Cómo el espectro del barón de la prensa Robert Maxwell recorrió el juicio de su hija favorita, Ghislaine

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 (Steve Wood/Shutterstock)
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Cuando se encontró el cuerpo de Robert Maxwell flotando en el Océano Atlántico, 20 millas (32,8 kilómetros) al suroeste de Gran Canaria, las especulaciones sobre la causa de su muerte se hicieron de inmediato: ¿había saltado, se había resbalado al agua o había sido asesinado, imaginariamente, por la inteligencia israelí?

Hasta cierto punto, esa especulación continúa 30 años después. Si bien un forense dictaminó que el hombre de 68 años había muerto como resultado de un ahogamiento accidental, hasta el día de hoy muchos de los que lo conocieron creen que eso es incorrecto.

Un detalle en el que hay acuerdo es sobre su muerte en noviembre de 1991, cuando afrontó las consecuencias por deudas enormes y no asistió a una reunión con acreedores en el Banco de Inglaterra. Donde se le vio con vida por última vez fue a bordo de su yate de lujo, Lady Ghislaine, el cual Maxwell compró por US$20 millones (£15 millones) en 1986 y tenía el nombre de la más joven y la favorita de sus nueve hijos, Ghislaine Maxwell.

Las últimas palabras del magnate de Mirror Group, quien robó hasta US$600 millones (£460 millones) del fondo de pensiones de la compañía, ocurrieron en el puente de su yate, para quejarse de la temperatura en su cabina a las 4:45 am del 5 de noviembre de 1991. Aproximadamente 12 horas después, un equipo de búsqueda español vio su cuerpo desnudo flotando en el agua.

En las últimas semanas, tanto la temible personalidad del magnate de la prensa como la naturaleza de su desaparición, han sido una narrativa acompañante del drama judicial que se ha apoderado del tribunal de EE.UU. Thurgood Marshall en Nueva York, donde Ghislaine Maxwell, de 59 años, ha estado en juicio y fue acusada de realizar manipulación pederasta a niñas menores de edad para su pareja, Jeffrey Epstein.

Maxwell, acusada de tráfico sexual y perjurio, ha negado los cargos. El 29 de diciembre se le declaró culpable de cinco cargos de tráfico sexual.

Mientras los abogados de la fiscalía y la defensa presentaron sus pruebas sobre Ghislaine Maxwell y su presunto papel en una red de tráfico sexual centrada en Epstein, quien se quitó la vida mientras estaba en prisión preventiva en 2019, el nombre de su padre se ha mencionado poco.

Sin embargo, muchos que conocieron a Robert Maxwell, o investigaron su vida, creen que puede ser difícil separar su personalidad y la forma en que trató a sus hijos, de lo que pasó con ellos después de su muerte.

Eso puede ser particularmente cierto en el caso de Ghislaine Maxwell, quien es la única de los hijos de Maxwell que aparentemente cree que fue asesinado. Así como la vida de su padre se vio ensombrecida por la tragedia, su vida también fue con frecuencia sombría como resultado de las acciones y los estados de ánimo de su padre.

Un año después de que se le arrestara en julio de 2020, uno de sus hermanos, Ian Maxwell, comentó a los creadores de un documental de ABC News: “Sin embargo, Ghislaine es la única de nuestra familia que siempre ha pensado que fue asesinado, y solo ella lo piensa”. Añadió: “Su profunda convicción es que eso fue lo que pasó”.

 (Getty Images)
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“Creo que Ghislaine se crió bajo una nube negra”

John Preston, autor de la nueva biografía de Maxwell titulada Fall: The Mysterious Life and Death of Robert Maxwell, Britain’s Most Notorious Media Baron, dice que es imposible entender al gigante empresarial sin apreciar el impacto causado por la muerte de sus padres, tres hermanos y un abuelo en Auschwitz, el campo de exterminio nazi durante la Segunda Guerra Mundial en la Polonia ocupada.

“Maxwell se propuso convertirse en el mejor barón de los medios del mundo. Y estuvo a punto de tener éxito, pero todo salió terriblemente mal”, comentó Preston al entrevistador Anthony Scaramucci durante un evento organizado por el grupo de redes de comunicación Salt. “Pero una de las cosas extraordinarias de Maxwell es que es difícil pensar en alguien del siglo XX que viajara tan lejos de sus raíces como lo hizo él”.

Preston añadió que otro halo oscuro que orbitaba a la familia Maxwell fue una grave lesión del primogénito de Robert y Elizabeth Maxwell, Michael, quien cayó en coma a la edad de 15 años debido a un accidente automovilístico en 1961, dos días después del nacimiento de Ghislaine. Murió ocho años después y nunca recuperó el conocimiento.

“Eso arrojó esta terrible nube negra sobre la vida familiar de los Maxwell. Y así como el propio Maxwell se había criado bajo esta terrible nube de lo que le había sucedido a su propia familia, creo que Ghislaine se crió bajo una nube igualmente negra”.

Preston describió los almuerzos de los domingos en la amplia casa de la familia Maxwell en Oxfordshire, Inglaterra, donde interrogaba a cada niño sobre sus planes para la semana.

“Otra de las hijas de Maxwell me describió el de miedo de ver el rayo de la mirada de su padre moverse alrededor de la mesa hacia ella”, dice.

“No creo que Ghislaine haya sufrido tanto por eso, tal vez, como los demás. Ella era la favorita de su padre. Creo que ella era la que podía encantarlo más fácilmente que los demás, y posiblemente se sentía menos intimidada por él. Y luego, cuando su padre murió, ella estaba muy desconsolada, quizá incluso más que cualquiera de sus hermanos. Creo que adoraba por completo a su padre”.

Ghislaine Maxwell nació el día de Navidad de 1961 en el norte de Francia. Creció con el resto de la familia en la casa de los Maxwell en Headington Hill Hall. Esta era también la sede de la editorial Pergamon Press de su padre, en la que Ghislaine comenzaría a trabajar a la edad de 14 años.

Más tarde, estudió historia moderna en la Universidad de Oxford, donde conoció a Hugh Grant. También creó un club de seguidores estudiantiles para Oxford United, propiedad de su padre.

“Lo extraordinario de Maxwell es el terror que inspiró”

Una persona que fue testigo de primera mano del miedo que Maxwell, nacido en lo que entonces era Checoslovaquia en 1923, podía inculcar en la gente fue Andy McSmith, un periodista político con una larga carrera, la cual incluyó largos periodos en The Independent y The Independent on Sunday, donde se desempeñó como Editor Político.

Durante varios años cubrió la política británica para el Daily Mirror, uno de los periódicos de Maxwell, y durante dos meses memorables fue el portavoz de supresidente. McSmith dice que fueron “dos de los peores meses” de su vida.

“Lo extraordinario de Maxwell es el terror que inspiraba. Lo veías entrar en una habitación y la gente simplemente se congelaba”, comenta McSmith.

“Una vez estaba sentado en una habitación de espaldas a la puerta hablando con alguien y, de repente, esta persona se congeló, y se vio el susto en toda su cara, como si un animal salvaje hubiera entrado. Y allí, en la puerta estaba Bob Maxwell. Era un tipo aterrador”.

McSmith, cuyos libros incluyen No Such Thing As Society: A History of Britain in the 1980s, dice que solo estuvo con Ghislaine Maxwell, cuando estaba sentado frente a la oficina de su padre, donde había una multitud de personas que esperaban verlo, “como la sala exterior del zar de Rusia con todas estas personas que esperaban para verlo y hacerle peticiones”.

“Ninguno de ellos se atrevió a acercarse a la puerta detrás de la cual se encontraba. Y me di cuenta de que esta joven mujer pasaba directamente por delante de nosotros y entraba directamente allí”, contó.

“Y dije ‘Oh, sé quién es. Esa es Ghislaine’”.

 (PA)
(PA)

¿Alguien intentó hacer que el helicóptero de Maxwell se estrellara?

Durante su larga presencia en la vida política y empresarial, espiaba para Gran Bretaña al final de la Segunda Guerra Mundial y fue brevemente un miembro laborista del parlamento en la década de 1960, Robert Maxwell fue el tema de muchas historias contadas en Fleet Street, Londres, calle que entonces albergaba la mayoría de los periódicos nacionales, incluido el Daily Mirror.

Algunas eran ciertas, otras pudieron haber sido apócrifas.

Una que llegó a Private Eye, el semanario de investigación de chismes, fue una historia de cómo el helicóptero de Maxwell una vez se deslizó cuando aterrizaba en la parte superior de uno de los techos cerca del Mirror.

Maxwell estaba furioso y se dice que despidió al piloto. Sin embargo, cuando el piloto confuso examinó la manga de viento del círculo de aterrizaje, descubrió que contenía un ladrillo, lo que lo inutilizó como ayuda para el descenso.

Steve Boggan, exreportero jefe de The Independent, quien pasó dos años investigando las finanzas de Mirror Group y los hijos de Maxwell, Ian y Kevin, dice que dos personas cercanas a Maxwell le contaron la historia sobre la manga de viento (una tela cilíndrica que indica la dirección del viento).

“Maxwell era odiado”, dice Boggan, un reportero de investigación y cineasta, cuyos documentales incluyen Follow the Money.

“Era un bravucón horrible. Según mis fuentes, Kevin e Ian fueron bastante intimidados por Maxwell. Era muy autoritario y me dijeron que le tenían miedo”.

Otra historia sobre Maxwell, que es cierta aunque se discuten los detalles, ocurrió la noche en que se conoció la noticia de la muerte de Maxwell en el mar.

Michael White, un corresponsal político de The Guardian que odiaba a Maxwell, a menudo apodado “Capitán Bob”, contó cómo estaba encantado con la noticia y recorrió el pasillo de prensa de Westminster mientras repetía el estribillo “Capitán Bob Bob Bob”.

Continuó haciéndolo, incluso al llegar a la oficina del Mirror, donde el reportero Alastair Campbell le dijo que se callara. Cuando White continuó, el hombre que se convertiría en el principal portavoz y asesor de medios de Tony Blair, le dio un puñetazo en la cara. White dice que le devolvió el golpe.

Al día siguiente, el Mirror dedicó más de 20 páginas a historias en gran parte aduladoras con un titular de primera plana que decía: “El hombre que salvó al Mirror”.

 (Documentos del tribunal)
(Documentos del tribunal)

“Ella estaba muy, muy afligida. Se notaba que esta era la ‘niña de papá’”

Mientras tanto, la familia de Maxwell, incluida su esposa Elisabeth, generalmente conocida como “Betty”, y su hijo Philip, volaron a Gran Canaria e identificaron su cuerpo en la base aérea de Gando. Los acompañó un reportero y fotógrafo del Mirror.

Un día o dos después, Ghislaine Maxwell se unió a ellos. “Ella estaba muy, muy afligida. Se notaba que era ‘la niña de papá’. Estaba inconsolable; ella apenas podía hablar. Cuando vio a su madre, se le doblaron las rodillas”, le diría más tarde el fotógrafo Ken Lennox a The Guardian.

Añadió: “Ella estaba de verdad devastada. Si miras los archivos de Maxwell, él la solía llevar a eventos: el cumpleaños de Elton John, partidos de fútbol. Ella siempre estaba ahí, aferrándose a él. Ella lo llamaba ‘Mi papi’ todo el tiempo”.

Tal como estaban las cosas, fue Lennox quien ayudaría a preparar a la hija de Maxwell cuando entregó una declaración a los medios, donde hablaba tanto en español como en inglés, mientras aún estaba de pie en la cubierta del Lady Ghislaine.

“Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos los cientos de personas que nos han enviado mensajes de apoyo en este momento muy, muy triste”, expresó, vestida con una falda y una chaqueta de cuadros escoceses.

“También quiero agradecer a la prensa la cortesía y consideración hacia mi madre y hacia nosotros en este momento, lo cual agradecemos mucho. Muchísimas gracias”.

Los homenajes a Maxwell llegaron de todo el mundo, de Margaret Thatcher, George HW Bush y Mikhail Gorbachov, quien colaboró en un centro de investigación en Minneapolis.

En cuestión de horas, el cuerpo de Maxwell se trasladó en avión a Jerusalén, después de que su familia obtuviera un permiso especial de las autoridades israelíes. Fue enterrado en el Monte de los Olivos y el primer ministro de Israel, Yitzhak Shamir, estuvo en el funeral.

El New York Times informó: “El cuerpo envuelto de Robert Maxwell fue bajado hoy a una tumba rocosa en el Monte de los Olivos, donde los judíos desde los tiempos bíblicos han encontrado descanso eterno”.

Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein se conocieron en algún punto de la década de 199 (Oficina del Fiscal de Distrito de EE.UU.)
Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein se conocieron en algún punto de la década de 199 (Oficina del Fiscal de Distrito de EE.UU.)

“Quizás encuentres consuelo en otro personaje egoísta y muy fuerte”

La muerte de Maxwell no puso fin a los problemas que enfrentaba su familia. Más bien, trajo nuevos.

En los días y semanas que siguieron, surgieron más detalles de las deudas enormes propiedad de sus empresas Maxwell Communications Corporation (MCC) y los bienes de Mirror Group. Cuatro semanas después, los hijos Ian y Kevin pidieron al tribunal superior británico que los nombrara administradores para dirigir las dos empresas de la familia que tenían deudas de hasta US$2.000 millones. Kevin Maxwell, presidente de la empresa, fue declarado la persona en la mayor bancarrota del Reino Unido.

A Ian y Kevin se les arrestó en junio de 1992 y acusó de fraude antes de ser absueltos en 1996. Kevin Maxwell, quien asistió a gran parte del juicio de su hermana, no respondió a las investigaciones.

Después de la muerte de su padre, Ghislaine Maxwell continuó pasando gran parte de su tiempo en Nueva York, donde su padre la había enviado después de comprar The New York Daily News en enero de 1991.

Fue en Nueva York donde conocería y se haría amiga de Epstein, un excomerciante multimillonario de Bear Stearns, que se había establecido como consultor.

Parece haber cierta incertidumbre sobre cuándo y dónde se conocieron por primera vez, pero en 1995, Epstein había establecido una entrada comercial para ella, Ghislaine Corporation, en Palm Beach de Florida.

Entre los que conocieron a Epstein y Ghislaine Maxwell algún tiempo después de eso, estaba Campbell, el exreportero del Mirror convertido en estratega de medios de Blair.

Al escribir en GQ, relató un encuentro con la hija de Maxwell en la década de 1980 cuando a ambos los enviaron a París para entregar los restos de un líder político y militar argentino, Juan Manuel de Rosas, que había muerto en Hampshire en 1877. Ella también quería comprar ropa interior, comentó.

Años más tarde, se encontraron en un vuelo a Nueva York, donde ella lo invitó a tomar una copa con Epstein en su casa. Epstein estaba “vestido con el elegante uniforme casual de los súper ricos de Nueva York con suéter de cachemira, pantalones de colores claros, zapatos hechos a mano”.

“La visita no fue tan memorable ni tan extraña como la visita a París con una urna. Sin embargo, fue un poco extraño. Y aunque no vi ninguna señal y no tenía indicios del tipo de comportamiento que lo llevaría a su caída en desgracia y su suicidio en la cárcel, fue, bueno, un poco espeluznante”, escribe Campbell (dice que cree que fue en 2003).

“Una vez que nos presentó, Ghislaine desapareció, dándonos esa sensación de que este es un evento de ‘hombre a hombre’, para repasar grandes cosas como la geopolítica”.

Andy McSmith, portavoz de Robert Maxwell durante dos meses y quien cree que Maxwell se quitó la vida, también cree que la relación de Ghislaine Maxwell con su padre puede haber influido en su decisión de recurrir a alguien como Epstein.

Maxwell, dice, debe haber sido “un hombre muy aterrador para tener como padre”, incluso si ella era su favorita.

“¿Qué haces si has vivido a la sombra de un personaje muy fuerte, muy egoísta, un personaje muy exigente que resulta ser problemático?”, añade.

“No sé qué haces, pero tal vez encuentres consuelo en otro personaje muy fuerte y egoísta que sabes que también es problemático, pero que puedes pasarlo por alto”.

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