Estados Unidos: la oferta de vacunas va camino a superar la demanda

Elizabeth Findell
Hasta el jueves PASADO, el 52% de los estadounidenses adultos habían recibido al menos una dosis de una vacuna, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esa cifra osciló entre el 72% en el estado de New Hampshire y un 39% en Mississippi
Hasta el jueves PASADO, el 52% de los estadounidenses adultos habían recibido al menos una dosis de una vacuna, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Esa cifra osciló entre el 72% en el estado de New Hampshire y un 39% en Mississippi

NUEVA YORK.- Al ritmo actual, en las próximas semanas la provisión de vacunas contra el Covid de Estados Unidos superará la demanda, según una ONG del área de la salud, y de tener que lidiar con el furor y la avalancha inicial de interesados en vacunarse, ahora las autoridades sanitarias de los distintos distritos tienen que salir a convencer a la gente para que se vacune.

En Austin, capital del estado de Texas, las autoridades metropolitanas mantuvieron una reunión conjunta para potenciar la campaña de vacunación, ante el preocupante dato de que había 10.000 turnos libres para vacunar. En California, el administrador de una página de Facebook llamada Los Angeles Covid Vaccine Hunters (Cazadores de Vacunas contra el Covid de Los Ángeles), dio por concluida la cacería: hay dosis por todas partes. El director de salud de Birmingham, Alabama, dijo el martes que estaba dispuesto a ponerse de rodillas para que los vecinos se vacunen.

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El promedio semanal de dosis administradas en Estados Unidos, que venía creciendo sostenidamente desde mediados de diciembre, empezó a caer hace una semana. El número de personas que recibió la primera dosis se derrumbó, de un promedio de 1,9 millones a 1,4 millones por semana entre el 11 al 17 de abril.

La Fundación Familia Kaiser, la ONG que realizó el relevamiento, informó esta semana que Estados Unidos probablemente llegue al punto de quiebre del interés por la vacuna a mediados de mayo, momento en que la oferta será mayor que la demanda.

Para muchas autoridades sanitarias, es una excelente noticia. La protección contra el virus letal ya está disponible, ampliamente, para todos los mayores de 16 años, mucho antes de lo casi todos creyeron. Pero también es un momento para mantener la cabeza fría. ¿El interés por vacunarse se mantendrá hasta que Estados Unidos alcance la tan mentada inmunidad de rebaño y vuelva a la normalidad? ¿O los recientes avances y liberación de las restricciones se estancarán cuando la gente deje de vacunarse?

“Hay mucho trabajo por delante”, dice el doctor Georges Benjamin, director ejecutivo de la Asociación de Salud Pública de Estados Unidos, una agrupación de profesionales de la salud pública. “Cualquiera que haya participado de un programa de salud pública sabe que hay entre un 20% y un 30% de la población a la que es muy difícil llegar”.

Las estimaciones sobre el porcentaje de la población que debería vacunarse para frenar la circulación del virus difieren, pero muchos expertos en salud se han puesto como objetivo entre un 70% y un 80%. Hasta el jueves pasado, el 52% de los estadounidenses adultos habían recibido al menos una dosis de una vacuna, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Ese guarismo osciló entre el 72% en el estado de New Hampshire y un 39% en Mississippi.

Jeffrey Zients, coordinador de la respuesta al Covid-19 de la Casa Blanca, dijo el viernes que los esfuerzos de vacunación hasta la fecha se centraron en la infraestructura y en acelerar el ritmo de las vacunas. Zients dijo que ahora la expectativa es que “las tasas diarias de vacunación se moderen y fluctúen”.

La siguiente fase del esfuerzo de vacunación se centrará en facilitar el acceso de las personas a la primera dosis, dijo Zients, y agregó que el gobierno también redoblará la campaña de concientización y demás medidas para fortalecer la confianza de la población en las vacunas.

Cuando arrancó la vacunación, aproximadamente un tercio de los estadounidenses quería vacunarse lo antes posible, y alrededor del 40% no estaba seguro o prefería esperar y ver, dice Larry Levitt, vicepresidente ejecutivo de políticas de salud de la Fundación Familia Kaiser y uno de los autores del informe.

En los últimos meses, dice Levitt, muchos de los que inicialmente no estaban seguros se convencieron de darse la vacuna, pero la proporción de personas que definitivamente no quieren vacunarse se mantiene irreductible alrededor del 20%.

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Las disparidades por región podrían generar bolsones de inmunidad de rebaño mientras el virus sigue circulando a sus anchas en otros lugares, dice Levitt. Esa circulación continua entrañaría un peligro para las personas que debido a su edad o ciertas patologías no pueden vacunarse, y al mismo tiempo generaría las condiciones ideales para la aparición de nuevas mutaciones, advierten los funcionarios de salud.

Ahora los esfuerzos de vacunación están virando en dos direcciones: enfocarse en las dudas de la gente y salir a buscar a las personas directamente a sus comunidades, dice Tara Kirk Sell, profesora adjunta de la Universidad Johns Hopkins. Sell dice que hay muchas personas que no se oponen a la vacuna pero que tampoco sienten la motivación de ir a aplicársela, o tienen limitaciones de transporte, horarios y otros impedimentos.

En algunas comunidades, las personas son escépticas, pero pueden ser receptivas si el mensaje se comunica bien, señala Sell.

“Para llegar a los evangélicos, por ejemplo, el mensaje puede girar en torno a al amor al prójimo”, dice Sell. “Para llegar a las diferentes minorías, hay que mandar a un mensajero al que reconozcan y en el que confíen. No alcanza con un funcionario de los CDC.”

Los funcionarios del sistema de salud Metodista de Houston, Texas, pasaron de ver enjambres de personas haciendo fila durante la noche a la espera de alguna dosis sobrante, a publicar en las redes sociales y golpear a la puertas en los barrios cercanos para encontrar candidatos antes de que se venzan las dosis excedentes, dice Roberta Schwartz, vicepresidenta ejecutiva del sistema.

Schwartz aclara que por el momento todas las dosis sobrantes finalmente encuentran destinatario.

El Metodista de Houston y otros grandes proveedores de vacunas de Texas están dejando de enfocarse en los grandes centros de vacunación para abrir clínicas improvisadas centros comunitarios e iglesias, con el objetivo de llegar a las personas donde viven y donde les queda más cómodo. El vocero de salud del estado, Chris Van Deusen, dijo que Texas lanzará una campaña de avisos por televisión para fomentar la vacunación.

En Lansing, Michigan, un sitio de vacunación sin cita previa que funciona en un antiguo edificio de Sears tiene cientos de vacantes disponibles por día, informó un vocero del sistema de salud que administra el lugar, a pesar de que ese estado está atravesando una grave oleada de contagios. El miércoles, el sitio, administrado por el Sistema de Salud Sparrow, agregó horarios nocturnos con la esperanza de llegar a las personas que no pueden asistir durante el día.

El doctor Joneigh Khaldun, director médico de Michigan, dijo que en este momento la demanda en el estado es muy despareja, con lugares como Detroit, donde todavía hay una gran necesidad de vacunas, y otros donde la avidez por la vacuna está disminuyendo, como la región de la Península Superior.

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Mark Wilson, oficial de salud del condado de Jefferson, Alabama, que incluye a Birmingham, está inquieto desde el 9 de abril, cuando según él se produjo un quiebre y la demanda de vacunas empezó a disminuir significativamente. Alabama es el estado con menor cantidad de dosis aplicadas cada 100.000 habitantes en todo Estados Unidos, según las cifras difundidas este jueves por los CDC.

“Lo que pasó básicamente es que el comienzo fue lento y nunca se puso al día”, explica Wilson. “Vemos que la demanda baja y eso nos tiene bastante preocupados.”

El doctor Benjamin es optimista y cree que las dudas sobre las vacunas seguirán disminuyendo a medida que la mayoría de gente quede inmunizada y aumente la presión social sobre los no vacunados.

“Pero no va a ser fácil”, admite Benjamin, de la Asociación de Salud Pública de Estados Unidos.

Traducción de Jaime Arrambide