Usadas como estatuas de jardín, resultaron ser tesoros del Antiguo Egipto

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Llevaban años allí, en el jardín de una casa británica, como parte de la decoración del mismo, como si se tratase de los típicos enanos de piedra que algunos propietarios colocan en sus patios. Sin embargo, lo que no sabían sus dueños es que tenían ante ellos, a la intemperie, dos esculturas egipcias que eran un auténtico tesoro. Han sido subastadas ahora por 195,000 libras (230.188,73 euros), según informa CNN.

Creían que eran réplicas y resultaron ser esculturas auténticas del Antiguo Egipto. (Foto: Captura de Mander Auctions)
Creían que eran réplicas y resultaron ser esculturas auténticas del Antiguo Egipto. (Foto: Captura de Mander Auctions)

La subasta tuvo lugar este pasado fin de semana de la mano de la casa Mander Auctions, en Reino Unido, y las dos esculturas de la imagen superior salieron a la venta por una puja inicial de 300 libras. La descripción del lote en la web de Mander, que aún puede verse tal cual, era la de “un par de modelos de jardín de piedra tallada del siglo XIX de esfinge egipcia”. Porque, en un principio, eso es lo que se creyó que eran: réplicas.

Sin embargo, la puja se disparó hasta superar los creces los 200.000 euros y se ha descubierto después que no eran copias esculpidas, sino esculturas originales del Antiguo Egipto con miles de años en su dañada piedra. Habían estado más de una década formando parte de la decoración de un jardín en Sudbury, al este de Inglaterra, hasta que la familia propietaria de la casa decidió sacar a subasta algunos artículos antes de mudarse.

Según ha revelado Mander Auctions a CNN, ambas esculturas habían estado expuestas al aire libre hasta un mes antes de llegar a sus manos y habían sido adquiridas por la familia 15 años antes en otra subasta por “unos pocos cientos de libras”. Sus dueños siempre habían creído, porque esa es la información que tenían cuando procedieron a su compra, que se trataba de copias realizadas en el siglo XVIII. 

Como se puede ver en la imagen, están bastante “desgastadas” y parece ser que, a instancias del antiguo propietario, se le había pedido a un constructor que pegase la cabeza con cemento de una de ellas porque se habría desprendido. “Realmente no los cuestionamos y los pusimos [en una subasta] por 300 a 500 libras. Y luego la subasta se volvió loca”, han contado desde la casa.

“La opinión fue que eran ejemplos genuinos del Antiguo Egipto, que de alguna manera habían pasado por la historia reciente como copias del siglo XVIII”, se puede leer en el comunicado emitido por Mander Auctions.

La teoría ahora es que fueron adquiridas durante el periodo conocido como Grand Tour, cuando el ferrocarril inició el ahora conocido como turismo de masas y propició los viajes de largo recorrido de los británicos por Europa. “Acabamos por suponer que eran artículos del Grand Tour del siglo XVIII”, ha reconocido la compañía de subastas.

Pero no, no son réplicas, sino que “resulta que tienen miles de años y son genuinas. Así que es realmente asombroso”. Lo cual ha sido una sorpresa para todos, incluidos los propietarios anteriores. Ahora se está intentando averiguar cuál sería su procedencia para, entre otras cosas, datarlas correctamente. “Me pregunto dónde han estado durante los últimos 5.000 años. Es bastante increíble, de verdad”, sentencian desde Mander Auctions.

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