A la espera del mesías entre rezos y neones en una mezquita de Irán

Qom (Irán), 25 oct (EFE).- Todas las mezquitas son un lugar de encuentro con dios. En la mezquita iraní de Yamkarán es posible además cruzarse con el Mahdi, el imán oculto desde hace más de mil años, futuro salvador de los chiíes y redentor de la humanidad, según los textos religiosos.

A esta imponente mezquita de cúpulas turquesa, minaretes con azulejos y alumbrada al caer la noche por luces de neón, acuden millones de peregrinos cada año para comunicarse y pedir deseos al duodécimo imán, quien se le apareció a un vecino en este lugar en el año 974.

"El imán Zaman (como también se conoce al Mahdi) se presentó en este lugar un martes y ordenó la construcción de esta mezquita", cuenta a Efe el clérigo Yasin Hosein Abadí, encargado de cultura del templo, situado en la ciudad santa de Qom, a unos 140 kilómetros al sur de Teherán.

Así, cada martes peregrinan hasta aquí miles de personas, hasta 200.000 según Hosein, en un ambiente festivo, con familias de picnic, jóvenes paseando y rezos multitudinarios.

Uno de esos peregrinos es Mohamed Alizade, quien viene dos veces al año a esta mezquita desde la localidad de Kashan, a unos cien kilómetros de Qom.

"Cuando vienes a este lugar es como cuando vas a la casa de alguien, es diferente que mandarle un mensaje. Esta es la casa del Mahdi", dice a Efe Alizade entre lágrimas de emoción.

Sus lágrimas subrayan la importancia que tiene en la cultura chií e iraní el Mahdi, el duodécimo imán de esta secta minoritaria del islam y la prevalente en Irán.

El Mahdi nació en Irak y desapareció misteriosamente cuando aún era un niño alrededor del año 876, poco después de que su padre fuera asesinado.

Los chiíes creen que está escondido y que a su regreso liberará al mundo de las injusticias. Cuando reaparezca, Jesucristo le acompañará como un seguidor más, según la tradición.

Muchos creen que Yamkarán será el lugar donde regresará el Mahdi para salvar al mundo.

RITUALES

Uno de los rituales de los peregrinos es arrojar cartas a un pozo del templo con peticiones dirigidas al Mahdi.

"Yo tenía un problema, le pedí al imán que me lo solucionará y lo solucionó", asegura a Efe Monire Cheraghbeiguí, una peregrina de visita en la mezquita.

El propio clérigo Abadí afirma que el Mahdi le curó del coronavirus tras soñar que visitaba Yamkarán.

Al mismo tiempo, el religioso trata de quitar importancia a la leyenda del lugar, y subraya que en todas las religiones hay lugares como este, tratando de borrar cualquier atisbo de superstición ante un periodista extranjero.

Otros visitantes al templo desconocen la leyenda del lugar y afirman que vienen los martes porque es cuando viene más gente.

CRECIENTE POPULARIDAD

La popularidad de este templo creció a finales del siglo XX y principios del XXI. El expresidente Mahmud Ahmadineyad se encuentra entre sus benefactores y durante su mandato donó millones de dólares al templo para su expansión.

El escritor iraní-estadounidense Hooman Majd cree que esa popularidad se debe en parte a la Revolución Islámica de 1979, que llevó al poder al ayatolá Ruholá Jomeiní.

"Con el estímulo del Estado ningún aspecto de la teología o misticismo chií se deja a la imaginación, y una generación entera de iraníes, especialmente los de familias más religiosas, ha crecido con una interpretación más literal de la mitología", explica en uno de sus libros.

Majd estima que sitios como Yamkarán son además "lugares de esperanza" en un país donde se acumulan los problemas, con la economía a la baja por las sanciones de Estados Unidos, la inflación disparada y una calidad de vida que disminuye para parte de la población.

"El Gobierno no necesita mucho esfuerzo para persuadir a la población de que la salvación está a la vuelta de la esquina y que el Mahdi solucionará sus problemas, aunque solo sea los martes", subraya el autor.

(c) Agencia EFE

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