Ensenada. Viaje al corazón de la “zona de riesgo” donde estallaron los contagios

Inés Beato Vassolo
·7  min de lectura
El municipio de Ensenada aumentó la frecuencia de testeos gratuitos, a través del operativo DetectAr; desde hace una semana, registra entre un 40 y 50% de positividad
Santiago Hafford / LA NACION

Son las 10 y la fila afuera de la Unidad Sanitaria Centro no cesa. Pasó una hora desde que empezó el operativo DetectAr del día, ya se hicieron más de 30 hisopados, y esperan su turno 26 personas más, que se encolumnan sobre las calles La Paz y San Martín, frente al Hospital Cestino de Ensenada. En paralelo, en el estacionamiento del principal hospital del municipio, otras 15 personas más aguardan a ser testeadas. Hace una semana que el DetectAr comenzó a funcionar de lunes a lunes, por disposición del intendente Mario Secco. Desde entonces, se hisoparon 745 personas, de las cuales 350 dieron positivo.

Ensenada es uno de los 27 distritos de la provincia de Buenos Aires que el gobierno de Axel Kicillof calificó, días atrás, como “zonas de riesgo”. El municipio que administra Secco, desde 2003, es uno de los primeros de la lista en cumplir los dos parámetros de riesgo que fijó el Gobierno: un cociente entre el número de casos confirmados acumulados en los últimos 14 días y el número de casos confirmados acumulados en los 14 días previos mayor a 1,20 –es 2,97, según calculó LA NACION–, y más de 150 contagios cada 100.000 habitantes –tiene 714–.

El intendente de Ensenada, Mario Secco, activó el operativo DetectAr los siete días de la semana; se realizaron 745 hisopados, entre el sábado 27 de marzo y el viernes 2 de abril, de los cuales 350 dieron positivos
Santiago Hafford / LA NACION


El intendente de Ensenada, Mario Secco, activó el operativo DetectAr los siete días de la semana; se realizaron 745 hisopados, entre el sábado 27 de marzo y el viernes 2 de abril, de los cuales 350 dieron positivos (Santiago Hafford / LA NACION/)

“Estoy asustada porque esto estalló . Hace una semana que, para mí, pasa lo mismo que pasa en Brasil. No tuvimos que hisopar a diario ni en la peor época del año pasado ”, dice la secretaria de Salud de Ensenada, Mariana Esteves, mientras entra y sale de la unidad sanitaria para supervisar el operativo de testeos, el miércoles por la mañana. “En 2020, el registro más alto de hisopados positivos diarios fue de 50. Ayer, ya fueron 60”, agrega.

Esteves mira la fila de personas, que da vuelta a la esquina. Inquieta, advierte: “Vienen directamente en grupos. Se bajan del colectivo seis, siete personas juntas ”. A pocos metros, cinco jugadores de un equipo de fútbol local conversan mientras esperan a ser atendidos por el personal de salud. “Esta vez sí me siento muy mal”, se escucha decir a uno de ellos.

Según indica la funcionaria municipal, la mayoría de los ensenadenses que se acercan al operativo DetectAr tienen síntomas de Covid-19, a diferencia de los meses de verano, en los que las personas se testeaban por rutina, para viajar a vacacionar. “La positividad es del 40 al 50%. Estimo que el alto nivel de contagiosidad tiene que ver con la cepa nueva ; es la única explicación que encuentro. No tuvimos más fiestas clandestinas de las que había; tampoco hubieron inconvenientes con la vuelta a clases”, explica Esteves.

La secretaria de Salud de Ensenada, Mariana Esteves, afirma que desde hace una semana "la situación [de contagios] estalló"
Santiago Hafford / LA NACION


La secretaria de Salud de Ensenada, Mariana Esteves, afirma que desde hace una semana "la situación [de contagios] estalló" (Santiago Hafford / LA NACION/)

Pese a la preocupación por el aumento de casos, en la secretaría de Salud de Ensenada aseguran que la estructura sanitaria municipal aún tiene margen y los cuadros de internación por coronavirus son, en su mayoría, moderados. Los 70.000 ensenadenses tienen a su disposición 50 respiradores, y las 265 camas aún no se saturaron. En el hospital Cestino están ocupadas la mitad de las plazas y en el hospital de campaña de Punta Lara –montado exclusivamente para la pandemia–, la ocupación es del 30%. Las clínicas privadas, por su parte, están tomadas en un 60%.

En la vereda izquierda de la calle La Paz, Mirta Martínez, dueña del kiosko Azul Cielo, conversa con un cliente acerca del operativo que se lleva adelante a las afueras del local. “Yo trabajo en una panadería y, cuando salgo a la madrugada, escucho música en la calle y veo gente juntada en las esquinas. Nadie respeta nada. Eso disparó los casos”, le dice el joven a Martínez, quien asiente con su cabeza. “Las personas se relajaron. Tanto en el hospital como en el DetectAr se ve muchísima gente. Incluso, vienen a testearse desde Berisso”, indica la mujer a LA NACION.

En el centro de Ensenada, personas mayores hacen fila para realizar trámites del PAMI
Santiago Hafford / LA NACION


En el centro de Ensenada, personas mayores hacen fila para realizar trámites del PAMI (Santiago Hafford / LA NACION/)

En efecto, en el gobierno de Ensenada aseguran que un 20% de los testeos se hacen a personas de otras localidades . Esteves, la titular de Salud, lo explica: “Preferimos no poner restricciones. Si ponemos, mienten con el domicilio y nos suman casos a nosotros. No somos el peor distrito, sino el que más hisopa”.

El relajo, las reuniones sociales, la nueva cepa. Sobran hipótesis y falta claridad respecto de los motivos que pudieron haber disparado, en los últimos días, el crecimiento exponencial de contagios en el municipio que limita con La Plata. Pero la situación parece todavía no preocupar a los ensenadenses. Jóvenes y adultos mayores circulan en las calles del centro con normalidad, algunos, sin barbijo; los locales comerciales están abiertos, y en las veredas se arman filas de personas en las que los dos metros de distanciamiento quedan en el olvido.

Tercer día del operativo de registro de personas, frente al municipio de Ensenada, al que asistieron 450 personas; en el total de las tres jornadas, 1000 ensenadenses realizaron su trámite
Santiago Hafford / LA NACION


Tercer día del operativo de registro de personas, frente al municipio de Ensenada, al que asistieron 450 personas; en el total de las tres jornadas, 1000 ensenadenses realizaron su trámite (Santiago Hafford / LA NACION/)

Casi como una paradoja, aún con el gobierno de Secco en alerta, la mayor acumulación de gente se da frente al edificio de la Municipalidad, en la plaza Belgrano. Allí, se desplegaron cuatro gazebos, y se gesta el último día –de tres– del operativo “Mi registro, mi barrio”, que impulsa el gobierno bonaerense. 450 personas aguardan en el espacio verde para renovar sus documentos o cambiar su identidad, entre otros trámites, y a cada persona con turno se suma, al menos, un acompañante. Nadie prioriza quedarse en su casa.

“ No pienso sacrificar seguridad por libertad . La documentación la tengo que tener. Si me tengo que contagiar, me contagio”, dice Joaquín Sotero, de 31 años, mientras ceba un mate con el escudo de Boca Juniors y se lo alcanza a uno de sus tíos. “Vinieron a hacerme el aguante y guardarme el lugar, mientras estaba en el trabajo”, agrega Sotero, operador ferroviario, en referencia a la compañía de sus parientes.

Más de 400 vecinos de la localidad de Ensenada se acercan a la plaza principal a renovar sus documentos, tras la iniciativa del gobierno de Axel Kicillof
Santiago Hafford / LA NACION


Más de 400 vecinos de la localidad de Ensenada se acercan a la plaza principal a renovar sus documentos, tras la iniciativa del gobierno de Axel Kicillof (Santiago Hafford / LA NACION/)

La fila se extiende sobre la plaza principal de Ensenada en una suerte de zigzag. Los grupos de amigos y familiares se ubican, con los papeles de sus turnos en mano, entre el monumento central, los bancos, los juegos infantiles y la sombra de algunos árboles. En simultáneo, por fuera de la línea irregular, se agrupan unas 30 personas que reparten folletos y que no están en la plaza por ningún trámite. Son docentes de Suteba Ensenada, que se manifiestan en rechazo a la presencialidad escolar.

Tras el aumento abrupto de casos de coronavirus en el distrito, los referentes del sindicato –liderados por el dirigente gremial Daniel Rapanelli– se organizan para salir en caravana, y advierten: “Reclamamos medidas sanitarias, como testeos y un plan de vacunación masivo, obras de infraestructura, insumos de higiene y dispositivos de conectividad. Sin condiciones epidemiológicas ni medidas sanitarias, la segunda ola de Covid-19 plantea la necesidad de suspender las clases ”.

En el sector Covid del hospital de campaña de Punta Lara –inaugurado en abril del 2020– hay diez personas internadas; en total, hay 50 camas de internación
Santiago Hafford / LA NACION


En el sector Covid del hospital de campaña de Punta Lara –inaugurado en abril del 2020– hay diez personas internadas; en total, hay 50 camas de internación (Santiago Hafford / LA NACION/)

Ocho kilómetros al norte de la plaza Belgrano, alejado de la multitud, el personal de salud de la localidad de Punta Lara se prepara para la nueva ola de contagios, en donde supo funcionar un hotel del sindicato de petroleros. Secco transformó el edificio en un hospital de campaña, no bien comenzó la pandemia. La unidad sanitaria que se encuentra frente al Río de la Plata se había pensado exclusivamente para alojar pacientes con coronavirus, pero hoy vira hacia un uso polivalente, y sirve como canal para desagotar clínicas y hospitales , incluso de otros municipios.

Aún así, Vanina Martini, encargada del personal, todavía dispone de 32 –de 50– camas para contagiados. “Ni en pico de pandemia tuvimos este revuelo. La gente se relajó con la vacuna y tampoco dio resultados. Tenemos cinco integrantes del plantel médico municipal, con dos dosis de Sputnik V, que tienen cuadro positiv o; uno de ellos tuvo que recibir plasma”, afirma la mujer. Y concluye: “Nadie está exento”. No existe prueba más clara que el reciente contagio de Alberto Fernández.