Estados Unidos “descongeló” la bilateral luego del sí de Fernández a la Cumbre de las Américas

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El breve cruce del presidente Alberto Fernández y su par estadounidense, Joe Biden, durante el G20, en Roma.
El breve cruce del presidente Alberto Fernández y su par estadounidense, Joe Biden, durante el G20, en Roma.

Necesidades ajenas y un discreto trabajo de acercamiento con Washington dieron los resultados esperados. Luego de meses de “congelamiento” -y ya con el dato de la presencia argentina en la Cumbre de las Américas-, el gobierno de Joe Biden decidió conceder, en principio para el próximo 25 de julio, la demorada reunión bilateral, atrasada por la Casa Blanca luego del viaje del presidente Alberto Fernández, con elogios incluidos, a China y Rusia.

Luego de conocido el diálogo telefónico entre ambos presidentes, en el que Biden le confirmó a Fernández el encuentro bilateral, fuentes con acceso a la negociación afirmaron a este diario que el viaje del Presidente, en el que le ofreció a Vladimir Putin que Argentina sea “puerta de entrada” para Moscú a América latina, influyó negativamente en el ánimo de la Casa Blanca y provocó que frenara la marcha y postergara un encuentro a solas, diferente del breve apretón de manos que se dieron el 30 de octubre, durante la reunión del G20 en Roma.

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“El viaje a Rusia y China fue el punto más bajo en la relación, precipitó una escalada negativa y desde allí cabía esperar solo malas noticias”, comentaron fuentes con acceso al vínculo bilateral. En el Gobierno siguen insistiendo en que “no estaba en los planes” el pedido de un encuentro con Biden. En cuanto a la supuesta “contracumbre”, circuló de fuentes oficiales que la posibilidad de una reunión de la Celac -modo almuerzo- quedó desactivada. “A Alberto lo convence el propio [Andrés Manuel] López Obrador de desactivar eso, que traía los peores recuerdos de la cumbre de Mar del Plata”, comentaron fuentes diplomáticas. “Alguien se sobregiró, fue una locura”, comentó una alta fuente diplomática oficialista, aunque la portavoz Gabriela Cerruti negó hoy que hubiera existido siquiera la idea de la reunión.

¿Habrá de todos modos en la Cumbre de las Américas un reclamo argentino por la exclusión de Venezuela, Cuba y Nicaragua? “[El Presidente] va a llevar la posición de la Celac y de Latinoamérica sobre la situación del mundo, cómo afecta la guerra a los países del sur”, manifestó a LA NACION la portavoz Cerruti, quien negó que el Gobierno haya intentado organizar esa cumbre. “El Presidente está defendiendo que no haya exclusiones en Latinoamérica, que nuestra política exterior tenga que ver con acompañar un mundo donde la democracia se ejerza sin exclusiones. Las exclusiones no son el camino para el cambio”, agregó la portavoz.

Desde el Gobierno reconocen la labor discreta del embajador norteamericano en el país, Marc Stanley, en la concreción del encuentro, que finalmente le conviene a ambos: Biden se reunirá una vez que se aseguró de que Fernández participará en la cumbre de Los Ángeles de la semana que viene y confía en que el presidente argentino de a poco se transforme en un referente de la “moderación” en Sudamérica. Fernández encontrará una foto que lo alejará de aquellos coqueteos con Moscú y Pekín (reunión con Xi Jinping incluida) que tanto molestaron a Washington, o que de algún modo los compensará. Incluso miembros del Gobierno califican como “uno de los peores errores diplomáticos del país” esa gira; sobre todo, por el mano a mano con el presidente ruso, que ya planeaba aquel 3 de febrero la invasión a Ucrania.

Marc Stanley y Alberto Fernández
presidencia


Marc Stanley y Alberto Fernández (presidencia/)

“El encuentro refuerza una escalada positiva en las relaciones bilaterales, que podría terminar incluso con el liderazgo regional de la Argentina”, afirmó el titular del Centro de Estudios Americanos, Luis Savino, quien destacó la tarea de Stanley “ejerciendo y revitalizando la misión diplomática en Buenos Aires”. Quienes defienden al Presidente presentan sus idas y vueltas con una lectura optimista. “Alberto salió ganando, aunque nunca podría dejar de ir a la cumbre porque es presidente de la Celac. Quedó como protagonista y quedó claro que Estados Unidos tiene una debilidad muy grande”, afirmó un alto diplomático albertista.

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