España: una tormenta inédita deja cinco muertos e inundaciones

Silvia Pisani

MADRID.- Cinco muertos, 3500 evacuados, más de 70 rutas cortadas, trenes y aviones cancelados y la frase del asombro más genuino repetida entre vecinos: "Nunca vi llover tanto en tan poco tiempo. Esto no es normal".

España vivió horas angustiantes y de máxima alerta por la inusual virulencia de un temporal de "gota fría". La tormenta anegó pueblos, resquebrajó viviendas y desbordó ríos, cuyos torrentes arrasaron con lo que encontró a su paso en una vasta región del sudeste del país.

El fenómeno de la Gota Fría -primo lejano de la tormenta de Santa Rosa en la Argentina- responde a lo que los meteorólogos describen como Depresión Aislada en Niveles Altos de la Atmósfera, por lo que se la conoce por sus siglas: DANA.

Llovieron cerca de 400 mm en menos de 48 horas en regiones donde rara vez llueven más de 5 o 6 mm.

"Nunca he visto llover así", fue una frase repetida entre vecinos. Con las primeras horas de la noche, la tormenta parecía remitir y trasladarse al centro de la península, donde se espera más agua y rachas fuertes de viento. Tal vez, incluso, tornados.

Pero donde remitió quedó el estrago. Pueblos aislados, pobladores que debieron ser rescatados en helicóptero porque no había otra forma de llegar y viviendas anegadas o resquebrajadas al abrirse la tierra en la que se asentaban. Familias que lo perdieron todo y esperaban, pacientes, en centros de refugiados montados a las apuradas.

Cinco personas murieron: dos en Albacete; una en Almería; otra en Granada, y una quinta en Alicante. En todos los casos, las víctimas murieron ahogadas cuando los vehículos en los que viajaban quedaron cubierto por la correntada.

"Las cifras pueden variar en cualquier momento. Pero tenemos la situación bajo control", dijo el ministro de Interior español, Fernando Grande Marlaska.

La cantidad de agua acumulada y la imposibilidad de encontrarle cauce para que desagotara obligaron a tomar medidas drásticas. En varias rutas se cortó el pavimento y se abrieron canalones para permitir el paso de la correntada.

Eso ocurrió especialmente en la cuenca del Segura, uno de los principales ríos de la región sudeste que discurre a través de Jaén, Albacete, Murcia y Alicante.

La fuerte correntada amenazó fuertemente a la ciudad de Orihuela, donde se concentraron esfuerzos para rescatar población.

La ciudad quedó completamente aislada por las aguas y se vieron escenas inéditas, con rescate de pobladores desde helicópteros. La fuerte correntada hacía imposible acceder a ellas de otro modo.

Para aliviar la presión, las autoridades forzaron el desagüe del embalse de Santomera, uno de los pantanos a los que sirve el río. Fue necesario calmar a pobladores de la zona, temerosos de que la represa se partiera y se produjera una tragedia.

"Santomera no se romperá", dijeron una y otra vez las autoridades de la Confederación Hídrica por radio.

"La situación es dramática. No hablamos de una ciudad o de un pueblo, sino de toda la región de Murcia", dijo el presidente de esa comunidad autónoma, Fernando López Miras.

A través de las redes sociales, el presidente Pedro Sánchez habló de "una noche dura e intensa" para poblaciones del sudeste español.

La suspensión de las clases afectó a 700.000 chicos y las autoridades pidieron a la población de varias localidades que no saliera a las calles.