Entre esperanza y apatía, la otra polarización de las barriadas populares en Colombia

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En las barriadas a las afueras de Bogotá, el debate no es sólo entre los candidatos a la Presidencia más opcionados, sino también entre la esperanza y la apatía que despierta la política entre las comunidades más empobrecidas de Colombia. En Altos de Cazucá, antiguo barrio de invasión, el reto aún consiste en que sus pobladores salgan a votar en un país donde el voto es voluntario y el abstencionismo vence la participación.

En las lomas de Altos de Cazucá, Soacha, ubicado a las afueras de Bogotá, no se ven afiches de políticos en plena campaña presidencial, ni en las calles sin pavimentar, ni en las casas de ladrillo y lata.

“Siempre nos roban”

Tal vez para evitar la estigmatización en una comunidad que bien sabe de eso, como antiguo punto de invasión, y donde ejercían influencia grupos armados. Entre la basura de las esquinas, algunas personas buscan qué comer, junto con sus perros. Otras viven del llamado “rebusque”, o trabajo informal.

Otras buscan empleo, como Laura Katherine Badillo, madre de 22 años, quien confiesa que creer en la política es difícil: “De mi familia, algunos dicen que no van a votar. Por el simple hecho de que no quieren que vuelva y pase lo mismo. O de que es ir a perder el tiempo. O de que no sirve de nada, porque siempre nos roban, o la corrupción sigue”, dice.

Sin embargo, ella votará por primera vez en estos comicios: “Quiero ir a votar porque nosotros como ciudadanos, damos el cambio. Creo yo que el gobierno anterior trajo muchas decepciones a muchas personas”, afirma.

“Buscar una posibilidad de cambio”


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