El Estado Islámico está parcialmente controlado en Afganistán tras 600 detenciones, dicen los talibanes

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El portavoz de los talibanes, Zabihulá Mujahid, habla durante la rueda de prensa que dio el 10 de noviembre de 2021 en Kabul (AFP/Héctor Retamal)

El grupo yihadista Estado Islámico (EI), autor de varios atentados sangrientos en Afganistán, está "más o menos bajo control" y "no es una gran amenaza", aseguró el miércoles el gobierno talibán precisando que, desde agosto, detuvo a 600 de sus miembros o presuntos simpatizantes.

La rama del EI en Afganistán, el Estado Islámico Khorasan (EI-K), "está más o menos bajo nuestro control" y "no es una gran amenaza", dijo el portavoz de los talibanes, Zabihulá Mujahid, en una conferencia de prensa en Kabul. En los últimos meses, "cerca de 600 personas fueron detenidas por pertenecer al grupo", añadió.

"No son muchos en Afganistán porque no cuentan con el apoyo del pueblo", prosiguió, precisando que las fuerzas del nuevo gobierno continúan su persecución.

Algunas mujeres se encuentran entre las personas detenidas en todo el país desde el regreso de los talibanes al poder a mediados de agosto y serán interrogadas "por mujeres", subrayó.

Consideró que, a diferencia de Medio Oriente, el EI-K esta integrado principalmente por combatientes locales y su presencia en Afganistán no constituye una amenaza para otros países.

El Estado Islámico Khorasan, que inicialmente había prestado lealtad a Abu Bakr Al Baghdadi, líder del "califato" del EI en Irak y Siria, recuperó su vigor en los últimos meses en Afganistán, cuando parecía casi eliminado a finales de 2019.

Surgido en 2014, el EI K, presente sobre todo en el este del país, reivindicó una ola de atentados recientes en varias grandes ciudades afganas, presentándose como el principal rival de los talibanes desde su regreso al poder.

Sus atentados se producen cuando los talibanes desean que su gobierno sea reconocido y apoyado financieramente por la comunidad internacional, que a su vez espera que erradiquen la amenaza terrorista en su país e impidan que se extienda al extranjero.

"Nos hemos comprometido con otros países, entre ellos Estados Unidos, a que el suelo afgano no se utilice contra nadie", destacó Mujahid.

Uno de los últimos ataques del EI-K, a principios de noviembre, en el Hospital Militar Nacional de Kabul, se saldó con al menos 19 muertos y 50 heridos.

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