Erdogan sufrió un revés histórico: la oposición le quitó Estambul

Luisa Corradini

PARÍS.- La derrota fue histórica y la humillación presidencial, acorde: el jefe del Estado turco, Recep Tayyip Erdogan, sufrió ayer un revés histórico cuando su candidato volvió a perder en las elecciones municipales de Estambul frente al pretendiente de la oposición socialdemócrata, Ekrem Imamoglu, que ya lo había vencido en marzo pasado.

"Según los resultados, mi rival llega en primera posición. Lo felicito y le deseo buena suerte. Espero que sabrá servir a Estambul", declaró al reconocer su derrota el candidato oficialista, Binali Yildirim. En ese momento, las cifras del recuento declaraban vencedor a Imamoglu, con más de 54% de los votos.

Para Erdogan, que había presionado a la Justicia para que invalidara las primeras elecciones, del 31 de marzo, el triunfo de la oposición significa una doble humillación. Igual, en un gesto poco habitual, saludó al vencedor a través de un tuit: "Felicito a Ekrem Imamoglu, que, según resultados no oficiales, ganó las elecciones", escribió. Por su parte, el futuro dirigente de la primera ciudad turca invitó al mandatario "a trabajar en armonía con usted [...] para servir a Estambul".

Es la segunda vez que Imamoglu se impone frente a Yildirim. Hace tres meses había ganado la elección por 13.000 votos. Incapaz de aceptar esa derrota, argumentando "masivas irregularidades", el partido presidencial presentó varios recursos ante el Alto Consejo Electoral, que decidió anular los comicios y volver a convocarlos. La oposición denunció un "putsch contra las urnas" y convirtió las elecciones de ayer en una "batalla por la democracia".

El interrogante ahora es qué hará Erdogan. No le resultará fácil aceptar la pérdida de ese símbolo del poder, que fue la capital del imperio otomano. Estambul es la ciudad más rica -aporta un tercio al PBI del país- y la más poblada de Turquía, con 16 millones de habitantes.

Un axioma de la política turca afirma que quien controla Estambul controla el país. Para Erdogan, alcalde de esa metrópoli entre 1994 y 1998, la ciudad reviste tanta importancia que en repetidas ocasiones planteó estas elecciones como "una cuestión de supervivencia".

Muchos analistas consideran, en efecto, que estos resultados serán leídos como el comienzo del ocaso de Erdogan y del AKP, su todopoderoso partido islamoconservador. Para otros, esta segunda derrota podría llevar al presidente a convocar elecciones nacionales anticipadas con el fin de deshacerse de los numerosos elementos "críticos" dentro de su gobierno de coalición.

En marzo, el AKP también había perdido Ankara, la capital, tras 25 años de hegemonía. Los electores penalizaron así al régimen por la difícil situación económica, una inflación de 20%, el derrumbe de la lira turca y un creciente desempleo.

Representante del partido kemalista CHP (socialdemócrata), Imamoglu obtuvo el apoyo de las principales fuerzas de oposición, como los nacionalistas del IYI y los prokurdos del HDP.

Empresario de 49 años y padre de tres hijos, Imamoglu fue alcalde de 2014 a 2019 de la ciudad de Beylikdüzü, en la orilla europea de Estambul. Su serenidad, su optimismo y su voluntad de reunir en vez de dividir lo convirtieron en la nueva esperanza de la política turca y en una suerte de anti-Erdogan.

Después de casi dos décadas de populismo, durante las cuales Erdogan intentó erosionar la Justicia, amordazar la libertad de expresión y neutralizar toda forma de oposición -con más de 160.000 presos políticos en 2018, según la ONU-, el triunfo de Imamoglu parece haber demostrado la capacidad de resiliencia de las estructuras democráticas turcas. Para el politólogo turcoestadounidense Soner Cagap, "es verdad que lleva mucho tiempo construir una democracia. Pero hoy hemos visto que tampoco es fácil matarla". A su juicio, "este es el primer ejemplo de lo que pronto veremos en todas partes".