España presiona en el G20 para dar pasos a favor de la paz en Ucrania

Nusa Dua (Indonesia), 15 nov (EFE).- La quinta cumbre de líderes del G20 en la que participa el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha dejado en un segundo plano la habitual carga económica de este foro para dar paso al protagonismo de la geopolítica a causa de la guerra en Ucrania.

El conflicto estuvo en boca de todos los líderes que participaron en la primera sesión de este encuentro en la isla indonesia de Bali, y Sánchez quiso evidenciar la contundencia de la condena a la invasión rusa de Ucrania e intentar ayudar a que en esta cita se den pasos que permitan tener esperanza sobre el fin de la guerra.

Por ello, en su intervención ante el resto de jefes de Estado y de Gobierno y en presencia del ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov (quien representó a su país ante la ausencia de Vladímir Putin), criticó duramente la invasión y pidió la retirada "inmediata" tras la "brutal e injustificada" agresión contra Ucrania.

Al mismo tiempo, intentó presionar para que quien considera que puede tener más ascendencia sobre el presidente de Rusia, juegue un papel de moderador.

El principal destinatario de esa esperanza entre los presentes en Bali era el presidente de China, Xi Jinping, con quien mantuvo un encuentro de 40 minutos en el que le expresó que tiene mucho que decir para intentar convencer a Putin de que ponga punto y final a la guerra.

Cree Sánchez que Xi tiene capacidad de influencia y poder de moderar al presidente ruso, y aunque coincidió con él en muchos aspectos de la situación internacional que se vive, Xi quiso dejar claro que no se puede sobrevalorar su papel.

Admitió su buena relación con Putin, pero según fuentes españolas cree que no tiene el peso para hacerle cambiar de posición con una simple llamada.

Una apreciación que hizo el líder chino después de que, al igual que Sánchez, otra media docena de líderes asistentes al G20 se entrevistarán también con él con peticiones en la misma dirección.

CHINA NO ES ACTOR EN LA GUERRA

Sí quiso dejar claro Xi ante Sánchez que China no es un actor en la guerra, que no está ayudando con armas a Rusia y que "no echa aceite" al fuego del conflicto, pero al mismo advirtió de que no contribuyen a lograr una solución las sanciones a Rusia o las amenazas de juicios internacionales.

Ambos interlocutores coincidieron en que una hipotética guerra nuclear está fuera de todo cálculo porque no tendría sentido, y el presidente del Gobierno insistió en que Rusia está violando los principios más fundamentales del derecho internacional.

El tono, según aseguró el ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, presente en la reunión, fue de cordialidad y franqueza por ambas partes.

Hubo un análisis de diversas cuestiones de ámbito bilateral, con el compromiso de seguir reforzando las relaciones, y el presidente chino hizo sendas invitaciones a Sánchez y a los reyes de España para que visiten su país.

No hay fechas para ello, pero la conmemoración en 2023 de los 50 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre los dos países podría facilitar alguna de esas visitas.

Ligada a la guerra está la situación económica internacional, y Sánchez se detuvo en la crisis energética para advertir de que la guerra "no debe utilizarse como pretexto" para no cumplir con los compromisos contra el cambio climático.

Respecto a la seguridad alimentaria, apeló a coordinar esfuerzos y minimizar las duplicaciones, evitar prohibiciones y restricciones a la exportación y redoblar los trabajos para aumentar la oferta y reducir los precios de los alimentos.

Al igual que en la mayoría de cumbres internacionales en las que participa, ensalzó los beneficios del multilateralismo y llamó a que los desafíos globales se afronten de forma conjunta por todos los países.

SIMBOLISMO POR UCRANIA

La primera jornada de la cumbre se cerró con una cena de los líderes ofrecida por el anfitrión, el presidente indonesio, Joko Widodo.

A ella asistió Sánchez junto a su esposa, Begoña Gómez, lanzando en sus atuendos un guiño de solidaridad con Ucrania.

Por protocolo de este acto, los jefes de Estado y de Gobierno acudieron la cena con la tradicional camisa indonesia estampada y colorida denominada "batik".

Sánchez vistió una camisa de ese tipo de color azul y pantalón negro, y su esposa portaba un vestido amarillo con fular azul, conjunto que recordaba la bandera de Ucrania al igual que el contraste entre ese vestido y la camisa del presidente del Gobierno.

Este miércoles Sánchez cerrará su participación en la cumbre, mantendrá diversas reuniones bilaterales y asistirá junto al presidente de Argentina, Alberto Fernández, a un acto en memoria del que fuera jefe del Estado argentino Juan Domingo Perón.

Al término de su agenda emprenderá viaje a Seúl para realizar una visita oficial de dos días a Corea del Sur.

José Miguel Blanco

(c) Agencia EFE