EEUU paga las cercas de los mexicanos: el curioso final del robo de alambre fronterizo en Tijuana

Desde los días de campaña electoral, el presidente Trump ha insistido en construir un muro entre Estados Unidos y México a costa del bolsillo de su vecino. Pero, ironías de la vida, varios mexicanos le dieron vuelta a la iniciativa al erigir en sus casas de Tijuana nuevas cercas de protección con el mismo alambre de púas o de afeitar que las autoridades estadounidenses instalaron para reforzar la zona fronteriza y disuadir el ingreso ilegal de migrantes.

Agentes de la patrulla fronteriza estadounidense refuerzan las barreras de alambres de acero a lo largo de la línea fronteriza en la ciudad de Tijuana (México). EFE/Archivo

Los ladrones de los voluminosos paquetes de alambre colocados entre Tijuana y San Diego en noviembre pasado le han sacado un filón de negocio inesperado en una situación verdaderamente dramática tanto para los miles de migrantes que han llegado a esa ciudad norteña mexicana y como para sus habitantes.

Desde que comenzaron a llegar a esa zona fronteriza las primeras caravanas de centroamericanos,  el gobierno de Estados Unidos comenzó a desplegar miles de kilómetros de alambre de púas para amedrentar a quienes intentaran cruzar ilegalmente a su territorio.

No obstante, algunos meses después, ese mismo material ha ido apareciendo en las casas de los pobladores de Tijuana como medida de protección, ya que esa ciudad estuvo entre las más violentas de México en 2018, de acuerdo con datos de la sociedad civil mexicana Consejo de Ciudadanos para la Seguridad Pública.

Allí la tasa de homicidios es de 138 por cada 100,000 personas. Ahora la localidad ha quedado atrapada entre los conflictos migratorios con Estados Unidos y la violencia de los cárteles para mantener el control de una de las rutas para introducir droga al país vecino.

Quienes han salido de sus países huyendo de la violencia han recalado en uno de los puntos más calientes de México, aunque en medio de este drama no deja de ser original la labor de los ladrones de los alambres de afeitar, quienes han burlado de cierta forma el intento de Trump de reforzar la seguridad fronteriza, al extraer ese simbólico material y revenderlo entre los residentes de Tijuana.

Según la televisora mexicana XETW 12,  el cable robado de la concertina (rollo de alambre) se revendía a 40 pesos (unos 2 dólares) por casa, incluyendo la instalación. El mismo medio apuntó que entre 15 y 20 personas han sido arrestadas por sustraer el alambre fronterizo, que no se vende en ninguna ferretería mexicana.

Según Reynaldo González Mora, director de la unidad de enlace fronterizo de Tijuana, los detenidos eran, en su mayoría, ciudadanos mexicanos o personas que han sido deportadas de Estados Unidos.

Otros residentes, entrevistados por medios locales, han asegurado que un hombre que revendía ese mismo cable no era mexicano. “Era un punk americano: ojos azules, cabello rubio. Él no hablaba muy bien el español “, dijo una mujer identificada como Verónica por el periódico El Sol de Tijuana.

“Si hubiéramos sabido que era de la pared, uno no habría comprado nada”, argumentó, tras detallar que el revendedor pasó por su vecindario empujado un carrito de compras lleno de alambres.

De acuerdo con observaciones de los medios locales, en el último mes y medio ha aumentado el número de casas en Tijuana con cercados de este tipo de alambre. Autoridades de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos ya habían reportado el robo frecuente del alambre de púas, situación confirmada por el secretario de Seguridad local, Marco Antonio Sotomayor.

Los ladrones del cable de afeitar encontraron un filón de “negocio” en medio de la crisis migratoria y de violencia que se vive en Tijuana. (Foto HuffPost)

“Sabemos por parte de las autoridades de EEUU sobre el robo de la concertina. Que nos pidieron ayuda a través de intermediarios”, dijo Sotomayor. También agregó que las autoridades mexicanas ya respondieron, pero en el momento en que llegan a las áreas donde se denuncian posibles robos, los perpetradores se han ido.

Mientras esto sucede, Trump sigue peleando los fondos para su muro, apelando, incluso, a una situación de emergencia nacional. Todavía no ha encontrado el dinero, que en su momento dijo que cobraría a México. Pero por ahora, los mexicanos siguen construyendo cercas  y Estados Unidos las pagan.