¿Estás considerando someterte a una operación ósea o articular? Quizá no sea necesario

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Centro quirúrgico en New Haven, Connecticut, el 28 de agosto de 2019. (Christopher Capozziello/The New York Times)
Centro quirúrgico en New Haven, Connecticut, el 28 de agosto de 2019. (Christopher Capozziello/The New York Times)

¿Estás considerando someterte a una operación de huesos o articulaciones? En muchos casos, es posible que las intervenciones quirúrgicas no produzcan mejores resultados que las opciones como el ejercicio, la terapia física y los tratamientos farmacéuticos.

En la actualidad, los remplazos de cadera y rodilla, las operaciones para el síndrome del túnel carpiano y otros procedimientos ortopédicos son de las cirugías electivas más comunes, pero conllevan costos, riesgos y a veces semanas o meses de recuperación. Muchas de estas intervenciones no están basadas en evidencia de ensayos aleatorizados, según reveló un estudio que también concluyó que, aun cuando las operaciones demuestran tener buenos resultados, tal vez no sean mucho mejores que los tratamientos no quirúrgicos.

Investigadores británicos analizaron los estudios de 10 operaciones ortopédicas comunes, incluyendo intervenciones de rodilla, cadera, hombro, columna y muñeca. Encontraron pruebas sólidas de la superioridad de las operaciones sobre otros tratamientos para el síndrome del túnel carpiano y el remplazo total de rodilla. Para otras seis intervenciones comunes, los ensayos aleatorizados hallaron pocas ventajas respecto de alternativas como el ejercicio, el control del peso, la terapia física y los tratamientos farmacéuticos. Los investigadores no encontraron ningún ensayo controlado que comparara los remplazos de cadera o las reparaciones del cartílago de la rodilla con tratamientos no quirúrgicos. El estudio fue publicado en la revista The BMJ.

“Nuestro estudio no indica que estas operaciones no mejoren la condición de los pacientes”, declaró el autor principal del estudio, Ashley W. Blom, profesor de cirugía ortopédica de la Universidad de Bristol, en Inglaterra. “Tampoco afirma que las intervenciones no funcionan si no han sido probadas en ensayos controlados aleatorios. Solo resalta el hecho de que con algunas no se obtienen mejores resultados que con los mejores tratamientos no quirúrgicos”.

Saam Morshed, profesor de cirugía ortopédica de la Universidad de California, campus San Francisco, quien no participó en el estudio, dijo: “Creo que es justo que analicemos con objetividad nuestro trabajo y examinemos la efectividad de algunas de estas operaciones. Es importante identificar las brechas de conocimiento en torno a la eficacia o la ineficacia de los tratamientos quirúrgicos comunes”.

Al mismo tiempo, comentó: “También es importante comprender que el hecho de que no exista un ensayo aleatorizado que respalde un tratamiento determinado no significa que el tratamiento no sea efectivo”. La operación de cadera es un buen ejemplo, afirmó. Quizá no haya ensayos aleatorizados sobre este procedimiento, pero sí hay abundante evidencia empírica de su eficacia en comparación con tratamientos no quirúrgicos.

En otros procedimientos comunes, el panorama podría ser distinto. La operación artroscópica para reparar el ligamento cruzado anterior, o LCA, en la rodilla, una de las intervenciones más comunes por lesiones deportivas en Estados Unidos, tiene un alto índice de éxito, de hasta un 97 por ciento en algunos estudios. Pero cuando se comparó con tratamientos no quirúrgicos en el estudio, se descubrió que la diferencia era mínima en cuanto a los niveles de dolor o la necesidad de tratamientos quirúrgicos o alternativos posteriores.

Los investigadores también describen un extenso análisis de estudios de la operación para reparar el manguito rotador, el grupo de músculos y tendones que mantiene firme el hueso superior del brazo en la cavidad del hombro. El análisis reveló que, en comparación con el ejercicio y las inyecciones de esteroides, había poca o nula diferencia de relevancia clínica en cuanto al dolor, el funcionamiento, la calidad de vida o la satisfacción del paciente con los resultados.

Algunos estudios fueron ensayos controlados aleatorios, en los que un grupo de pacientes se sometieron a operaciones reales y a un grupo con las mismas características se le realizó una cirugía simulada. En dos de estos estudios sobre la operación para el pinzamiento del hombro, un síndrome que causa dolor al alzar el brazo, no se vio ninguna diferencia entre la operación real y la simulada en los resultados que reportaron los pacientes ni sucesos adversos.

La descompresión lumbar es un procedimiento que alivia el dolor causado por una fractura o protuberancia de disco, algo que en ocasiones se llama nervio pinzado, en la columna inferior. Aunque la calidad de la evidencia era baja, tres análisis mostraron que la operación y los tratamientos no quirúrgicos producían mejoras equivalentes.

No se encontraron estudios que compararan la reparación quirúrgica del menisco, el cartílago que cubre la rodilla, con tratamientos alternativos o un placebo. Pero en 10 ensayos aleatorizados que compararon un procedimiento diferente conocido como meniscectomía, o extracción parcial del menisco, con tratamientos más conservadores, la operación no produjo una mejora significativa para el dolor y el funcionamiento de la rodilla ni para la calidad de vida.

“Los mejores tratamientos no quirúrgicos suelen ser multimodales, por lo que implican una combinación de intervenciones físicas, médicas y psicológicas, y no se debe asumir que son las opciones más fáciles o económicas para los pacientes”, explicó Blom. “Los médicos clínicos deberían hablar con los pacientes sobre las operaciones y los mejores tratamientos no quirúrgicos, de modo que puedan considerar todas sus opciones y así tomar decisiones informadas”.

Los resultados de estas operaciones para los pacientes varían mucho, y estas diferencias son importantes, comentó Morshed. “Las investigaciones futuras mostrarán deducciones más matizadas sobre los efectos de la cirugía conforme comprendamos más las características que hacen más o menos probable que los pacientes respondan bien a un procedimiento”, concluyó.

© 2022 The New York Times Company

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