Escándalo en Italia: la historia de Don Francesco, el cura adicto a las drogas y al sexo que estafó a sus parroquianos

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Francesco Spagnesi
Francesco Spagnesi

ROMA.- Después de días de noticias escandalosas, finalmente fue arrestado, confesó todo y, al parecer, pidió perdón. Se trata de don Francesco Spagnesi, párroco de una iglesia de la zona más elegante de Prato –ciudad cercana a Florencia, en la Toscana-, que en los últimos días saltó tristemente a la fama.

Cuarenta años, buena familia, culto, brillante y en teoría destinado a una gran carrera eclesiástica, don Francesco no sólo era un “pusher” que traficaba droga, sino que también estafó a sus fieles quedándose con el dinero que donaban –al parecer, unos 300.000 euros-. Según trascendió, también participaba en orgías y festines –una de las sustancias estupefacientes que compraba es la aquí llamada “droga de los violadores-, en los que solía ocultar que era seropositivo.

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Bajo arresto domiciliario, a través de sus abogados defensores don Francesco pidió perdón. Al admitir todos los delitos por los que ha sido acusado, aseguró que los cometió debido a su terrible adicción. “El enorme consumo de cocaína hizo que se despegara de la realidad al punto de hacerle vivir una doble vida”, dijo Federico Febbo, uno de sus abogados defensores, que destacó que, al ser interrogado, el sacerdote entregó la lista de todos los parroquianos estafados, junto a las cifras robadas, con el fin de resarcirlos lo antes posible.

“La cocaína me destruyó. Venderé todo lo que tengo, incluso mi casa de montaña, para devolverle la plata a mis parroquianos”, aseguró a su defensor el cura, que también confesó la dependencia de Alessio Regina, un hombre de 39 años con quien mantenía una relación desde hace al menos dos años. “La dependencia de las drogas era tan fuerte que él actuaba en consecuencia y necesitaba dinero todo el tiempo. Él reconoció que desde que comenzó su relación con Regina había una fuerza interior que no podía resistir”, explicó su abogado.

Francesco Spagnesi era párroco de una iglesia de la zona más elegante de Prato
Francesco Spagnesi era párroco de una iglesia de la zona más elegante de Prato


Francesco Spagnesi era párroco de una iglesia de la zona más elegante de Prato

La investigación comenzó, de hecho, a raíz del arresto de Regina, el 27 de agosto pasado, mientras retiraba un litro de GBL, la llamada “droga de los violadores”, que había comprado online y que había ido a retirar junto a don Francesco.

Estafa

Lo cierto es que devolver a los parroquianos el dinero que les quitó, no será fácil. Según el Corriere della Sera se trata de entre 200.000 y 300.000 euros, contándoles que se trataba de dinero destinado a diversas obras benéficas o para ayudar a familias indigentes afectadas por la crisis por el coronavirus.

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Pero en realidad don Francesco, adicto y con severas crisis de abstinencia, utilizaba el dinero para comprar cocaína y GBL para organizar junto a su novio orgías a las que participaban insospechables, entre los cuales, médicos, ejecutivos, bancarios, que eran contactados vía Internet y ante quienes ocultaba que era seropositivo. Algo que hizo que se sumara otra acusación contra don Francesco, la más pesada, por intento de lesiones gravísimas.

La fiscalía de Prato, en efecto, sospecha que el sacerdote puede haber infectado el virus a varias personas –entre las cuales, el novio, que se sometió a un test de HIV-, porque nunca les advirtió que era seropositivo.

En medio del escándalo del que habla toda la ciudad de Prato y que tuvo repercusión en el resto de Italia, el domingo pasado el obispo de la ciudad, don Giovanni Nerbini, celebró misa en la exparroquia del cura-pusher –como fue bautizado por los medios- y pidió perdón: “No los he protegido, he luchado por don Francesco, para no perderlo, para no dejarlo ir a fondo, pero creo que cometí errores”.

Fiel reflejo de la consternación, afuera de la Iglesia de la Anunciación de la Castellina –donde durante años trabajó don Francesco-, apareció una pancarta de protesta que decía: “Fiesta y droga y el cura con coca. Y la curia sabía”.

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