España critica la inhabilitación de Capriles por vías "más que dudosas"

El líder opositor venezolano Henrique Capriles(C) durante una manifestación contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro en Caracas, el 8 de abril de 2017 (AFP/Archivos | Juan Barreto)

El ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, rechazó la inhabilitación política "por vías administrativas más que dudosas" de opositores en Venezuela, en referencia al líder Henrique Capriles, sancionado por "irregularidades administrativas".

España reivindica "la libertad de expresión y de manifestación y la no inhabilitación de líderes políticos, y mucho menos por vías administrativas más que dudosas", expresó Dastis ante la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado español.

El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, ya había dado un espaldarazo al gobernador del estado de Miranda, al escribir en la red Twitter la noche del domingo: "Estamos con la libertad y la democracia. Nuestra solidaridad con Henrique Capriles".

La Contraloría notificó el viernes a Capriles su inhabilitación para ejercer cargos públicos durante 15 años, lo que efectivamente bloquea sus aspiraciones presidenciales en las elecciones de 2018.

No obstante, el jefe de la diplomacia española valoró que la sanción contra Capriles haya hecho que la oposición recupere "una cierta unidad, que es muy importante", de cara al diálogo con el gobierno de Nicolás Maduro para encontrar una salida a la crisis de Venezuela.

Madrid sigue apoyando ese diálogo, pero que éste sea "urgente inclusivo y efectivo" y en un marco de "respeto del Estado de derecho, de la división de poderes, de la liberación de los presos (...) y al calendario electoral", afirmó Dastis

"No hay alternativa al diálogo, pero el mismo no puedo prolongarse indefinidamente", afirmó, al agregar: "En Venezuela saben que no vamos a darles la espalda y vamos a trabajar intensamente para que se recobre el Estado de derecho y la democracia".

El diálogo, apoyado también por El Vaticano, se encuentra en punto muerto, en momentos en que arrecian las protestas opositoras -que han degenerado en violencia- ante fallos del Tribunal Supremo que se adjudicó temporalmente los poderes del Parlamento, de mayoría opositora.