Estos son los tipos de personas a las que odian los millonarios

Cinco años estuvo el investigador Thomas C. Corley codeándose con gente muy rica, con millonarios e incluso con multimillonarios. De esa experiencia, Corley sacó varias conclusiones, además del basamento para sus libros “Rich Habits: The Daily Success Habits of Wealthy Individuals”, “Rich Kids: How to Raise Our Kids to Be Happy and Successful in Life” y “Change Your Habits, Change Your Life”.

Entre los detalles bastante singulares que definen a las personas acaudaladas, el investigador ha insistido desde entonces en un punto: la aversión que los ricos sienten por personas pesimistas, y la tendencia que dejan entrever hacia personas orientadas hacia objetivos concretos, gente optimista y entusiasta, con una perspectiva de vida positiva.

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Foto de Getty Images.

La razón de esta actitud se fundamenta de esta manera: Corley está convencido de que las personas más ricas del planeta creen que el éxito solo se consigue si se posee o se adquiere un pensamiento y una actitud positiva. Del otro lado de la orilla solo hay personas negativas, escenarios tristes, gente tóxica…

De manera que el peor enemigo de un rico resulta ser el apático, el pesimista, el ser negativo por excelencia.

Dinero llama a dinero

Como se ha ocupado de mostrar la literatura y el cine, las personas acaudaladas solo se juntan con sus semejantes. Cualquier aproximación de alguien proveniente de otro estrato o con otra condición financiera será siempre observada con suspicacia. La gente exitosa da suerte -insisten, y el éxito llama al éxito.

De ahí que las relaciones sociales entre los ricos están sustentadas por un elemento que parece ser menos importante: el optimismo.

“Los ricos son conscientes de que sus amistades podrían tener un impacto importante en el valor neto de su riqueza”, asegura Kathleen Elkins para Business Insider. Además de mantener sus negocios en perfecta salud, las grandes fortunas exigen a los otros y se exigen a sí mismos conservar un estado de ánimo siempre exaltado, siempre tendiente al optimismo y a la búsqueda de la felicidad.

Pero, es más, no pocos millonarios están convencidos de que, gracias a ese temperamento, en ellos mismos o en sus antepasados, fue que lograron amasar la fortuna de la que hoy disfrutan. Porque, junto al esfuerzo continuado y al tesón, el tercer elemento que los llevó a enriquecerse ha sido el carácter positivo en la vida.

Es por ello que el pesimista, el personaje gris, es automáticamente excluido del entorno de los ricos.

“Los millonarios son muy particulares en sus relaciones sociales -sostiene Corley-. Con frecuencia van con personas con el mismo nivel económico que ellos, y siempre buscan amistad con individuos que estén orientados a sus mismos objetivos, que sean optimistas, entusiastas y que tengan una perspectiva mental positiva en general”.

La importancia de las relaciones sociales

De acuerdo con los datos acumulados por este investigador, el 86% de la gente rica mantiene el hábito de relacionarse con personas de éxito o con ideas que puedan conducirlas al triunfo.

“Ellas limitan su exposición ante las personas tóxicas y negativas”, explica Corley, para luego recordar que “la importancia que le dan al hecho de sustituir a sus amigos y conocidos negativos por otros individuos positivos deriva del hecho de que la positividad es una de las características que comparten las personas ricas, y siempre quieren relacionarse con quienes les emulen”.

Resulta llamativo, pero Thomas C. Corley no ha sido el único ni el primero en estudiar el comportamiento de las personas ricas. Hace ochenta años, el periodista Napoleón Hill llegó a conclusiones similares tras haber investigado a más de 500 millonarios.

“Los hombres adaptan su naturaleza a los hábitos y el poder del pensamiento de aquellos con quienes se asocian y no ven ninguna esperanza de éxito en las personas que repelen a los demás por culpa de su personalidad negativa”, escribía Hill nada menos que en 1937 en el libro ‘Think and Grow Rich’.

Conclusión: que el espíritu negativo nos descarrilará de nuestro sendero hacia el éxito, al tiempo que atraerá como a moscas a personas con igual carga tóxica.

Entonces, si quieres triunfar, saca una sonrisa, da un paso adelante, piensa de manera optimista y huye de las malas compañías.