Entrevista: Ken Salazar, el embajador de Estados Unidos en México habla de la reunion Biden-AMLO

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Son las dos y veinte de la tarde y en el mezanine del Departamento de Estado en Washington el aire acondicionado es un alivio al calor de los mil diablos que hay afuera. El mes de julio en Washington es caliente y húmedo, y hoy miércoles, el calor es más cruel que otros días. Hoy, después de 3 días de estar en Washington el presidente, Andrés Manuel López Obrador, va ya camino al aeropuerto a tomar el vuelo que lo lleva de regreso a la capital mexicana.

Ken Salazar, el embajador de Estados Unidos en México, se quedó unas horas más en Washington. Antes de que abandonara la ciudad quedamos de verlo para escuchar directo de él, que verdaderamente transcurrió en la reunión presidencial entre México y Estados Unidos. El embajador llegó a la cita al Departamento de Estado y al empezar a subir las escaleras del mezanine me saludó levantando el brazo y diciendo;

¿Pues qué pasó? Tanto tiempo…

El embajador Salazar tiene una larga historia en el gobierno: Senador por Colorado, secretario del interior, y fue él quien presidió los comités que seleccionaron primero, y recomendaron después, a los miembros de los gabinetes presidenciales en las administraciones de Biden y también de Obama. Si, es un hombre de todas las confianzas del presidente Biden. Los dos sirvieron en el senado, y cuando Ken Salazar llegó a legislar a la cámara alta del Congreso, se convirtió en una figura a quien seguía mucha gente, por su forma franca de decir y hacer las cosas. Además, se había convertido en el senado en el hombre que conocía de primera mano la experiencia hispana en Estados Unidos, la experiencia fronteriza y el drama de la inmigración mexicana.

Por eso es por lo que yo quise entrevistarlo para que, con la óptica de los dos países, él nos dijera qué fue lo que realmente ocurrió en todas esas reuniones sobre múltiples temas entre los dos gobiernos. La primera pregunta que le hice fue acerca de la reunión sobre el difícil tema de los desacuerdos sobre energía renovable en México. Ese mismo día, en una misma sala en Washington, D.C., se reunieron empresarios de los dos países, buscando fórmulas para reemplazar en México a los hidrocarburos con energía solar y de viento.

Hoy para mí, era obligación buscar respuestas con conocimiento de causa, acerca de los difíciles desacuerdos que forzaron a muchas empresas estadounidenses dedicadas a la generación de energía renovable, a detener el trabajo de sus nuevas instalaciones en México.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, ha expresado su preferencia por los hidrocarburos. Debido a una propuesta reforma energética que nunca se adoptó por el congreso mexicano, muchos inversionistas de Estados Unidos se quedaron con miles de millones de dólares en territorio mexicano, colgando de un incierto. El presidente Joe Biden representando a esas industrias, le pidió a México buscar una solución pronto.

Sobre eso le pregunte primero al embajador estadounidense.

Cómo vamos embajador ¿ya se arregló el problema?

Vamos por buen camino. Estas son cosas muy, muy difíciles, pero tenemos un camino definido y yo le recomiendo a todos leer el documento que salió de la reunión de los presidentes. Ahí leerán la visión que surgió de los Estados Unidos y México, ahí está lo que tenemos que hacer para mantener a nuestras economías fuertes, combatiendo al cambio climático. Vivimos tiempos muy difíciles, tan difíciles como antes de la segunda guerra.

¿De qué se trata embajador, hay que pagarles a las empresas por lo que invirtieron en México, o hay que dejarlas trabajar como se los prometió el gobierno mexicano anterior?

Mira, el TMEC (Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica) es la ley entre los Estados Unidos y México y ese acuerdo debe ser respetado. De eso hablamos en la Casa Blanca.

Importantísimo el hecho de que estamos integrando a nuestras economías, y eso requiere que haya energía limpia, energía renovable y una independencia energética total para toda Norteamérica.

Por ese camino vamos. Hay problemas en algunos casos, sí. Pero hay derechos que la ley les concede a las empresas. Yo como embajador debo ver qué y cómo se llega a una resolución de todos esos casos, y hay muchos casos que se están resolviendo.

En México mucha gente escuchó acerca de las visas de trabajo, y hay ya muchos preguntando adónde ir a pararse para pedir una de esas visas, ¿en dónde las van a dar?

Esto de la migración nunca se había visto como lo estamos viendo ahora. Por eso tenemos que proteger a la gente proveyendo soluciones a su desesperación en sus lugares de origen. Segundo, después tenemos que romper esas cadenas de criminalidad que están causando tanto sufrimiento. Y tercero, las fronteras se tienen que proteger. Hay leyes y tiene que haber consecuencias para quienes violan esas leyes.

Cuando salió el artículo diciendo que usted estaba actuando a favor de los intereses de México y no de los intereses de Estados Unidos, yo dije que el embajador Salazar al que conozco, es un conciliador y un negociador y eso a veces da la impresión de que se está más del lado opuesto.  ¿Tuve razón, es usted así? 

La realidad es que siempre va a haber críticas para quienes buscan soluciones. Yo tengo muy buenas relaciones con el presidente Biden y con su gabinete. Pasé mucho tiempo hoy y ayer en La Casa Blanca y yo me siento muy bien.

Siempre empujando para que la visión que tienen el presidente Biden y el presidente López Obrador, que está reflejada en todos los acuerdos de esta reunión, sean logrados. Y lo vamos a lograr.

Será difícil, ¡Sí! Habrá críticas, ¡Sí! Pero eso no me importa, no me distraigo de la agenda y del objetivo.

Mira, el futuro es bueno.

México y Estados Unidos van a estar enlazados siempre. Nuestra gente nos enlaza. Hoy vamos a consolidar a nuestra familia de Norteamérica y hay fuerzas muy grandes, muy poderosas, que no quieren que eso pase. Pero yo como embajador, y el presidente Biden estamos seguros en la mente y en el corazón de que eso es inevitable, y esos objetivos los vamos a lograr.

Nos despedimos del embajador… Y mientras él se alejaba caminando por uno de los largos corredores del Departamento de Estado, me vinieron a la mente tantas reuniones del Comité de Asuntos Exteriores del Senado sobre México que yo cubrí en el Capitolio, cuando el senador Joe Biden presidió ese comité. Me di cuenta de que Biden siempre ha sabido que México y Estados Unidos, no solo han tenido periodos de falta de comunicación, sino aún más grave, han tenido también mucha comunicación errada y mal interpretada en ambos lados.

En México y en Estados Unidos, no solo tenemos culturas muy distintas, sino lenguas diferentes. Eso hace más difícil interpretar correctamente lo que decimos en cada país, y eso nos separa aún más.

El resultado es una enorme desconfianza mutua en ambos lados de la frontera. La enorme “comentocracia” de la ciudad de México en los diarios, la radio y la televisión principalmente, encontró muchas faltas en la reunión de los presidentes… y nunca se quitó los lentes mexicanos para ver con lentes estadounidenses las cosas, con la óptica de Estados Unidos. Eso es irremediable. A la “comentocracia estadounidense” le ocurre igual. El resultado así fue otra vez, en esta ocasión una interpretación equivocada de la realidad.

Le pregunto a usted lector.  

¿Qué hubiera hecho si hubiera estado en los zapatos del presidente estadounidense, cuando llegó a la Casa Blanca y tuvo que nombrar a un embajador para representarlo, en un país importante para Estados Unidos, en el que frecuentemente se malinterpretan las acciones y palabras de Washington?

¿Qué hubiera hecho, si durante décadas usted hubiera entendido que por estas y mil razones más? Estados Unidos necesitaba en ese momento en su embajada de la Ciudad de México a alguien que entendiera la cultura, que entendiera la lengua y que además pudiera ver a través de lentes distintos, las ópticas con las que la relación México y Estados Unidos se ve y se interpreta en los dos países.

¡Exacto! Usted también habría elegido a alguien como en Salazar. No en balde en México decimos que… Para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo.

Este artículo fue publicado por primera vez en Los Angeles Times en Español.

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