"Escribir y no callar, armas contra el discurso de odio y misoginia"

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CIUDAD DE MÉXICO, septiembre 21 (EL UNIVERSAL).- La escritora Brenda Lozano, quien tras su nombramiento como agregada cultural de la embajada de México en España, el pasado 16 de agosto, fue linchada en redes sociales por seguidores de AMLO que cuestionaban que fuera una crítica de la 4T, asegura que las 210 mil 820 menciones a su nombre completo que hubo en Twitter, sin contar las menciones indirectas y otras formas y modos de llamarla fueron insultos y ataques misóginos y son parte de un discurso machista.

"Me queda claro que los ataques públicos son más venenosos, iracundos y violentos por el hecho de ser mujer. Como también se nos juzga con distintos criterios que a los hombres. Que una mujer tenga presencia pública, incrementa la intolerancia y el disenso se penaliza con ataques machistas", señala la escritora.

En su columna mensual en el diario El País, Lozano señala además que procesar emocionalmente los ataques en Twitter no es fácil, "pero pensar, escribir y no callar es imprescindible para luchar contra los discursos de odio y su misoginia" y agregó que pasados los tres primeros días "había más de 400.000 menciones a mi persona en redes sociales".

Lozano subraya la relación que hay entre los ataques en redes sociales y el género, dice que la cantidad de insultos y ataques misóginos es incontable y tuvieron toda clase de formas, desde tuits, hilos, caricaturas, comentarios, columnas, insultos y amenazas. "Incluso reducir mi trabajo a unos memes son parte del mismo discurso machista."

Cita la investigación de su caso realizada por Signalab, el laboratorio de investigación que entre otras labores, monitorea la salud del debate en redes sociales, y que da cuenta de la mayor violencia que adquieren los ataques contra las mujeres y a lo feminizado, "la relación entre los ataques en redes y el género es tan tensa y tan violenta que en el laboratorio actualmente trabajan en un semáforo de riesgo digital en el que el factor femenino –ser mujer y estar en el ojo del huracán– duplica el riesgo de los ataques".

Señala que un solo tuit puede destruir la seguridad o la autoestima de una persona, pero que en su caso se juntaron los tres criterios que muestran un ataque a gran escala: la velocidad de la subida, las cuentas que participan en la tendencia y la coyuntura política.

"He reflexionado sobre este tema y me he preguntado qué sentido tienen los ataques, ¿hacia dónde llevan en lo emocional?, ¿cuál es su resultado práctico? Del mismo modo en que la violencia en las calles decreta la exclusividad masculina en el espacio público, las milicias digitales y el discurso de odio imponen a sus víctimas, y sobre todo a las mujeres, el silencio. Su triunfo y propósito es inhibir la crítica hasta extinguirla, establecer una hegemonía patriarcal", señala.

Asegura que los regímenes totalitarios del siglo XX buscaban controlar qué se dice y cuándo se dice, "en una democracia, tengo la convicción de que es importante escribir y luchar a favor de los derechos de las mujeres, cuestionar las conductas patriarcales en las que feminizar es un insulto y hostigar a otra persona es símbolo de fortaleza. Los ataques en redes sociales dirigidos específicamente en contra de las mujeres es una forma tecnológica de esa misma opresión."

Luego de acudir a "Alicia en el país de las maravillas" para hablar del ataque de los naipes tras el grito de ¡Que le corten la cabeza!, Lozano señala que habría que describir la baraja de naipes: entrar en los detalles del discurso de odio machista que tiene lugar en las redes sociales, los palos, los valores de cada carta que de realizarse o insinuarse en la vía pública estarían penados con la ley.

"Los discursos de odio ahí están y las redes sociales son el espacio perfecto para ejercerlos con mayor violencia que en las calles. Esos discursos que cambian nuestra escala: nos crecen, nos encogen, nos cambian de tamaño con respecto a nuestra realidad".

Y concluye con dando cuenta que procesar emocionalmente los ataques en redes sociales no es fácil, pero es imprescindible, "creo que un arma en contra de los discursos de odio y su misoginia es pensar, escribir, no callar, tener la ética en el mismo lugar firme y tener la voz fortalecida a pesar de que tu nombre haya sido mencionado 210.820 veces en tan solo tres días. El silencio no prevalecerá. Los discursos de odio no deben triunfar nunca", dice Brenda Lozano.

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