ERC intenta 'engañar' a Illa y al PSOE tras desvelar su estrategia al Financial Times

Javier Taeño
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Las elecciones catalanas han reforzado a los partidos independentistas que tras varios intentos han conseguido superar la ansiada cifra del 50% de los votos. Pese a que la victoria en los comicios ha sido para el PSC, lo cierto es que es ERC el que tiene la llave de la gobernabilidad

Los republicanos pueden optar por mantener el frente nacionalista (la suma con Junts y la CUP proporciona los asientos suficientes) o apostar por un tripartito de izquierdas con socialistas y comunes similar al que gobernó la comunidad entre 2003 y 2010.

Pere Aragonès y Oriol Junqueras celebran los resultados en las elecciones catalanas. (Photo by JOSEP LAGO/AFP via Getty Images)
Pere Aragonès y Oriol Junqueras celebran los resultados en las elecciones catalanas. (Photo by JOSEP LAGO/AFP via Getty Images)

Pese a que durante la campaña se especuló mucho con esta última posibilidad, lo cierto es que no parece que vaya a ser posible por el rechazo de los independentistas al PSC. Ya antes de los comicios, las tres formaciones impusieron un veto a Salvador Illa que parece que se va a mantener. 

Y tras conocerse los resultados, tanto Oriol Junqueras como Pere Aragonès han considerado imposible un acuerdo con los socialistas. De hecho, la formación tiene un plan para poder seguir adelante con el proceso secesionista y para llevarlo a cabo van a necesitar la colaboración socialista.

En la misma semana en la que los habitantes de Cataluña iban a acudir a las urnas, Aragonès, cabeza de lista de la formación, reveló en una entrevista con el Financial Times cuál era la estrategia del partido de cara al futuro. Y esta pasa por conseguir un referéndum pactado con el Estado tal y como se hizo en Escocia en 2014.

“Si hay un modelo en el que podamos enfocarnos es el escocés: un gobierno efectivo y progresista y un referéndum reconocido por el Reino Unido que fue resultado de unas negociaciones”, señaló.

Así pues ERC parece cerrar la puerta a la unilateralidad que se ha producido en los últimos años y que llevó a los principales líderes de los partidos nacionalistas o a la cárcel o al exilio tras proclamar la independencia. Un cambio en las formas que no en el fondo porque los republicanos admiten que van a seguir explorando la secesión, por lo que parece difícil que se pueda producir cualquier acuerdo con Illa.

De hecho, la patata caliente pasa al Gobierno central, que tendrá que ser el que decida si da pie a la posibilidad de un referéndum de autodeterminación (algo no contemplado en la Constitución) o no.

Salvador Illa celebra sus resultados (EFE).
Salvador Illa celebra sus resultados (EFE).

El principal requisito que puso el líder de ERC para buscar un acuerdo con Madrid sobre un eventual plebiscito fue el de superar el umbral del 50% de los votos, algo que sí se ha conseguido, aunque hay que tener en cuenta que la abstención ha sido de 20 puntos más alta que en los anteriores comicios, con la pandemia como telón de fondo.

El modelo escocés

De todas formas, pese a los intentos del independentismo de comparar su situación con la de Escocia, lo cierto es que hay muchas diferencias. La principal es que la legislación británica sí que contempla la posibilidad de referéndums de autodeterminación, mientras que la Constitución española habla de la indivisibilidad de España.

Además, en la política escocesa el principal partido independentista, el Partido Nacional Escocés, goza de una amplia mayoría que a pesar de todo no se tradujo en una independencia efectiva cuando se produjo el referéndum en 2014. 

El SNP sacó 48 de los 59 escaños reservados a Escocia en las elecciones generales del Reino Unido en 2019, mientras que las encuestas y los resultados en Cataluña muestran una sociedad mucho más dividida. El hecho también de que exista un nacionalismo español que rechaza la secesión dificulta las cosas, ya que en Reino Unido no hay ese nacionalismo británico.

Así pues mientras que Cataluña intenta seguir el camino escocés para intentar lograr la independencia, parece que Escocia ahora no rechaza la vía unilateral para lograr el mismo objetivo. Y es que el Gobierno de Reino Unido rechaza permitir una nueva consulta solo siete años después de la última, pese a que las circunstancias hayan cambiado con el Brexit. 

Una vía extrema que en Cataluña ya se demostró que no era efectiva. Parece que en los próximos años los procesos en ambos territorios van a seguir su curso. Está por ver si finalmente hay consulta en cualquiera de ellos y en qué condiciones.

EN VÍDEO I Intervención policial en Barcelona durante la primera manifestación contra el toque de queda impuesto por el Gobierno

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