El estrés familiar se intensifica conforme la ómicron invade las fiestas decembrinas

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Ena Sargent con un moño en el rostro mientras envuelven regalos en su casa en Portland, Maine, el 17 de diciembre de 2021. (Tristan Spinski/The New York Times)
Ena Sargent con un moño en el rostro mientras envuelven regalos en su casa en Portland, Maine, el 17 de diciembre de 2021. (Tristan Spinski/The New York Times)

Katherine Sargent, una madre soltera de dos niñas, está acostumbrada a trabajar arduamente para asegurarse de que la Navidad sea un momento maravilloso. Hornea galletas y va de compras con sus hijas para encontrar nuevos adornos para el árbol.

Tenía la esperanza de que esta temporada fuera más alegre que en 2020, cuando las escuelas estaban cerradas y la distribución de vacunas contra la COVID-19 apenas comenzaba.

Sin embargo, la situación no ha resultado como esperaba.

Aunque más personas están regresando a la normalidad en su ciudad natal de Portland, Maine, se están dando cuenta de que esa vida no tiene nada de normal. “Les hace falta la energía de reunirse y celebrar”, dijo Sargent. “Así que muchos de mis conocidos dicen que se sienten estresados”.

En efecto, este año ha traído una nueva capa de factores que generan estrés, sobre todo ahora que la variante ómicron, que es mucho más contagiosa, está afectando los viajes y las rutinas cotidianas. Una vez más, estamos moderando nuestros planes para asistir a fiestas, conciertos y películas. Buscamos en Google los síntomas de la variante y nos tomamos la temperatura. Y la salud mental de la nación está en un estado frágil.

Además de las presiones de la pandemia, la inflación ha aumentado los precios de muchos regalos. Los estantes siguen vacíos en muchas jugueterías mientras los muñecos y juegos populares permanecen a bordo de buques de carga en embotellamientos lejos de los puertos de la nación.

Si a eso le sumamos las molestias tradicionales de las series de luces enredadas y las relaciones familiares tensas, no es de sorprender que se estén agotando los árboles de Navidad inspirados en el Grinch que vende Trader Joe’s.

Decoraciones navideñas en Portland, Maine, el 17 de diciembre de 2021. (Tristan Spinski/The New York Times)
Decoraciones navideñas en Portland, Maine, el 17 de diciembre de 2021. (Tristan Spinski/The New York Times)

“Comenzamos este invierno con un sentimiento más optimista y ahora está claro que la incertidumbre continúa”, comentó Vaile Wright, psicóloga clínica y directora general de innovación en la atención sanitaria de la Asociación Estadounidense de Psicología. Un estudio reciente para la asociación mostró que las personas tenían problemas para tomar las decisiones más básicas.

Además, las reglas para las reuniones familiares siguen cambiando y, en algunos lugares, hay más demanda de pruebas rápidas del virus que de regalos. “La COVID sin duda añade un grado de complejidad a las fiestas decembrinas que no existía hace unos años”, mencionó Tracey Kim Snow, psicóloga clínica en el área de Chicago.

Incluso entre los parientes más cercanos, la división con respecto a la vacunación ha causado dolor y aislamiento. Algunas familias les han prohibido a sus parientes inmediatos que los visiten si no están vacunados contra la COVID-19. Y algunos han sido incluso más estrictos y les han pedido a sus familiares que se pongan la dosis de refuerzo si quieren reunirse alrededor del árbol y disfrutar de la emoción de abrir regalos juntos.

“De nuevo, vemos a otros humanos como un riesgo y no estamos entrenados para hacer eso, excepto en combate”, explicó Cynthia Ackrill, especialista en medicina del estilo de vida, en Asheville, Carolina del Norte.

Sargent, de 37 años, optó por trabajar desde casa para evitar exponerse al virus en estas últimas semanas, a fin de poder pasar tiempo con su abuela, junto con sus padres, su hermano y la familia de su hermano en las fiestas.

A seis años de su divorcio, siente que ser madre soltera le agrega una preocupación adicional a su planeación de una segunda Navidad en la pandemia.

“Es mucha presión querer darles a tus hijos toda la magia y el cariño en este momento, con tantas limitaciones, y no tengo una pareja que comparta esto conmigo”, relató Sargent.

Una encuesta realizada por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría halló que las mujeres sentían más estrés en esta temporada navideña que en la del año pasado.

Lo mismo se vio entre los adultos de 18 a 44 años, los electores republicanos e independientes y las personas que ganan menos de 50.000 dólares, según la encuesta realizada el mes pasado a 2119 adultos.

Las tensiones son evidentes en las advertencias nacionales sobre la salud mental del país y en la frecuencia con que los terapeutas atienden a pacientes asiduos y nuevos. Snow, la psicóloga de Chicago, dijo que las citas empezaron a aumentar justo después del Día de Acción de Gracias.

Itai Danovitch, presidente del Departamento de Psiquiatría y Neurociencia Conductual en el Centro Médico Cedars-Sinai en Los Ángeles, indicó que los pacientes estaban experimentando preocupaciones gemelas por la pandemia y las fiestas decembrinas. “El encuentro de esas dos cosas incrementa el estrés de fondo”, afirmó.

En cuanto a la COVID en sus consultas, Danovitch agregó que ve “tanto a gente que se ha resignado a la nueva normalidad como a gente que vive en un estado constante de temor”.

Los terapeutas ofrecen una variedad de consejos y ejercicios para reducir el estrés, y a menudo recomiendan hacer cosas simples como buscar actividades que distraigan a las personas de la pandemia y no ver noticias que provoquen ansiedad.

Se debe evitar beber y fumar cannabis en exceso, según Danovitch. Él sugiere buscar maneras de ayudar a la comunidad como voluntario de una causa noble o charlar con un vecino de mayor edad.

Dado que las cenas navideñas son bien conocidas como campos minados de tensión familiar, intenta planear con antelación cómo calmar esas discusiones, recomendó Ackrill, miembro del Instituto Estadounidense del Estrés y editora de su revista a Contentment.

“Un paseo largo antes de la cena podría servir”, aconsejó. “Si puedes salir, esa es una gran idea. Jueguen algo juntos. Incluye algo divertido”.

¿Y si la familia empieza a hablar de temas divisorios mientras prueba la salsa de arándanos? Tan solo señala que las personas presentes tienen diferentes puntos de vista, recomendó.

Otras medidas sencillas pueden aliviar el estrés: irse a dormir 15 minutos antes, tomar descansos durante el día —aunque solo sea para caminar o dar saltos de estrella— o ver un video chistoso de cuatro minutos para reír, sugirió.

Otra herramienta son las técnicas de respiración, que controlan la respiración para calmar la mente.

Para algunos, estas fechas pueden suscitar recuerdos dolorosos que requieren terapia regular.

“Si esa ansiedad se está saliendo de control, hay un umbral más allá del cual debes buscar ayuda”, dijo Danovitch.

Kathi Nausedas, de Lockport, Illinois, un suburbio de Chicago, se está preparando para la segunda Navidad desde la muerte de su madre y la segunda luego de que su esposo le solicitó el divorcio. Está tratando de proteger a sus dos hijas pequeñas —Ava, de 9 años, y Audra, de 7— del proceso.

“Ese primer año, me daba mucho miedo enfrentar las fiestas”, narró Nausedas. “Temía hacer todas las cosas que me encantaban, como escuchar música navideña en la radio. En cuanto empezaba una canción, me soltaba a llorar”.

El cumpleaños de su madre era el 24 de diciembre, lo cual incrementa la sensación de pérdida.

Buscó ayuda psicológica con un terapeuta que le ha ayudado a ser menos severa consigo misma, relató. Aun así, a Nausedas, profesora de educación especial en escuelas públicas, le preocupaba pensar en cómo pagaría los regalos de este año (tuvo que esperar a su pago del viernes reciente para empezar a hacer las compras).

“Mis hijas agradecen mucho cualquier cosa”, comentó Nausedas. “Creo que puedo conseguir que les guste lo que sea, puedo pensar en algo creativo. Son las mejores”.

En Portland, las dos hijas de Sargent, de 9 y 10 años, sintieron una forma inusual de júbilo navideño cuando les pusieron la segunda dosis de la vacuna contra la COVID.

“Antes de su cita, dijeron que se sentían muy emocionadas”, contó Sargent. “No sabía que eso significaría tanto para ellas. Las dos estaban muy felices”.

© 2021 The New York Times Company

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