¿Está preparada Colombia para tener una vicepresidenta abiertamente homosexual?

Por Sebastián Aguirre Eastman

El domingo 27 de mayo próximo Colombia elegirá nuevo presidente, tras ocho años de gestión del actual mandatario Juan Manuel Santos. Entre los candidatos que lideran las más recientes encuestas publicadas en los medios de comunicación está Sergio Fajardo Valderrama, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquía.

El candidato presidencial por la Coalición Colombia, Sergio Fajardo (d), abraza a la senadora Claudia López (i), de la Alianza Verde el miércoles 28 de febrero de 2018, durante la presentación de su fórmula vicepresidencial en Bogotá (Colombia). EFE/MAURICIO DUEÑAS CASTAÑEDA

Fajardo, aspirante a a la presidencia como representante del proyecto político Coalición Colombia, que agrupa a tres movimientos: la Alianza Verde, el Polo Democrático y Compromiso Ciudadano, tiene como compañera de fórmula a la exsenadora Claudia López, politóloga de 47 años, quien estuvo en el Congreso entre 2014 y 2018 hasta su renuncia la semana pasada.

López se ha destacado en su carrera política por su temperamento fuerte, que evidenciaba en cada una de sus intervenciones durante su paso por el Congreso, cuatro años en los cuales promovió 73 proyectos de ley, de acuerdo con el seguimiento hecho por el portal Congreso Visible.

La lucha contra la corrupción ha sido la bandera de su gestión. Está pendiente aún la aprobación en el Senado de una Consulta Anticorrupción que López presentó en siete ocasiones como proyecto de ley, para que la ciudadanía vote si aprueba medidas como la reducción del salario de lo congresistas, endurecer las penas a los funcionarios que hagan uso indebido de los recursos públicos, imponer rendiciones de cuenta más rigurosas, entre otras medidas.

En el plano personal, es la primera legisladora abiertamente homosexual de Colombia y mantiene una relación con la representante Angélica Lozano, quien aspira a seguir en el Congreso, pero ahora como senadora.

Una nominación estratégica

Claudia López es la compañera de fórmula del candidato presidencial Sergio Fajardo. REUTERS/Jaime Saldarriaga

La orientación sexual de López no pasa desapercibida en Colombia, un país donde a pesar de haberse dado cierta apertura con respecto al reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBTI, como la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en 2016, aún predominan las posturas conservadoras tradicionales.

Alejandra Ríos Ramírez, directora del observatorio político Antioquia Visible, considera que la designación hecha por Fajardo es muy estratégica, pues “de otro modo, y con nuestra cultura, sería muy difícil que una persona como Claudia López llegara a un cargo tan alto de elección popular. Por un lado, porque aún no tiene la suficiente estructura política y un gran caudal electoral, y de otro, su orientación sexual que no es muy bien vista por parte del electorado colombiano”.

La analista sostiene que si bien habría un sector progresista que la recibiría de buena manera, esta población no es muy grande en este momento, pero espera que “con el tiempo la gente sea mucho más abierta, Claudia López es una mujer muy capacitada, formada, con análisis objetivos e interesantes, y la gente debería de dejar de pensar en su orientación sexual”.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Medellín, John Fernando Restrepo, manifiesta que si bien en Colombia cada vez más se reconoce el derecho al libre desarrollo de la personalidad y a la no discriminación por asuntos de orientación sexual, lo cual permitiría que no hubiesen impedimentos para que López asumiera vicepresidencia, también es cierto que hay un renglón electoral que mantiene posturas conservadoras tradicionales, que podría cobrarle a esta alianza dos cosas:

  • Primero que sea una mujer, en un país “machista” donde ellas se han abierto campo a base de golpes de martillo.
  • Y segundo, por pertenecer a la comunidad LGBTI, donde pesan las resistencias recientes a temas como el matrimonio igualitario y la adopción por parte de parejas del mismo sexo.

Por su parte, el psicólogo Diego Londoño sostiene que en Colombia culturalmente aún están anclados en esa mirada “hegemónica” de lo que la gente supone que es lo adecuado, asociada a términos morales motivados por creencias religiosas. “Es uno de los tabúes que condicionan la percepción que tenemos de las personas, más si estas ocupan cargos públicos”.

El especialista considera que en el país se requiere abrir el espectro de posibilidades y que “la concepción cultural sea más incluyente, que se admita la diferencia no como un impedimento, sino que admitamos que existen múltiples opciones y posibilidades, igual en temas religiosos o ideológicos”.

De este y otros temas, Claudia López habló con Yahoo Noticias.

¿Cree que Colombia está preparada para una vicepresidenta que pertenece a la comunidad LGBTI?

CL: “El principal problema que tiene Colombia es la corrupción. En ninguna encuesta se mencionan las condiciones personales, ni la altura ni el color de los ojos, mucho menos la orientación sexual que tenga un candidato o candidata. Hay cosas más graves en las que nos debemos concentrar, en la corrupción, el desempleo, la calidad de la salud, no en el odio ni en las visiones encontradas, tampoco en las revanchas de los políticos”.

Usted y Sergio Fajardo tienen personalidades muy diferentes, él es una persona tranquila y serena, y usted tiene un carácter fuerte y temperamental. ¿Qué cree que le puede aportar a él como candidato?

CL: “Es una pregunta mucho mas difícil para él. Somos un equipo, y hemos demostrado a lo largo de nuestras vidas públicas que hacemos una política transparente, que tenemos las manos limpias para darle el mejor cuidado a los bienes públicos, que si nos ponen a hacer control político lo haremos de una manera rigurosa como lo hice en el Confreso, y que si nos ponen a gobernar como Fajardo lo ha hecho lo podemos hacer de la mejor manera.

Fajardo fue gobernador de Antioquía y como gobernó, igual lo hará con la Colombia rural; fue alcalde de Medellín, y como gobernó igual lo hará con la Colombia urbana, y en control político lo haremos como lo hemos hecho en mi caso en el Congreso.

Estamos preparados, somos decentes, capaces, y podemos sacar a Colombia del odio, además de eliminar la corrupción”.

CL: ¿Cómo afrontarían la crisis migratoria y de seguridad en la frontera con Venezuela?

“Necesitamos tener liderazgo diplomático. Quien más se afecta con esa crisis es Colombia, con cada síntoma de inestabilidad. Se requiere tener una diplomacia activa y constructiva que restablezca las condiciones de estabilidad política en Venezuela, por Venezuela y por Colombia.

Tenemos que seguir tendiendo una política más proactiva, el gobierno colombiano se ha dormido en este sentido, le ha faltado más inversión para brindar mayor seguridad, justicia y empleo tanto para los colombianos como para los venezolanos en la frontera.

Rechazamos de plano cualquier tipo de expresión xenófoba, somos pueblos hermanos, siempre, desde que Venezuela recibió a más de cuatro millones de colombianos en la época del conflicto armado en nuestro país, ahora no les podemos dar la espalda, mucho menos a los colombianos que viven allá y están regresando, esas segundas y terceras generaciones que necesitan que su país les abra las puertas de nuevo.

En síntesis, reestablecer las condiciones democráticas en Venezuela, evitar un enfrentamiento armado e invertir de manera más sensata en la frontera”.

En el caso de México, con quien se comparte un flagelo en común como es la lucha contra el narcotráfico, ¿qué proponen?

CL: “Con México hemos compartido fortunas y tragedias, coincidimos en muchos temas políticos, ha sido un país que ha apoyado con mucha generosidad el proceso de paz, pues entiende que de esa forma no solo ayuda a Colombia sino a toda la región, pues el problema del narcotráfico y la violencia no es exclusivo de nuestro país.

También tenemos coincidencias en materia comercial a traves de la Alianza del Pacífico, que es el mercado de este siglo, y en ese mismo norte nos vamos a mantener.

En la lucha contra el narcotráfico, el Gobienro colombiano debe seguir liderando un diálogo académico y político, pero que sea mucho más sincero con esta tragedia que lo que ha ocurrido en estos 30 años donde las políticas han sido más militaristas”.

Justamente quiero preguntarle sobre la política antinarcóticos de su hipotético gobierno. ¿En qué frentes se concentraría?

CL: “Colombia tiene que ser un estado capaz de controlar su territorio para cumplir los acuerdos del proceso de paz, cumplir todas las medidas para que haya justicia y verdad y un desarrollo económico legal, que les dé oportunidades a los sectores urbanos y rurales.

De otro lado, se debe hacer un diálogo internacional mucho más fructífero, que entienda no solo los riesgos sino la naturaleza política y económica del problema de las drogas, donde se comprenda que acá hay un problema de oferta y demanda, como lo reconoció hace poco en su visita al país el secretario de Estado de EEUU, Rix Tillerson, y que mientras exista en ese territorio no disminuya la oferta, el problema acá va a seguir siendo el mismo.

Al entender mejor esa dinámica política y social que tiene el problema de las drogas, podemos tener políticas más constructivas”.

¿Cuál será su estrategia para afrontar situaciones como la política proteccionista que ofrece el presidente Donald Trump?

CL: “Con EEUU tenemos una larga tradición de relaciones comerciales y políticas estables y cordiales, una relación bipartidista en la cual tenemos un Tratado de Libre Comercio vigente, y con el que esperamos que se mantenga el norte, mejorando la ruta que Colombia ya trazó y que hay que continuar, eso sí, sin depender de un solo mercado, tanto a nivel interno como a nivel internacional, con una economía diversificada y exportadora.

Colombia ha buscado otros mercados, ha establecido 13 tratados de libre comercio, pero tiene cuellos de botella que debe solucionar para aprovechar mejor esa diversificación, como lo es la infraestructura. En la medida en que construyamos paz, titulemos la tierra y demos incentivos a los pequeños productores, vamos a poder mejorar y diversificar esa oferta exportadora.

Nuestro aporte en ese caso será aumentar la inversión en ciencia y tecnología, para poder aprovechar esa conexión del mercado rural colombiano con los mercados internacionales”.