Estados Unidos tuvo la inflación más alta en 31 años y Biden dijo que bajarla será una “prioridad”

·4  min de lectura
El presidente Joe Biden habla sobre la vacunación contra el COVID-19 después de un recorrido por las obras de Clayco Corporation para un centro de datos de Microsoft, el jueves 7 de octubre de 2021, en Elk Grove Village, Illinois. (AP Foto/Susan Walsh, archivo)
El presidente Joe Biden habla sobre la vacunación contra el COVID-19 después de un recorrido por las obras de Clayco Corporation para un centro de datos de Microsoft, el jueves 7 de octubre de 2021, en Elk Grove Village, Illinois. (AP Foto/Susan Walsh, archivo)

WASHINGTON.- El cartel de una estación de servicio en Washington muestra los precios del galón –equivalente a casi cuatro litros– de todas las naftas arriba de los 4 dólares. Hace apenas un año, en plena pandemia del coronavirus y cuando todavía no había vacunas y la economía andaba a media máquina, estaba a alrededor de la mitad de ese valor. El salto en el costo del combustible se ha convertido en un símbolo de un problema que los estadounidenses no sufrían desde hacía décadas, y es un flagelo diario para los argentinos: la inflación.

En octubre, Estados Unidos registró la inflación anual más alta en 31 años. El índice de precios al consumidor subió un 6,2 por ciento respecto del año anterior, el aumento más fuerte desde noviembre de 1990. La inflación del último mes mostró además un salto respecto de los meses anteriores, y fue más amplia: recorrió desde autos, muebles y alimentos, hasta el costo de la nafta, el gas y los alquileres.

Los motivos

Detrás del repunte inflacionario aparece el enorme impulso que el gobierno de Donald Trump, primero, y, sobre todo, el de Joe Biden le dieron a la economía con sus paquetes de estímulo fiscal, a los que se agregó la “maquinita” de la Reserva Federal (Fed, en la jerga financiera), que reactivó la compra de bonos del Tesoro y activos financieros y recortó la tasa de interés al 0%, tal como había hecho antes durante la crisis financiera global.

A eso se sumó el fuerte aumento del barril de petróleo, y los problemas en las cadenas de producción globales que causaron cuellos de botella en medio de la reapertura de la economía tras el “Gran Confinamiento” provocado por la pandemia del coronavirus. La Casa Blanca y la Fed habían indicado al principio que el repunte de los precios era “transitorio”. Pero la persistencia de los aumentos mes a mes han generado cada vez más preocupación entre los economistas, que temen una crisis más seria, y un lenguaje más asertivo de Washington.

La carne, el pescado, y la leche están entre los productos que más aumentaron
La carne, el pescado, y la leche están entre los productos que más aumentaron


La carne, el pescado, y la leche están entre los productos que más aumentaron

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reconoció el daño que la inflación estaba causando en el bolsillo de los norteamericanos y dijo que revertirla será una “prioridad” para su gobierno.

“La inflación daña los bolsillos de los estadounidenses y revertir esta tendencia es una prioridad principal para mí”, dijo Biden en un comunicado, en el que, con todo, destacó el progreso de la economía y la caída del desempleo. “Estamos avanzando en nuestra recuperación. Los trabajos han subido, los salarios han subido, el valor de las viviendas ha subido, la deuda personal ha bajado y el desempleo ha bajado. Tenemos más trabajo por hacer, pero no hay duda de que la economía continúa recuperándose y está en mucho mejor forma hoy que hace un año”, afirmó.

Y este lunes, uno de los miembros del directorio de la Fed, el presidente de la Fed de Chicago, Charles Evans, dijo que había indicios de que las presiones sobre los precios se han ampliado.

“Esperaba ver más progreso a estas alturas, y hay algunos indicios de que las presiones inflacionarias pueden estar aumentando de manera más amplia”, dijo Evans.

Los mayores saltos

El precio de la nafta lideró los aumentos con una suba del 49,6% en un año. Más atrás pero también con subas de dos dígitos aparecen el gas, el precio de los automóviles usados –de alta demanda en medio de la reactivación de la economía y la lenta reactivación de las fábricas–, y la carne, el pescado, y la leche.

El recalentamiento inflacionario que sufre Estados Unidos elevó las probabilidades de que la Fed, que ya anunció un repliegue en la compra de bonos y activos financieros, acelere la suba en la tasa de interés, una movida que tiene repercusiones para la economía argentina porque impacta en el precio de las commoditties y encarece el financiamiento internacional para el país, de momento vedado por la altísima tasa de riesgo país.

La Fed, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y economistas prevén que las presiones inflacionarias continuarán durante los próximos meses, pero desaparecerán el año próximo. El banco central norteamericano estima que la inflación volverá a bajar por debajo del 2% anual –el objetivo de la Fed– una vez que las cadenas de producción globales se acomoden a la reactivación de la economía y empiecen a resolverse los problemas en la oferta.

Biden insistió en su comunicado que el Congreso debe aprobar el resto de su agenda económica, una ampliación del gasto de 1,75 billón de dólares durante la próxima década destinado a reducir la desigualdad, que la Casa Blanca ha dicho también que servirá para contener los precios.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios se conecten en relación con sus intereses. Para mejorar la experiencia de nuestra comunidad, suspenderemos temporalmente los comentarios en los artículos.