“Escuelita” en favela de Venezuela cobija a niños sin clases por pandemia

SHOTLIST PETARE, ESTADO DE MIRANDA, VENEZUELA16 DE SEPTIEMBRE DE 2020FUENTE: AFPTV 1. Plano panorámico Iris Pellicer sube las escaleras del barrio José Félix Rivas con uno de sus alumnos 2. Travelling un joven estudiante llega a la casa que se usa como escuela improvisada3. Travelling un joven estudiante llega a la casa que se usa como escuela improvisada4. Travelling El maestro Tito Matheus le da desinfectante para manos a un niño que vino a tomar clases en la escuela improvisada5. Plano general La Sra. Iris Pelliser y una adolescente dan clases a niños6. Plano general jóvenes y niños durante una clase. 7. SOUNDBITE 1 - Iris Pellicer, convirtió parte de su casa en escuela (mujer, 52 años, español, 8 seg.): "Ella ve segundo año, el niño ve preescolar, la niña ve tercer grado, osea, ¿cómo tú puedes ver una clase por televisor?" 8. Plano general niños y jóvenes durante una clase impartida por el profesor Matheus9. Plano medio los folletos con el nombre de la escuela y los logros sirven para animar a los niños a tomar clases 10. Plano medio El profesor Tito Matheus escribe en la pizarra11. Paneo de derecha a izquierda jóvenes y niños durante una clase. 12. SOUNDBITE 2 - Andrea Briceño, madre de un estudiante (mujer, 23 años, español, 11 seg.): "(El niño) no sabía leer, (ahorta) ¡el niño ya hasta multiplica! ¿Me entiendes? Ya las tablas de multiplicar, los muchachos lo han ido ayudando y de verdad que yo me quedo sorprendida porque es la manera en que ellos (los encargados de la escuela) los enseñan." 13. Plano medio Iris Pellicer habla en su casa que convirtió en una escuela improvisada 14. Plano general un joven estudiante escribe en una pizarra 15. Paneo de izquierda a derecha los estudiantes hacen una oración con el maestro Tito Matheus e Iris Pellicer 16. SOUNDBITE 3 - Tito Matheus, pastor y maestro (hombre, 51 años, español, 12 seg.): "Yo vengo de pastorear la iglesia como tal y esto me lleva a mi no sencillamente a dejar todo guardado en un salón de clases sino también a educar gente a nivel religioso." 17. Plano medio el profesor Tito Matheus imparte clases de matemáticas a jóvenes y niños 18. Paneo de abajo a arriba los niños usan una mesa improvisada construida con mesitas de noche y cajas de cartón 19. Plano medio adolescente escribe en su cuaderno 20. Paneo de izquierda a derecha vista del barrio al interior de la casa ///-----------------------------------------------------------AFP TEXT STORY: Reportaje"Escuelita" en favela de Venezuela cobija a niños sin clases por pandemia Por Andrea TOSTA =(Fotos+Video)= Caracas, 25 Set 2020 (AFP) - "¡Profe, terminé!", se escucha en la escuelita atendida por evangélicos que Iris improvisó en su casa en una favela de Venezuela. Cobija a alumnos sin clases presenciales por la cuarentena y busca llenar un vacío educativo ya grave antes de la pandemia.Mientras en la calle suenan canciones de vallenato, adolescentes resuelven ecuaciones donde Iris Pellicer decidió "abrir una escuela" en la planta baja de su casa en Petare, al final de una empinada escalinata. "Nos sentíamos preocupados y quisimos rescatar a la mayoría" de los niños, explica a la AFP. Junto a un pastor evangélico y su hija, "les damos sus clases diarias" y al terminar, rezan y leen la Biblia, explica Pellicer, una estudiante de derecho de 52 años.Con tapabocas de tela, unos 17 niños asisten diariamente al reducido espacio que la comunidad bautizó como la "escuelita de Iris", surgida en mayo en esa barriada de unos 400.000 habitantes, de apiñadas viviendas de bloques y techos de zinc. Desde marzo las actividades académicas quedaron suspendidas por la cuarentena, aún vigente, causando "excesiva confusión" y "estrés" en maestros y alumnos, según Cecodap, organización defensora de los derechos de los niños y adolescentes.Constantes cortes de electricidad y precarias telecomunicaciones e internet han afianzado la "exclusión" escolar durante la pandemia, explica a la AFP Fernando Pereira, fundador de Cecodap."Se está aumentando la brecha", apunta, entre centros privados y públicos, que representan el 80% en Venezuela, de una matrícula de 8,2 millones de estudiantes de educación inicial y básica.Por ello, "las condiciones están dadas para que florezcan iniciativas" en zonas populares, donde ha permeado el cristianismo evangélico, dice Pereira, siendo además una oportunidad para "extender sus creencias" a través de la educación. - Teleclases, un "desastre" - El nuevo año escolar en Venezuela inició el 16 de septiembre sin clases presenciales por lo que resta de año. En tanto, el gobierno promueve lecciones online y "teleclases" y dispuso un canal para transmitir videos educativos.El cierre del año 2019-2020 transcurrió con clases por la gubernamental Venezolana de Televisión (VTV). Para Andrea Briceño, con un pequeño de 6 años, esas clases fueron un "desastre"."Primero pasaban primaria, después bachillerato (...), los niños quedaban como que 'ajá, ¿entonces? No entendimos'", recuerda Briceño, nutricionista de 23 años. Sin computadora, dependían de WhatsApp para enviar y recibir tareas que dejaban cansado a su hijo Daniel. Pero en pocos meses, cuenta, aprendió a leer y multiplicar en la "escuelita de Iris"."Al principio nos daba un poquito de temor por el virus", pero "sabemos que estamos con Dios", confía Iris, que exige barbijos, de uso obligatorio en el país de 30 millones de habitantes, donde según cifras oficiales hay 68.453 contagios y 564 muertes.La oposición y organizaciones como Human Rights Watch cuestionan esos números, al considerarlos mucho peores. - Hacer las cosas "uno mismo" - Con un libro de matemáticas en mano, Tito Matheus, pastor de 51 años, considera que como las cosas no "caminan muy bien", toca hacerlas "por uno mismo".Iris recuerda haberle dicho a Tito en una visita al templo: "Mire, yo tengo ese espacio desocupado, ¿qué le parece?"."Teníamos un anuncio allí (en la iglesia), colocamos por vía WhatsApp que estaban las inscripciones abiertas y se fueron anexando" niños, cuenta esta mujer morena. Dispuso muebles, taburetes de madera y un escritorio prestado en el lugar que estuvo vacío por casi tres años, cuando su hija veinteañera emigró por la crisis, como otros cinco millones de venezolanos desde finales de 2015, según la ONU.Con dos mesas de noche y una tabla armó un mesón y colgó en una pared una pizarra acrílica, dibujos y salmos de la Biblia, en una barriada en donde campea la violencia. En 2018, el independiente Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) estimó una tasa de 112 muertos por cada 100.000 habitantes en Petare, donde el crimen y el narcotráfico golpean fuerte.Iris y Neidys Matheus, de 17 años, supervisan que los más chicos lean, dibujen y eviten quitarse la mascarilla. El pastor enseña matemáticas a adolescentes en el cuarto contiguo. Cobran un dólar semanal, que "no es nada", reconoce. Pero en un país donde el ingreso mínimo mensual equivale a 2,1 dólares, "no todos lo tienen" y algunos son "exonerados" de pagos, cuenta Iris, quien incluso ha tenido que alimentar a los que llegan "sin comer". No obstante, "vamos ahí emprendiendo", asegura. "Yo no creo que haya otra respuesta de otro lado".atm/gm/yow -------------------------------------------------------------