La cruda realidad sobre el internet satelital: no es como la gente cree (ni como promete Musk)

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El internet satelital es emocionante, pero necesita ser parte de un esfuerzo mayor para lograr dar acceso a la red a más personas. (Shira Inbar/The New York Times)
El internet satelital es emocionante, pero necesita ser parte de un esfuerzo mayor para lograr dar acceso a la red a más personas. (Shira Inbar/The New York Times)

Me dieron pena ajena los acontecimientos de la semana pasada en tecnología de internet satelital, una forma prometedora pero con expectativas demasiado altas de llevar servicio de internet a través de redes de satélites relativamente pequeños. Amazon, Boeing y un conjunto de otras compañías podrían unirse en fechas próximas a SpaceX de Elon Musk y enviarán servicio de internet desde el espacio.

Sí, es genial. Sin embargo, las compañías involucradas y las personas emocionadas sobre el internet satelital tienden a exagerar sus declaraciones sobre cuánto bien puede ofrecer en realidad. La tecnología tiene sus límites y las barreras estructurales del acceso a internet no pueden ser resueltas solo con tecnología.

Desafío enorme

La pandemia ha ayudado a centrar la atención de muchas personas, compañías y gobiernos en hacer del acceso a internet un servicio esencial como la electricidad o el agua limpia. Eso no sucederá a menos que todos trabajen juntos para mejorar las políticas de internet gubernamentales, reducir las barreras económicas y sociales para el acceso a internet, así como abordar todos los demás desafíos humanos de llevar más del mundo a la red.

Me siento alentada por la tecnología de internet satelital. Pero déjame profundizar tanto en los límites de los servicios de internet satelital y la ocasional miopía en el enfoque de la tecnología en sí misma.

Casi todos los expertos en políticas y tecnólogos con los que he hablado sobre servicios de internet satelital dicen lo mismo: el internet satelital no será realista para la mayoría de las personas y de los lugares.

La tecnología es un complemento útil para partes del mundo en las que las vías convencionales de internet no llegan con facilidad o de manera asequible, como en las áreas montañosas o remotas.

No obstante, aquellos fascinados por la idea tienden a referirse a la tecnología como una panacea potencial para los problemas globales de acceso al internet. El internet satelital no es la solución ideal.

En un rápido vistazo a la realidad, Musk afirmó este verano que el servicio de internet satelital de SpaceX, Starlink, busca ofrecer servicio hasta al “cinco por ciento de la población mundial donde la fibra óptica convencional y las redes inalámbricas no llegan”.

Aunque el cinco por ciento del mundo es en potencia cientos de millones de personas que de otra manera no podrían estar en línea, es solo una gota de agua en el mar en comparación con los varios miles de millones que en la actualidad no pueden acceder a internet.

Los problemas tecnológicos también están lejos de ser las únicas razones por las que tantas personas no usan el internet. Se trata de políticas de gobierno no efectivas, desigualdades sociales y económicas, intereses corporativos muy arraigados y personas que tienen necesidades más urgentes que estar en línea.

Aun así, ejecutivos del internet satelital como Musk y Jeff Bezos de Amazon en pocas ocasiones hablan sobre abordar esos desafíos más amplios ni tienden a mostrarse a ellos mismos como una pequeña pieza de una misión colaborativa para hacer el internet más accesible, asequible y relevante.

(VIDEO) Musk quiere 500.000 usuarios de Internet en Starlink

Musk ha estado tuiteando durante los últimos días sobre sus impuestos y el vuelo de regreso de los astronautas dentro de una cápsula de SpaceX. No ha dicho ni una palabra que yo pudiera encontrar sobre la propuesta de ley de infraestructura de Estados Unidos, la cual incluye 65.000 millones de dólares en nuevo financiamiento de los contribuyentes para intentar que más estadounidenses cuenten con conexión a la red (aunque, como muchas compañías estadounidenses de internet, Starlink recibe mucho financiamiento de parte del gobierno).

La mayor parte del dinero de los contribuyentes será usado en subvenciones a gobiernos estatales y locales para que los gasten en proyectos a pequeña escala que ellos consideren que son los mejores para expandir el servicio de internet. Algunos estados, incluyendo Virginia y Minnesota, tienen un historial de respaldar proyectos efectivos que brindan acceso a la red a más personas, comentó Anna Read, una ejecutiva sénior en la Iniciativa de Acceso de Banda Ancha de Pew Charitable Trusts.

El mejoramiento centímetro a centímetro es una parte frustrante pero probablemente necesaria de expandir el acceso a internet. Además, ayudaría si las personas y las compañías poderosas detrás de los proyectos de internet satelital también vieran el panorama completo como parte de su labor.

¿Qué pasaría si Musk apoyara a los adolescentes en Baltimore que con éxito hicieron campaña a favor de servicio de internet gratuito para sus vecindarios? ¿Qué ocurriría si los ejecutivos de internet satelital de Amazon también enfocaran la atención en el alto costo del servicio de internet móvil en el África subsahariana? ¿Qué sucedería si Boeing usara su poder de cabildeo en Washington para exigir a los legisladores que digan no a los grandes proveedores de internet que a menudo interfieren para lograr políticas en línea efectivas?

Todos los que acabo de mencionar tienen la misma meta declarada: derribar las barreras para lograr conectar a más personas. Sin embargo, son los ejecutivos satelitales quienes muchas veces se comportan como si operaran en un vacío de innovación separado de las realidades de la Tierra.

© 2021 The New York Times Company

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