El escondite de un jefe petrolero mexicano: vistas al mar y dos campos de golf

Raphael Minder
Vista de La Zagaleta, una urbanización de lujo en Benahavis, cerca de Marbella, España, donde fue detenido Emilio Lozoya. | REUTERS/Jon Nazca

BENAHAVÍS, España — Los fugitivos a menudo se esconden en ubicaciones remotas. Sin embargo, cuando el prófugo es el poderoso ex director general de la empresa productiva del Estado Petróleos Mexicanos (Pemex), no cualquier escondite es suficiente.

Antes de su arresto este mes, Emilio Lozoya, quien alguna vez fue director general del gigante petrolero mexicano Pemex, permanecía fuera de la vista de todos en La Zagaleta, uno de los conjuntos residenciales más exclusivos del mundo. Esta propiedad lujosa de casi 900 hectáreas cuenta con dos campos de golf y está ubicada en la costa sur de España cerca de Marbella.

Lozoya había estado prófugo desde mayo del año pasado, pues intentaba evadir a las autoridades mexicanas, las cuales lo acusan de haber cometido fraude y soborno mientras estuvo a cargo de Pemex y ahora desean que sea extraditado de España.

El exejecutivo niega haber participado en algún acto indebido. Su elección de escondite es sin duda una medición del poder que durante largo tiempo tuvo como cabeza de una empresa cuyas contribuciones fiscales han representado una quinta parte del presupuesto federal de México.

La Zagaleta, que alguna vez fue el patio de juegos de Adnan Khashoggi, un hombre de negocios saudita y traficante de armas, no es un escondite cualquiera y no es para todos. Sin embargo, tal vez sea el lugar perfecto para alguien que desea permanecer oculto si ese alguien es lo suficientemente rico.

La discreción es valorada en la propiedad, en especial la de los empleados, quienes tienen estrictamente prohibido hablar sobre los 230 dueños de las residencias o sus invitados.

La Zagaleta cuenta con guardias que realizan patrullajes todo el día, así como con cercas que tienen sensores infrarrojos, lo que la convierte en un lugar que “combina seguridad con instalaciones de cinco estrellas”, de acuerdo con su folleto promocional.

“Hablamos de un complejo residencial de lujo que atrae a los ricos y famosos al garantizarles confidencialidad total”, dijo Martín Palladino, un abogado y profesor en la Escuela de Derecho del Instituto Superior de Derecho y Economía (ISDE) en Madrid.

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“Una persona muy acaudalada está acostumbrada a mantener estándares de vida muy altos y obviamente no va a querer esconderse en el bosque”, añadió Palladino.

El arresto de Lozoya equivale precisamente al tipo de atención no deseada que los prósperos residentes de La Zagaleta por lo regular esperan evitar.

No se sabe cuánto tiempo pasó el ex director general de Pemex en La Zagaleta ni quién pudo haberlo invitado a una de sus apartadas villas.

El residencial dijo en un comunicado que Lozoya nunca fue registrado con su nombre verdadero ni tampoco con el alias que usaba cuando fue arrestado: Jonathan Solís Fuentes.

No obstante, La Zagaleta no exige a sus residentes que compartan ningún tipo de información sobre sus invitados, incluidos los inquilinos a largo plazo, “no solo por respeto y discreción, sino también porque están entrando a su hogar”, dijo Sergio Azcona, el portavoz del residencial.

La Zagaleta tiene vista a una franja de la línea costera de Málaga que es conocida como la Costa del Sol. El área ha liderado el auge turístico de España desde la década de los cincuenta, cuando las estrellas de Hollywood comenzaron a vacacionar ahí.

Antes de que La Zagaleta se convirtiera en un hogar muy discreto para los ricos, era propiedad de Khashoggi, el multimillonario saudita, quien dividía su tiempo entre su propiedad y su lujoso yate, el Nabila, atracado en la cercana marina de Puerto Banús.

En la casa club de La Zagaleta, los trofeos de cabezas de venado sirven como recordatorio de que Khashoggi alguna vez disfrutó de la caza en la propiedad.

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No obstante, después de su detención y extradición a Estados Unidos en 1989, Khashoggi, quien ayudó a financiar un cargamento de armas del escándalo Irán-contras y murió en Londres en 2017, perdió no solo su influencia, sino también su fortuna.

Al final, su yate fue adquirido por Donald Trump y renombrado Trump Princess.

En la misma época, el control de su propiedad pasó a un grupo de inversionistas encabezados por un español, Enrique Pérez Flores, y se dividió en 420 parcelas separadas y muy exclusivas para venderlas a individuos adinerados, particularmente a los que buscan sol provenientes de zonas más frías de Europa.

A pesar de su privacidad, La Zagaleta continúa buscando más compradores. Decenas de parcelas continúan disponibles para construcción. También hay varias residencias a la venta, construidas con diseños que reflejan los gustos contrastantes de sus dueños originales.

Entre ellas, se encuentra una residencia construida por un inversionista ruso que en el interior tiene un polígono de tiro y una cascada, así como una habitación de nieve artificial junto al sauna. Él quería montar una discoteca en el techo con luces láser, pero los vecinos lo obligaron a mantener su salón de fiestas y música en el interior.

Aun así, puede ser tuya por tan solo 35 millones de dólares, aproximadamente.