Las entregas ultrarrápidas podrían tener los días contados por la inflación

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Hasta hace unos meses, cuando te quedabas sin leche o macarrones mientras hacías la comida, tenías que hacer irremediablemente una visita rápida al supermercado más cercano. Hoy hay disponibles cerca de media docena de aplicaciones en el móvil que reparten comestibles a domicilio y que prometen entregar el pedido en quince minutos o menos.

Pero, ¿la inflación va a acabar con ellas? Es lo que muchos consumidores se preguntarán después de saber que otra empresa más dedicada a los envíos ultrarrápidos se planea abandonar España. Primero fue Gorillas, después Getir y ahora Gopuff. Sigue leyendo para saber lo que les está pasado realmente a estas compañías.

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La época dorada del delivery inmediato está seguramente llegando a su fin. Foto: Getty Creative.
La época dorada del delivery inmediato está seguramente llegando a su fin. Foto: Getty Creative.

La financiación se reduce

Detrás de esas entregas ultrarrápidas sabemos que hay una presión que difícilmente esté bien pagada. Las entregas ultrarrápidas nacieron durante la pandemia cuando el auge de los envíos a domicilio hizo que las entregas ultrarrápidas tuvieran más sentido que nunca. En aquel momento, encargar la comida a un restaurante en lugar de desplazarse hasta allí, se había convertido casi en una necesidad.

Durante su surgimiento, en el sector el dinero se disparaba y los grandes fondos de capital riesgo apostaban por estas empresas con miles de millones de dólares en financiación. Pero la burbuja ha acabado estallando a lo grande debido a la deceleración económica y la inflación. Esto se ha traducido en despidos masivos, concretamente, las start up de entregas ultrarrápidas han despedido en lo que va de año a cerca de 8.000 trabajadores en todo el mundo, según los datos del portal Layoffs.ly. Por tanto, este crecimiento exponencial a sus inicios, se debía en buena medida por descuentos financiados por el capital riesgo.

Descuentos casi regalados

Cuando abrió Getir en España, llegó a ofrecer a los usuarios de Madrid y Barcelona un descuento de 15 euros por una compra superior a 16 euros. Básicamente estaban regalando comida para que el usuario descargara y probara su aplicación. En la situación actual, sería totalmente incompatible seguir ofreciendo servicios por menos de lo que cuesta prestarlos. Esto se evidencia cada vez más en los datos, pues su caída en bolsa no cesa y provoca todavía más dudas sobre el futuro de su actividad.

Ley Rider

El tercer obstáculo por el que están pasando estas empresas es la denominada Ley Rider. En agosto del pasado año entró en vigor esta norma donde se obligaba a todas estas empresas de reparto a contratar a sus repartidores y que dejasen atrás el régimen de falsos autónomos en el que vivían los trabajadores. Una situación que para estas empresas es prácticamente inalcanzable pues los costes de marketing y de transporte hacen que el margen de beneficios de estas compañías se reduzca. Esto afecta a la relación calidad-precio, haciendo que el precio de sea más alto y el servicio sea peor.

Todos estos aspectos hacen pensar que el futuro de estas empresas es más bien negro y que la mayoría de ellas verán difícil su continuidad en el país. A partir de ahora, queda por comprobar realmente cuántas de estas empresas sobrevivirán los próximos años y de qué forma.

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