La estipulación de México con el mundo

Ramsés Pech / @economiaoil
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HOY México está perdiendo una brecha de una década, y seguiremos siendo lo que somos ante la necedad del poder y sin tener una visión de largo plazo. La estipulación firmada es obsoleta y carente de misión en un largo plazo, todo por hacer planes de transcendencia sexenal y, de igual forma, a los que vendrán en el futuro.

Nuestro vecino, y es quien según decimos nos ayudará para el crecimiento del país, ha tirado los dados de nuevo con el nuevo plan de la administración de 2.3 billones de dólares en ocho años presentado en marzo, y que equivale a alrededor de 46 billones de pesos, es decir, 6 billones de pesos en forma anual, y que es el equivalente al ingreso programado para 2022 en México en los precriterios presentados.

En este se tiene contemplada la financiación para la calidad del aire, las emisiones y la congestión en las vías de transporte. Movilizar la inversión privada para modernizar el sector eléctrico, cuyo objetivo es marchar hacia una energía 100 por ciento libre de contaminación por carbono en 2035.

México tiene actualmente mucha estipulación con diferentes países, organizaciones y regiones, pero en realidad para qué le sirve si muchos de ellos a veces no son realizados, observados, discutidos con fines para el crecimiento del país.

El motivo de las desventajas y a veces controversias hacia nosotros surgen no a raíz de lo que en papel está escrito, sino ante la falta de competitividad de ofrecer algo que el otro no tiene.

En México tenemos una balanza comercial, por ejemplo, con Estados Unidos, positiva, y esto derivado de que manufacturamos muchos de los productos que en Estados Unidos resultaría cara su realización. Pero ante un T-MEC que busca igualar los costos operativos entre ambos países, esto podría cambiar en el corto tiempo.

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Estados Unidos actualmente tiene un déficit comercial de bienes con respecto a México, que fue de 112,700 millones de dólares, un aumento de 11.2 por ciento (11,300 millones de dólares) respecto a 2019.

• Las exportaciones estadounidenses de bienes a México fueron de 212,700 millones de dólares, 17.1 por ciento menos (43,900 millones de dólares) respecto al año anterior.

• Las importaciones correspondientes de Estados Unidos desde México fueron de 325,400 millones de dólares, 9.1 por ciento menos.

México fue el segundo mercado de exportación de bienes más grande de Estados Unidos en 2020.

Si México no evoluciona en forma paralela con nuestros socios comerciales tendremos una industria obsoleta y centrada en un mercado único para México y con una economía circular estacionada, con un techo presupuestal acotado por la administración en turno.

Adicionalmente tenemos un discurso doble de nacionalismo, donde decimos que la industria de los hidrocarburos no es parte del crecimiento económico; pero sí aporta entre el 18 y 20 por ciento de los ingresos en forma anualizada, es parte de las divisas y es la única energía primaria que podemos intercambiar con el mundo al exportar el crudo. Ahora estamos diciendo que dejaremos de exporta paulatinamente, y el 1 de abril, al firmar otra estipulación con los países de la OPEP+, hemos dejado en claro que no produciremos mas de 1 millón 753,000 barriles diarios hasta el mes de julio de crudo, esto nos da a pie a que, a escala nación, no cumpliremos el plan de ingresos por parte de este rubro al tener una producción por debajo de lo estipulado.

La estipulación… ¿Para qué firmar? ¿Por qué lo hacemos? Es simplemente para cumplir con protocolos de diplomacia, ¿o verdaderamente entendemos el futuro? Controlar el rumbo de un país por medio de circular el dinero mediante un presupuesto cautivo de inversión pública, modificando leyes o normas después de firmar, nos deja desnudos ante el mundo, indicándole a este nuestra ignorancia respecto a lo que nos comprometimos.

Una estipulación es firmada y negociada con conocimiento de lo que intercambiaremos y estaremos de acuerdo. Porque cambiar leyes para sancionar, limitar o restringir significará que nos gusta hacer un contrato primero, sin entender la operatividad de cada parte que lo conforma.

Esto es preocupante, y confirma el anterior párrafo con el reciente reporte realizado de informe nacional de estimación del comercio de 2021 sobre barreras al comercio exterior por parte del gobierno de Estados Unidos. Hay un capítulo de México que indica que nuestro país ha realizado modificaciones después de la firma del último acuerdo. En general enfatiza que en algunos casos hay falta de certeza jurídica, limitación/restricción a la inversión directa en nuevos negocios en mercados como el de la salud, agrícola, alimentos, telecomunicaciones, manufacturera, tecnológica y energética.

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La pregunta: ¿Para que firmamos? Si modificamos algunas normas, leyes o requerimientos. ¿Qué negociamos entonces?

¿Nosotros cuánto invertiremos o dejaremos de invertir a otros que no sea en la parte pública?

Autosuficiencia para mí, significa: “Tener un balance entre la producción local y lo que no realizamos”. N

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Ramsés Pech es analista y asesor de la industria energética y en economía. Los puntos de vista expresados en este artículo son responsabilidad del autor.