España: recién el lunes podrían llegar hasta donde está el niño que cayó a un pozo

Silvia Pisani

MADRID.- La buena noticia es que la tuneladora ya empezó a cavar el primero de los dos túneles verticales que se emplearán para intentar el rescate del pequeño Julen, el niño de dos años que lleva ya seis días atrapado en el fondo de un profundo pozo.

La mala es que, pese a todos los esfuerzos, los técnicos ya admiten que difícilmente puedan llegar hasta él antes de pasado mañana, lunes.

Si esa previsión se mantiene y no surgen nuevos escollos en el terreno, el chico habrá pasado ocho días en el angosto pozo antes de que pueda ser alcanzado.

Los padres del menor, que hace poco perdieron otro hijo por muerte súbita, están devastados. "Hay que mantener la fe", es el mensaje que se repite como consuelo.

Cómo ocurrió la caída

El niño se precipitó en el pozo el pasado domingo. Ahora se sabe que fue por una concatenación de hechos fortuitos que terminaron en la tragedia.

Julen, de dos años y medio, jugaba con unos primos en la finca de unos familiares en la localidad malagueña de Totelén.

Su madre, Victoria, lo vigilaba. Pero tuvo que atender una llama por celular. Le avisó a su marido, José Rosello, que quedara atento al menor.

El marido preparaba en ese momento una comida campestre. Se distrajo un par de segundos para comprobar el fuego y cuando elevó nuevamente la vista hacia el menor alcanzó a ver que se lo tragaba el pozo.

"Traté de retenerlo con mis manos. Pero no pude", dijo, entre sollozos.

Desafío tecnológico

Desde entonces el desafío fue lograr un rescate sin precedentes y atravesado por los escollos. El último, esta mañana, cuando una veta de roca dura demoró los trabajos para perforar la primera de las dos cavidades paralelas que se prevén para llegar hasta la profundidad en la que se encuentra: a más de 70 metros.

"Teníamos pensado empezar esta mañana pero no hemos podido", dijo el ingeniero Angel García Vidal, a cargo del complejo operativo.

Si no surgen nuevos inconvenientes, el primero de los dos túneles artificiales podría estar listo hacia la madrugada de mañana. Luego, habrá que trabajar en el conducto horizontal con el que se pretende conectar ese nuevo túnel con el sitio en el que podría estar el menor.

"Trabajamos como si fuera nuestro hijo. Julen es ya un poco el hijo de todos", dijo García. La desesperación hace mella en el equipo que trabaja contra reloj y bajo una presión enorme.

España sigue en vilo por la desventura del menor y de su familia. Las muestras de solidaridad y apoyo no cesan. Pero nada alcanzan para suplir el verdadero objetivo de todo esto: sacar al niño de allí.

Ha llovido por momentos. Pero eso no ha interrumpido los trabajos previos al cavado de los túneles verticales.

Pozo profundo y angosto

El pozo en el que se precipitó en la tarde del pasado domingo tiene características poco usuales: más de 100 metros de profundidad y sólo 25 centímetros de diámetro.

Unas dimensiones que, según los técnicos, hace imposible la introducción de la maquinaria convencional existente. Incluso, la de última tecnología.

La perforadora especialmente movilizada pesa más de 50 toneladas. Es tal su porte que tuvo que llegar en dos piezas separadas y transportada en dos vehículos. Cada uno de ellos conducido por dos choferes, para que uno reemplazara al otro sin perder tiempo en descansos.

Tanto el transporte como la perforadora en sí suman más de 130 toneladas. Ese es el porte que ha trepado hasta el cerro en cuya pendiente se encuentra el pozo del drama.

Según describió García Vidal, la ubicación de semejante maquinaria en posición fue todo un desafío. Se trabaja sobre un terreno que ha dado muestras de inestabilidad.

Los más optimistas estiman que la máquina necesitará unas quince horas para excavar hasta la profundidad en la que se calcula que está atascado el pequeño.

Otro pasadizo

Una vez que se llegue a ese nivel comenzaría la tercera fase del operativo, consistente en cavar un pasadizo horizontal que conecte los dos túneles paralelos con el original por el que se precipitó el niño.

Esa última fase será manual. Cuatro operarios bajarían hasta esa profundidad y en las condiciones existentes para, con cincel y martillo, perforar el terreno hasta llegar a donde se calcula que está Julen.

La esperanza es que en la cavidad por la que se precipitó el chico haya una cápsula de oxígeno. Un espacio en el que existan mínimas condiciones de supervivencia. Pero nadie puede asegurarlo.

"Estamos trabajando y solucionando dificultades en la medida en que se presentan", dijo García.

"Este es un trabajo que, de modo normal, hubiese demandado semanas y meses de planificación. Nosotros lo estamos haciendo en horas y días", dijo. Sin que haya estudios de terreno previo.

De hecho, el plan original de rescate ya tuvo que alterarse, precisamente, por las características del terreno. Una mezcla de roca dura y tierra inestable hace que sumamente complejo avanzar sin antes adoptar los resguardos imprescindibles.

Cavar a mano

El último tramo previsto -la tercera fase en la que mineros cavarán a mano para llegar al niño- será previsiblemente la más riesgosa.

Los hombres que harán esa tarea están ejercitándose y practicando de cara a las posibles condiciones que enfrentarían en esa fase. Entre ellas, oxigeno limitado.

Desde el pasado domingo, en que cayó en el pozo, no hay registro del pequeño. Las cámaras que se hicieron bajar desde la superficie no pudieron detectarlo.

El descenso de las cámaras se vio bloqueado por un tapón de tierra; posiblemente desprendida tras la caída del pequeño. La expectativa es que bajo esa capa exista una bolsa de oxigeno.

Para asegurar el rescate las paredes del angosto pozo ya han sido revestidas en acero.