Escala la disputa entre la OEA y Alberto Fernández por las elecciones en Bolivia

Santiago Dapelo

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro

La tensión sigue en aumento. Tras acusar a sus enviados de espías, llegó la respuesta del presidente electo, Alberto Fernández, que volvió a cruzar al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro.

"No he tenido contacto con Almagro ni con [Michelle] Bachelet [alta comisionada para los Derechos Humano de la ONU]. Sí he pedido que las Naciones Unidas se involucren. Lo que está pasando en Bolivia es de una gravedad enorme y lo de la OEA es doblemente grave", sostuvo ayer el futuro jefe del Estado.

Y agregó: "En Bolivia, las cosas están muy mal porque han usurpado todo lisa y llanamente. A pesar del informe de la OEA, Evo [Morales] ese día llamó a elecciones nuevas y ese proceso electoral se interrumpió para sacar a Evo de la elección porque Evo les gana".

Según denunció anteayer Almagro, "había dos espías argentinos en la misión de auditoría" que se hizo de las elecciones generales en Bolivia. El secretario general del organismo internacional se refería así a la presencia de Santiago Eguren y Gerónimo Ustarroz, los apoderados del Frente de Todos que viajaron a ese país, según explicaron, invitados por la OEA.

"Acusarnos de espías es una locura. Somos los espías más locos del mundo", dijo ayer Ustarroz, primo y hermano de crianza de Eduardo "Wado" de Pedro, enviado de Alberto Fernández a Bolivia para incorporarse al equipo de la OEA que estaba realizando la auditoría sobre las elecciones.

Según pudo saber LA NACION, la misión de Ustarroz y Eguren fue aprobada por el propio Almagro. "Todo fue coordinado con la OEA", manifestaron fuentes cercanas al mandatario electo.

Si bien la OEA había comunicado oficialmente que emitiría el informe el martes, finalmente lo adelantó al domingo, cuando los veedores del Frente de Todos se encontraban en pleno viaje. Ya en La Paz, Ustarroz y Eguren nunca accedieron a los informes de la auditoría, que estaba dividida en cuatro puntos claves: seguridad, tecnológico, estadístico y campo.

"Lo sacaron el domingo a la madrugada, fueron unos irresponsables", graficó un hombre involucrado en el proceso.

Finalmente, los representantes del Frente de Todos se fueron "sin respuestas" de Bolivia. Después de eso, llegaron los cruces entre Almagro y Fernández, quien consideró que su gestión al frente de la Organización de Estados Americanos "será recordada como la más penosa" que ha tenido el organismo internacional.

Además, advirtió que el excanciller uruguayo -lo echaron el último año del Frente Amplio por serias discrepancias por sus críticas a Venezuela-, de muy buena relación con Estados Unidos, va a "tener que explicar qué pasó" con el informe que su administración elaboró sobre las elecciones en Bolivia, que provocó la renuncia de Evo Morales y el comienzo del proceso que comenzó como una crisis política y desembocó en un golpe de Estado.

En una entrevista con Radio 10, Alberto Fernández también fustigó a la presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez.

"Lo que tenemos que pedirle a la señora [por Áñez] que tomó el poder no sabemos muy bien de qué modo es garantizar que el proceso electoral en Bolivia se haga rápido, bien y sin proscripción para que vuelva la democracia", resaltó el mandatario electo.