ERC aparca la independencia y apunta al desbloqueo de Cataluña

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La declaración de una Cataluña independiente en 2017 apenas duró 56 segundos (Photo by Victor Serri/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
La declaración de una Cataluña independiente en 2017 apenas duró 56 segundos (Photo by Victor Serri/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)

"La vía unilateral no es viable ni deseable para encontrar una solución al conflicto de Cataluña". De esta manera ha confirmado en este inicio de semana el presidente de ERC, Oriol Junqueras, el cambio de escenario político catalán en lo referente a su independencia. La frase pasará más desapercibida que las llamadas al caos que, como Pablo Casado -quien ha calificado al presidente del Gobierno de "traicionar a los españoles"- va a entonar la derecha española ante la posible aplicación de indultos a los líderes del 'procés' aún encarcelados.

El caso es que el giro de ERC no es un brindis al sol. De hecho es la consecución de un giro táctico que ya emprendió hace medio año. Una moderación frente al discurso de Junts que, no olvidemos, le ha llevado a vencer las elecciones catalanas. Otra prueba de que Junqueras no va de farol es el perfil de los consejeros que conforman el nuevo Govern. Dirigentes más técnicos de los que nos tenían acostumbrados Carles Puigdemont o Quim Torra. Es el caso de Jaume Giró, un exdirectivo de gran peso en La Caixa que asume la Conselleria de Economía, o de Josep Maria Argimon, médico epidemiólogo, para llevar la cartera de Sanidad, que significan un punto y aparte en lo vivido en Cataluña en los últimos años.

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No hay más que repasar la agenda de Pere Aragonés en sus primeras semanas como president de la Generalitat. Una vez cuidada la simbología -con un discurso de investidura centrado en la autodeterminación- y reforzada la imagen de unión -con la visita a los presos del 'procés' en sus respectivas cárceles-, el primer acto oficial de Aragonés fue una visita médica en donde desgranó su plan de salud contra las secuelas psicológicas de la pandemia.

Poco después tuvo lugar un encuentro con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, para impulsar una comisión mixta entre ambas instituciones tras la frialdad de los últimos años. ¿Los temas sobre los que trabajar? Educación, políticas sociales, vivienda y Sanidad. Y de propina una rueda de prensa conjunta. Algo que los últimos presidentes de la Generalitat venían evitando con los respectivos alcaldes de la ciudad condal.

Acto seguido, una visita al Nou Camp. Pero no para incluir al F. C. Barcelona en el debate soberanista, sino para observar de primera mano el funcionamiento del gran vacunódromo de Cataluña contra la Covid.

Y entre medias cita con el presidente del comité de empresa de Nissan ante la amenaza de que 2.500 empleados se vayan a la calle ante la amenaza de cierre de la planta automovilística, y reunión con las partes implicadas para abordar la ampliación del aeropuerto de El Prat que, insistentemente, reclama el círculo de empresarios.

Con todo ello, la Mesa de Diálogo impulsada por el Ejecutivo catalán y el gobierno central maneja una agenda muy diferente a la de los últimos meses: El progreso social se impone a la independencia. La financiación autonómica gana peso frente al soberanismo. Y el impulso de las infraestructuras pesa más en la balanza que el ‘procés’. ERC ha aparcado la independencia para sacar a Cataluña de un bloqueo demasiado largo.

En vídeo | Los consellers del president de la Generalitat de Cataluña

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