Escalofriante testimonio de ex empleada de la empresa cuyo avión se estrelló en Cuba

Myrna Díaz es contundente en su respuesta cuando le preguntan si le sorprendió el accidente de aviación del pasado 18 de mayo en Cuba: “Claro que no”.

Díaz trabajó entre 2013 y 2016 como azafata para Global Air, la compañía propietaria del avión Boeing 737 que se estrelló en La Habana a los pocos minutos de despegar matando a 111 de las 113 personas a bordo.

En entrevista exclusiva con el diario mexicano Milenio, Díaz contó que los aviones de Global Air pasaron las inspecciones de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de México, pese a que les faltaban toboganes de emergencia, chalecos salvavidas y oxígeno, volaban con escaso combustible y no se hacían las reparaciones necesarias.

La gestión de Global Air, la aerolínea mexicana propietaria del avión estrellado en Cuba, está marcada por la opacidad antes y después del accidente del pasado viernes con una página web y redes sociales sin actividad. EFE/Archivo

Díaz recordó uno de los aterrizajes violentos que vivió a bordo de uno de los aviones de Global Air. Ocurrió en el aeropuerto de Toncondín, en Honduras, durante la gira del cantante español Enrique Bunbury en 2014.

“Sentimos una especie de desplome, como cuando te vas a ir en picada, fue muy brusco, obviamente los pasajeros no deben saber, llegamos todos como el papa: besando el piso, porque aterrizamos, pero en un momento dado sentimos que no aterrizábamos”, contó.

Preocupada por las numerosas violaciones de seguridad, en noviembre de 2016 Díaz le escribió a una inspectora verificadora de la SCT Edna Laura González Gómez, a quien envió fotografías del contrato laboral y de anomalías como el llenado de tanques de combustible de los aviones, pero nunca recibió respuesta.

“En esa ocasión yo le comenté a Edna que era una burla que hicieran esa inspección y nos hicieran tantas preguntas y todo eso cuando era de su conocimiento que no tenemos bien los cursos, que los manuales nos los entregan el mismo día, que estamos aterrorizados por la empresa de lo que tenemos que decir o lo que no tenemos que decir, que nos manejan por hambre, es triste pero es real”, dijo.

Ana Marlen Covarrubias formaba parte de la tripulación mexicana de 6 miembros que volaba en el avión accidentado en Cuba el pasado 18 de mayo. En esta foto del 1 de mayo de 2016 publicada por ella misma, en el centro, puede verse junto a dos de sus compañeras en un vuelo hacia Honduras.  (Ana Marlen Covarrubias via AP)

Global Air, creada en Guadalajara en 1990, opera actualmente desde el Aeropuerto Nacional Capitán Rogelio Castillo, en Celaya, Guanajuato. Posee solo 3 aviones, que arrendaba a otras compañías, como Cubana de Aviación.

Según Díaz, el mantenimiento de las naves era pésimo, los mecánicos trabajaban con pocas herramientas y sin piezas de repuesto.

“Yo les veía tan presionados muchas veces porque sabían lo que estaba mal, pero no podían hacer absolutamente nada sin las herramientas, a veces eran tan presionados, no podían poner determinadas cosas en la supuesta bitácora, no podían hacer o tomar decisiones, si ellos dicen: hace falta esto y no está, pues no está”, declaró.

Aseguró además que el propietario de Global Air, Manuel Rodríguez Campo, está al tanto de los problemas “pero por comprar piezas robadas o conseguidas o como les quieran llamar, pues compraba lo barato, lo chafa y pues imagínate”, señala.

Pero las calamidades no terminaban ahí.

“Se salía el agua de los inodoros del baño en cada aterrizaje y despegue, volábamos con el mínimo, a veces hasta con un tobogán nada más, sin chalecos salvavidas, sin tanques de oxígeno, teníamos que cooperarnos entre nosotros hasta para pagar el servicio de las escaleras, combustible o cosas así, limpiar el avión, eso sin contar que te manejaban a través de los viáticos” en vez de salarios, declaró.

Además, los aviones despegaban sin la cantidad de combustible necesaria, sin capacitar al equipo de sobrecargos en tiempo y forma y, era común no indicar a los empleados a dónde irían ni por cuánto tiempo.