ERC pide a JxC que aclare cómo investirá a Puigdemont

En la imagen de archivo, el portavoz de ERC Sergi Sabria en una comparecencia en Barcelona, REUTERS/Jon Nazca

MADRID (Reuters) - La formación independentista Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) dijo el martes que apoyaría la investidura de Carles Puigdemont como presidente catalán, pero pidió a sus eventuales socios de JxC tras las elecciones autonómicas de diciembre que aclaren cómo van a conseguir que asuma el cargo dada su condición de huido de la justicia.

El portavoz de ERC, Sergi Sabrià, dijo que en las negociaciones poselectorales que se siguen con JxC la única opción que se valora por el momento es que Puigdemont vuelva de su autoexilio en Bélgica para ser investido presidente catalán.

"Entre los partidos independentistas, la propuesta ganadora es muy clara: es la presidencia y la vuelta de Carles Puigdemont. Los que elaboran la propuesta tienen que poner sobre la mesa cómo se va a hacer posible esta posibilidad", dijo Sabrià en declaraciones el martes en la emisora RAC1.

"A día de hoy, sólo trabajamos con la opción Puigdemont", apuntó, descartando implícitamente que su formación fuera a presionar por que el encarcelado Oriol Junqueras, de ERC, ocupe la presidencia de la Generalitat.

Junqueras está en prisión provisional acusado de sedición y rebelión -los mismos delitos que recaen sobre Puigdemont y el resto del anterior gobierno catalán- y el próximo jueves conocerá si el Tribunal Supremo le permite salir en libertad para participar en política.

El exilio de Puigdemont y la situación carcelaria de Junqueras condicionarán en las próximas semanas el panorama político en Cataluña, donde la constitución de las cortes regionales la fijó el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, para el próximo 17 de enero.

Rajoy convocó la sesión en su condición de actual jefe de la Generalitat, puesto que ocupó tras intervenir la región de forma extraordinaria para frenar la deriva independentista de sus autoridades el pasado otoño.

El presidente del Gobierno confiaba en que las elecciones autonómicas convocadas por él desactivaran el movimiento independentista, pero la victoria soberanista el 21 de diciembre amenaza con prolongar la peor crisis institucional del país en las últimas décadas.