Este es el plan de Donald Trump para pagar por el muro fronterizo. Y el dinero no saldrá de México

Jesús Del Toro

¿Puede el país ser más seguro, o al menos mantenerse como ahora, si se le quitan ingentes recursos a las agencias que protegen los aeropuertos, los puertos marítimos y las costas de Estados Unidos?

La respuesta simple sería no, pero al parecer el gobierno de Donald Trump tiene otra cosa en mente y para financiar su proyecto de muro en la frontera con México, que él considera clave en materia de seguridad e inmigración, podría arrebatarle dinero a otras agencias públicas cruciales en la protección de los estadounidenses.

El presidente Trump ha sido enfático en que uno de sus objetivos principales, y quizá el mayor en muchos sentidos, es ampliar la seguridad nacional y la capacidad militar de Estados Unidos.

Oficiales de la TSA están a cargo de la seguridad e inspección de pasajeros y equipajes en todos los aeropuertos de Estados Unidos. (AP)

Para ello, ha planteado elevar sustancialmente el gasto público en defensa, con 54.000 millones de dólares extra en el próximo presupuesto adicional, y se ha obstinado en levantar un gran muro fronterizo y en incrementar las deportaciones. Para pagar eso, el presidente considera recortes en todas las demás áreas de la administración federal.

Se ha criticado fuertemente que se pretenda quitar cuantiosos recursos, por ejemplo, a las actividades del Departamento de Estado para promover el desarrollo y el entendimiento internacional, con una reducción de fondos del 28%, a la Agencia de Protección Ambiental que verifica y promueve el cuidado del medio ambiente (una rebaja del 25%) y a agencias clave en materia cultural y científica, por solo dar unos ejemplos.

En la propuesta del presidente queda suspendida la Iniciativa Global de Cambio Climático, un plan de EEUU para incentivar la inversión en energías renovables, así como la financiación del Fondo Climático Verde de la ONU, de la que faltaban por aportar 2.000 millones de los 3.000 prometidos por el gobierno de Obama.

Además que establecerá un límite del 25% en los costos para labores de pacificación de la ONU, frente al actual 28%.

Pero cuando se sopesa que Trump también considera, como se indicó en The Washington Post, posibles grandes recortes al presupuesto de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), la Agencia Federal de Emergencia y Gestión ante Desastres (FEMA) y la Guardia Costera, la noción de que la seguridad nacional y la protección de la población estadounidense es la prioridad del actual gobierno se desdibuja.

A la TSA, encargada de la seguridad en aeropuertos y de la inspección de los pasajeros que los usan, se plantea recortarle unos 500 millones de dólares; a la FEMA, entidad responsable de reaccionar ante desastres y asistir a las poblaciones afectadas, se le quitarían 370 millones de dólares; y a la Guardia Costera, clave en la protección de los puertos y las aguas costeras del país, se le reducirían unos 1.300 millones de dólares, de acuerdo a Politico y el Post.

Personal de rescate de la FEMA busca a personas atrapadas por severas inundaciones registradas en Colorado. (AP)

Todo para obtener parte de los recursos necesarios para pagar el costo del muro fronterizo, la expansión de los centros de detención de indocumentados y la contratación de nuevos agentes de la Policía de Inmigración y Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza.

El proyecto asigna 2.600 millones de dólares para la “planificación, diseño y construcción” del muro, según informó la Casa Blanca y 314 millones de dólares para contratación y entrenamiento de 500 agentes fronterizos y 1.000 agentes migratorios, que tendrá la tarea de reforzar la “integridad del sistema migratorio” así como también “identificar y remover aquellos que ya están en EEUU y han ingresado ilegalmente”.

También se suman 1.500 millones de dólares adicionales al presupuesto para ampliar la capacidad de “detención, transporte y remoción de inmigrantes ilegales”.

En tanto, habría un aumento de 80 millones de dólares para contratar 75 nuevos jueces de tribunales migratorios (llegarían a 449) y hacer más expeditos los procedimientos de remoción de extranjeros, así como 60 nuevos fiscales migratorios en la zona de frontera.

Aunque en total el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional crecería 6%, para llegar a los 43.800 millones, la TSA, FEMA y la Guardia Costera verán mermadas sus capacidades.

La TSA, por ejemplo, se encarga de la revisión de todos los pasajeros y equipajes en los aeropuertos del país y de la seguridad en el transporte aéreo; la FEMA da asistencia básica de sobrevivencia a poblaciones afectadas por huracanes, terremotos y otros desastres y realiza planeación y preparación para poder reaccionar ante catástrofes naturales y ataques terroristas; y la Guardia Costera vigila las costas para detectar amenazas y delitos, participa en la lucha contra el narcotráfico y el tráfico de personas por vía marítima y auxilia a buques y navegantes en problemas.

Todo eso podría reducirse si se les quitan recursos y, por ende, se afectaría la seguridad de Estados Unidos. Que esos recortes se hagan en aras de reunir recursos para pagar el muro fronterizo y reforzar las policías de inmigración resulta cuestionable, y muchos dirían que es un absurdo.

Buques de la Guardia Costera de Estados Unidos y otros barcos de auxilia reaccionan ante el incendio en un crucero de pasajeros en aguas de Puerto Rico. (AP)

En Politico, por ejemplo, el almirante retirado James Loy, exjefe de la Guardia Costera y cabeza de la TSA en el gobierno de George W. Bush, simplemente indicó que plantear esos recortes es algo “ignorante de lo que constituye la seguridad nacional… Ellos [la administración de Trump] simplemente no entienden la ecuación”.

Y Michael Chertoff, que fue secretario de Seguridad Nacional también con Bush hijo, comentó a The New York Times que el esquema presupuestal mencionado es “un poco como poner una cerradura adicional en la puerta delantera pero ninguna en la puerta trasera”.

Se dirá que en esas y muchas otras agencias existen dispendios e ineficiencias que, de eliminarse, ahorrarían recursos que pueden aprovecharse en otros fines, pero la magnitud del cuchillo en la TSA y FEA (11%) y la Guardia Costera (14%) parecen ir más allá de ello y podrían golpear sus capacidades.

¿Es que hay de seguridades a seguridades, por decirlo de alguna manera? ¿Un cuestionado muro fronterizo a cambio de menos seguridad en aeropuertos es un balance propicio?

Esa y muchas otras preguntas se han alzado y alzarán al respecto del proyecto de presupuesto federal de Trump. Y, en todo caso, dado que la aprobación de todo ello en realidad corresponde a la Cámara de Representantes (donde la mayoría republicana no implica necesariamente aceptación absoluta de todos los planteamientos de la Casa Blanca), aún no hay nada definitivo.

Ni seguro.

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