-19 desde el inicio de la pandemia, con menos de diez casos diarios desde abril. Por lo tanto, el riesgo de miocarditis, aunque sea poco frecuente, supera el beneficio de vacunar por completo a los adolescentes, dijo Cowling.

Añadió que los ensayos clínicos de la vacuna en niños no tienen la envergadura suficiente como para detectar efectos secundarios raros como la miocarditis. “Solo lo verías hasta que pasara al nivel de la población, y entonces sería demasiado tarde”. La posibilidad de ofrecer segundas dosis a los niños “sí se debe considerar con detenimiento”.

No obstante, Estados Unidos no está en la misma situación que otros países, señaló Jeffrey Duchin, médico especialista en enfermedades infecciosas y miembro sin voto del grupo asesor de los CDC sobre vacunas.

Unos 2000 estadounidenses mueren cada día, y los hospitales de muchas partes del país siguen abarrotados. “Hemos tenido un impacto significativo en nuestra población pediátrica”, dijo Duchin.

Alrededor de 63.000 niños han sido hospitalizados con COVID-19 de agosto de 2020 a octubre de 2021, y han muerto unos 520. Algunos niños han desarrollado la llamada COVID-19 prolongada, en la que los síntomas persisten durante meses, y a más de 4000 se les ha diagnosticado una afección peligrosa denominada síndrome inflamatorio multisistémico infantil.

“Todos los datos que tenemos hasta ahora sugieren que la enfermedad en sí es mucho peor que los efectos secundarios de la vacuna”, señaló Duchin. Teniendo en cuenta todo esto, un riesgo reducido de padecer miocarditis vale la pena, dijo, y las dos dosis están justificadas.

Duchin afirmó que también le preocupaba que una sola dosis de la vacuna no protegiera a los niños contra el contagio o la enfermedad, al menos no durante mucho tiempo. “No he visto datos que sugieran que una dosis tenga un nivel de protección alto y duradero”, dijo.

Según algunos expertos, todas estas preocupaciones, así como los datos sobre la miocarditis, deberían servir de base para un debate nacional sobre la conveniencia de ofrecer una dosis frente a dos vacunas en los adolescentes.

“No se ha debatido lo suficiente sobre los posibles efectos adversos de la vacunación, porque todo el mundo está muy muy sensible en torno a la indecisión y no quiere fomentar las campañas antivacunas”, dijo Cowling.

En particular, en Estados Unidos muchos expertos en salud pública se han mostrado reacios a expresar su preocupación respecto a las vacunas, dijo Gellad: “Nadie quiere incentivar ninguna duda de que los niños deben ser vacunados. Pero creo que hay formas de hablar de esto que podrían interesar a las personas indecisas”.

Kristina Rogers, madre de 51 años de dos hijos en Oklahoma, dijo que agradecería la opción de darle a su hija de 12 años solo una dosis de la vacuna.

A Rogers, quien tiene su esquema completo de vacunación, le preocupa que no se sepa lo suficiente sobre los efectos a largo plazo de las vacunas en los niños y dijo que deseaba que hubiera una discusión más abierta.

Rogers tiene diabetes y desarrolló una enfermedad renal crónica después de enfermarse de manera severa de la covid el año pasado. Perdió a su cuñado a manos de la covid hace un año.

Pero las dos dosis de vacuna también provocaron que se sintiera aplastada y fatigada, y le preocupaba que las inyecciones pudieran tener efectos en sus hijos. Usan mascarillas en la escuela y se lavan las manos con frecuencia, pero Rogers y su esposo aún no están listos para vacunarlos.

“Lo menos que quieres hacer es poner en riesgo su corazón, ese es su motor”, dijo. “Estaría más dispuesta a optar por una sola dosis, si esa fuera una alternativa”.

© 2021 The New York Times Company

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