Están aquí… nunca se fueron

Walter Olivera Valladares
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Hay cosas que con el tiempo se pierden y no regresan, así durante esta pandemia muchas dinámicas sociales y costumbres fueron borradas por la nueva normalidad.

Pero esta adaptación a la que hemos sido sometidos, también ha permitido el retorno a otras manifestaciones humanas. La comunicación y la información. Es el caso de la industria de la radio, que nunca se detuvo. Por el contrario, se ha fortalecido con nuevas dinámicas de trabajo.

Lo sencillo y accesible de las transmisiones, la posibilidad de que el espectro radial llegue a sitios tan remotos a los que ni siquiera el internet alcanza, nos hace volver la mirada hacia las cadenas emisoras y revalorar su rol sustancial en este momento tan importante para la humanidad.

Y aún más importante, la certeza de la información que la radio ofrece, en un escenario que parecía dominado por las plataformas digitales, los sitios web y las redes sociales, donde el exceso de fake news, redujo su credibilidad para pasar de informar, a sólo entretener.

Pero… ¿Qué fuerza realmente podrían tener de nuevo estos, llamados “medios tradicionales” (la televisión, la radio y los impresos) después de que las redes sociales tomaran fuerza a tal grado de obligarlos a intentar entrar en ellas para recuperar su importancia?

Pero no hay que olvidar que en el desempeño y en el deber de comunicar, para cualquier medio informativo, la carta fuerte -y la más importante- será siempre la credibilidad.

El Instituto de Mercados INR, desde el mes de marzo del año pasado, justo cuando inició formalmente la contingencia por la pandemia, estimaba un crecimiento promedio de 12% en el rating de la radio por regiones como es el caso de la Península de Yucatán. Incluso, hay que subrayarlo, Radio Fórmula se colocó como líder en la mayor parte del país.

Y las cifras no mienten sobre la importancia de los medios tradicionales. La agencia Nielsen-Ibope indica que los ascensos de ratings se encuentran:

En 33 por ciento en preferencia de radioescuchas en los hogares y automóvil.

En 23 por ciento en radio por internet

Y 21 por ciento en televisión (abierta y/o de paga)

En estos momentos, en medio de la adversidad, confirmamos la versatilidad de la radio, lo fácilmente que este medio puede adaptarse a los nuevos tiempos, condiciones y circunstancias de la sociedad. Muestra de ello es que las nuevas tecnologías de la era digital, lejos de extinguirla, la han fortalecido.

Son decenas de cientos de personas que, desde sus teléfonos móviles, computadoras o los emisores tradicionales, han retomado el interés por las producciones radiofónicas. Adultos jóvenes y niños que en medio del confinamiento sanitario han encontrado en la radio no sólo una vía informativa y educativa, sino de interacción y compañía.

Es justo donde nos podemos preguntar… ¿Cuál es ahora el nuevo destino de los medios tradicionales? ¿Su inevitable fusión con redes sociales, ayudará a darles de nuevo el lugar que ocuparon algún día?

Lo cierto hoy es que no regresaron, nunca se fueron. Están aquí y nos están informando.