Estados Unidos y China intercambian golpes velados en la ONU

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Naciones Unidas, 7 may (EFE).- Los responsables de Exteriores de Estados Unidos, Anthony Blinken, y China, Wang Yi, intercambiaron este viernes golpes velados en el Consejo de Seguridad de la ONU, dejando claro que las dos grandes potencias mundiales siguen enfrentadas y defienden un orden internacional muy distinto.

Blinken y Wang volvieron a verse las caras, aunque de forma telemática, tras el tenso encuentro que mantuvieron el pasado marzo en Alaska (EE.UU.), un primer contacto que estuvo marcado por las críticas mutuas.

Lo hicieron con motivo de un debate ministerial organizado por Pekín para abordar la situación del multilateralismo, en el que los dos países evitaron las acusaciones directas, pero en el que abundaron los mensajes con destinatario claro.

CHINA, CONTRA LA "HEGEMONÍA" ESTADOUNIDENSE

Wang, que presidió la reunión, defendió la necesidad de una cooperación internacional sin “matonismo o hegemonía”, sin sitio para el “excepcionalismo”, y en la que ningún país se arroje responsabilidades especiales, un mensaje contra el rol de “policía del mundo” que a menudo ha desempeñado EE.UU.

También insistió en que cada país tiene su propia historia y en que debe respetarse esa “diversidad” y la dirección política que se elija, salvaguardando la soberanía nacional en lugar de buscar el “supremacismo” de la ideas de una nación.

Wang arremetió además contra el uso de sanciones unilaterales al margen del Consejo de Seguridad, usadas sobre todo por Washington y sus aliados, defendiendo que son “ilegítimas y deben abandonarse”.

EE.UU. RESPONDE

Blinken, que intervino minutos después, defendió también la importancia de la cooperación en un orden internacional en el que todos los países funcionen como iguales, pero recalcó que la Carta de Naciones Unidas no se queda en las fronteras estatales.

“Algunos defienden que lo que hacen los Gobiernos dentro de sus fronteras es su problema y que los derechos humanos son valores subjetivos que varían de una sociedad a otra. Pero la Declaración Universal de los Derechos Humanos empieza con la palabra universal, porque nuestras naciones acordaron que hay ciertos derechos que son de todos y en todas partes”, dijo.

Blinken recalcó que la soberanía nacional no da a los Estados “un cheque en blanco para esclavizar, torturar, desaparecer o hacer limpiezas étnicas contra su gente o violar sus derechos humanos de cualquier otra forma”.

Las relaciones entre EE.UU. y China, que se deterioraron de forma muy importante durante la presidencia de Donald Trump, se mantienen tensas y se han complicado recientemente por las críticas de Washington a los presuntos abusos de derechos humanos contra los uigures en la región noroccidental china de Xinjiang, donde se ha denunciado entre otras cosas la existencia de campos de internamiento y trabajo forzado para esta minoría musulmana.

Blinken tuvo también mensajes dirigidos a Rusia, al denunciar la violación de los principios de Naciones Unidas que supone mover las fronteras de otro país (en referencia a Ucrania), buscar resolver disputas territoriales usando la fuerza o reclamar el derecho a una "esfera de influencia".

También denunció el uso de campañas de desinformación contra otros países para tratar de minar elecciones e instituciones y aseguró que suponen "acciones hostiles" que amenazan la paz internacional.

"Cuando los Estados miembros de la ONU, en particular los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, ignoran las reglas y bloquean intentos de exigir responsabilidades a quienes violan la ley internacional, eso envía un mensaje de que otros pueden romperlas con impunidad", defendió Blinken.

En ese sentido, el secretario de Estado reconoció que en años recientes EE.UU. ha minado con algunas de sus acciones el orden internacional, en referencia a medidas de la Administración de Donald Trump, y prometió que el Gobierno de Joe Biden trabajará para reparar esos daños.

El ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, por su parte, denunció que Estados Unidos y Europa están buscando reemplazar el respeto estricto a la legalidad internacional por un concepto de "orden basado en normas" que busca garantizar el dominio de Occidente.

En ese sentido, Lavrov arremetió contra la propuesta de Biden para convocar una cumbre en Washington con una "alianza de democracias" y aseguró que se trata de un intento de crear un nuevo "club" basado en ideología que sólo contribuirá a dividir al mundo cuando lo que hace falta es más unidad.

En la reunión participaron numerosos ministros de Exteriores, incluido el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, quien insistió especialmente en la necesidad de que las vacunas contra la covid-19 se consideren un bien público global y lleguen a todos los países.

(c) Agencia EFE