La esposa de Zelaya supera al oficialismo en los sondeos presidenciales de Honduras

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Tegucigalpa, 8 nov (EFE).- A tres semanas de las elecciones generales del 28 de noviembre en Honduras, la candidata presidencial del partido Libertad y Refundación (Libre), Xiomara Castro, supera a Nasry Asfura, del gobernante Partido Nacional, y a Yani Rosenthal, del Liberal, segunda fuerza opositora, según sondeos de opinión.

El plazo para publicar encuestas sobre la preferencia del voto venció el 28 de octubre, pero según muestras difundidas a pocos días de que entrara en vigor la ordenanza, Castro, esposa del expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, aventajaba a Asfura.

XIOMARA CASTRO BUSCA EL PODER POR TERCERA VEZ

En otros sondeos, de sectores afines al Partido Nacional, o reconocidos activistas como Fernando Anduray, exfuncionario del otrora Tribunal Supremo Electoral (TSE), el ganador será Asfura, con 1,5 millones de votantes que tiene su institución política, de la que dice es la más organizada.

Castro buscará por tercera vez ser presidenta de Honduras, luego de perder las elecciones de 2013 y 2017, la última cediendo su candidatura a Salvador Nasralla, en una fallida alianza, aunque ambos aducen que el triunfo se los "robó" el actual presidente del país, Juan Orlando Hernández, al frente del Partido Nacional.

Xiomara Castro y su partido, fundado en 2011, también aducen que las elecciones de 2013, que ganó Hernández, igual las perdieron con "fraude".

Según un sondeo difundido el 27 de octubre por el Centro de Estudios para la Democracia (Cespad), Castro, luego de la nueva alianza que de hecho logró con Nasralla, quien renunció a su candidatura por el Partido Salvador de Honduras, creció en octubre en la preferencia de votos, después de que meses atrás Asfura estuvo arriba.

La muestra de la Cespad indicó entonces que al frente de la alianza, Castro sumaba el 38 %, contra el 21 % que obtuvo Asfura, quien desde enero de 2014 es el alcalde de Tegucigalpa.

El candidato del Partido Liberal, Yani Rosenthal, figuró con el 3 %, mientras que otros candidatos, entre catorce partidos que participan en la contienda, sumaron el 5 %, seguidos del 21 % que no había decidido si votaría, el 9 % que dijo que no ejercería el sufragio y un 3 % de indecisos.

La Cespad explicó que en la encuesta telefónica, entre personas mayores de 18 años, utilizó una a 1.726 personas de todo el país, de las que el 53,8 % pertenecen al sector urbano y el 46,2 % al rural.

En otro sondeo, de una firma que se identificó como Mercapol (Mercadeo de Capacitación Política), Asfura figuraba, en una muestra solo para Tegucigalpa, con 37,2 %, seguido de Castro con 34,7 % y Rosenthal con 8,3 %. El resto se repartió entre otros candidatos, los que no votarán por ninguno y los que no respondieron.

Pero en San Pedro Sula, la segunda ciudad hondureña más importante, y otras regiones como las del centro, oriente, norte y una parte del occidente, la muestra, que no precisa detalles sobre los encuestados, ni márgenes de error, favoreció a Castro hasta con más de 10 puntos de diferencia.

MIEDO A QUE HAYA VIOLENCIA Y NINGUNO ACEPTARÍA LA DERROTA

El objetivo de la alianza, solamente para la fórmula presidencial entre Castro y Nasralla, es sacar del poder al Partido Nacional, comenzando por Hernández, a quien acusan de "narcotraficante" y "corrupto", y aseguran que intentará reelegirse por segunda vez, a lo que el gobernante ha reiterado que no y que entregará el poder el 27 de enero de 2022.

Rosenthal también busca sacar al Partido Nacional, que no solo controla el Ejecutivo, sino también el Legislativo y Judicial, este último responsable, bajo una interpretación, de que Hernández buscara la reelección en 2017, lo que la Constitución no permite bajo ninguna modalidad.

El Partido Nacional llega a las elecciones con el desgaste político de tres períodos consecutivos, el primero 2010-2014, al frente de Porfirio Lobo, quien recibió un país convulsionado y dividido por el golpe de Estado de 2009.

La crisis de 2009 se agudizó en 2017, luego de la reelección de Hernández, con "fraude", según sus opositores, sin que hasta ahora se haya logrado la paz social que quisieran los hondureños.

La situación es incierta porque, según analistas, ningún candidato de los favoritos a ganar aceptará la derrota, al menos entre Castro y Asfura.

"Hay campaña para que nos llenemos de miedo y no vayamos a votar", dijo a Efe el director del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), el jesuita Ismael Moreno.

Moreno cree que "será difícil que uno acepte el triunfo del otro", en lo que coincide con diversos analistas, que además sostienen que al Partido Nacional no se le creería, aunque ganara de manera limpia los comicios.

(c) Agencia EFE

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