Enfrentamientos en extrema derecha tras asalto al Capitolio

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ARCHIVO - En esta foto de archivo del 17 de agosto de 2019, el jefe del grupo Proud Boys se encuentra en una concentración en Portland, Oregon. Presiones externas y luchas internas causan graves problemas a dos grupos de extrema derecha tras las acusaciones a varios de sus miembros por su participación en el asalto al Capitolio el 6 de enero. (AP Foto/Noah Berger, File)

Acusaciones. Peleas internas. Cárcel.

Las mentiras del entonces presidente Donald Trump unieron a la derecha, teóricos de la conspiración y militantes extremistas el 6 de enero, pero las secuelas de la insurrección provocaron graves trastornos en dos grupos extremistas participantes en el asalto al Capitolio.

Una treintena de miembros de los grupos Proud Boys y Oath Keepers están acusados de crímenes. Algunas secciones locales rompieron relaciones con la dirigencia nacional en las semanas siguientes al asedio. El jefe de los Proud Boys pidió una pausa en los mítines que suelen terminar en enfrentamientos con activistas antifascistas. Y un miembro de los Oath Keepers aceptó cooperar con la fiscalía contra otros acusados.

Estudiosos del extremismo ven coincidencias entre las secuelas del asalto al Capitolio y los cismas que dividieron a la extrema derecha después de los choques violentos con contramanifestantes en el acto nacionalista blanco realizado bajo la consigna de “Unir a la Derecha” en Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017. El movimiento supremacista blanco “alt-right” (derecha alternativa) se dividió y desapareció de la vista pública después de la violencia de ese fin de semana.

“Creo que está sucediendo algo parecido ahora en el movimiento de extrema derecha amplio después de la disolución del tejido conectivo que los unió, la elección de 2020”, dijo Jared Holt, del Laboratorio de Investigación Digital Forense del Atlantic Council, un instituto de estudios internacionales.

Pero otros creen que la victoria del presidente Joe Biden y la investigación de los sucesos del 6 de enero, el proceso judicial federal más grande de la historia estadounidense, podría alentar a las milicias.

“Ya vemos mucha retórica de esta clase, en un intento por atraer gente”, dijo Freddy Cruz, analista del Southern Poverty Law Center que estudia a los grupos antigobierno. “Es muy posible que la gente cobre ánimos y trate de coordinar más actividades ahora que tenemos un presidente demócrata”.

La turba marchó al Capitolio, atravesó los retenes, sobrepasó a los agentes y penetró violentamente en el edificio coreando “Ahorquen a Mike Pence” (el vicepresidente) y “Detengan el robo”, en referencia al resultado de las elecciones. Algunos venían provistos de aerosol pimienta, bates de béisbol y otras armas.

Los miembros de los Proud Boys y los Oath Keepers constituyen apenas una fracción de los más de 400 acusados hasta el momento. Los fiscales se han concentrado en los dos grupos extremistas para tratar de determinar hasta qué punto hubo planificación en el ataque, pero las autoridades han dicho que quieren arrestar a todos los participantes.

Los Proud Boys (Muchachos Orgullosos), un grupo que se describe como “chovinista occidental”, pasó de los márgenes de la extrema derecha a los círculos republicanos convencionales durante la presidencia de Trump. Contaron con aliados como Roger Stone, un incondicional de Trump, y dicen tener más de 30.000 miembros en todo el país.

Su jefe Henry “Enrique” Tarrio no está entre los acusados del asalto. No estuvo presente el 6 de enero. Lo habían arrestado en un caso no relacionado de vandalismo en Washington dos días antes de la insurrección y un juez ordenó que se fuera de la zona. La policía dijo luego que arrestaron a Tarrio como medida preventiva ante la posibilidad de violencia.

Tarrio asegura que las acusaciones criminales no han debilitado ni dividido a su grupo. Dice que se reunió con líderes de las secciones que declararon su independencia y resolvieron sus diferencias.

“Hemos pasado por el exprimidor”, dijo Tarrio en una entrevista. “Cualquier otro grupo estallaría después del 6 de enero”.

Pero líderes de varias secciones locales de los Proud Boys como las de Seattle, Las Vegas, Indiana y Alabama dijeron que sus miembros están rompiendo relaciones con la conducción nacional. Varios líderes, incluido Ethan Nordean, miembro del Consejo de Ancianos nacional, están acusados de planificar y dirigir un ataque al Capitolio. Su abogado dice que Nordean no es responsable de crímenes cometidos por otros.

Una declaración de la sección de Las Vegas en la plataforma de mensajes Telegram en febrero no menciona directamente el 6 de enero, pero dice que la “dirección general de la organización” pone en peligro a sus miembros.

En tanto, 16 miembros y simpatizantes de los Oath Keepers (Guardianes del Juramento) —una milicia fundada en 2009 que recluta a efectivos de las fuerzas armadas, la policía y socorristas en activo y retirados— están acusados de conspiración para impedir la certificación del voto. El fundador y líder Stewart Rhodes ha dicho que el grupo llegó a tener 40.000 miembros en su mejor momento, pero un experto en extremismo calcula que tiene alrededor de 3.000 en la actualidad.

Rhodes no ha sido acusado y no está claro si lo será. Pero aparece reiteradamente en documentos judiciales como la “Persona Uno”, indicio de que es un objetivo central de los investigadores.

El 6 de enero, varios Oath Keepers con cascos y chalecos reforzados aparecen en videos al ascender la escalinata del Capitolio en formación de columna militar. Rhodes se mantenía en contacto con los que ingresaban al Capitolio el 6 de enero y se lo ve junto a varios de los acusados fuera del edificio después de los disturbios.

Rhodes ha tratado de tomar distancia de los arrestados, insiste que actuaron por su cuenta y que no existía un plan de ingresar al edificio. Pero en sucesivas entrevistas con programas periodísticos de derecha insiste en la mentira del robo de la elección, en tanto el sitio web del grupo presenta a los Oath Keepers como víctimas de persecución política.

Los mensajes en los números telefónicos de Rhodes no han recibido respuesta.

Después de la insurrección, la sección de Oath Keepers de Carolina del Norte dijo que se separaba del grupo de Rhodes. Su líder, que no respondió a los mensajes de The Associated Press, dijo al diario The News Reporter que no “formaría parte de nada que aterroriza a nadie o va contra la policía”.

Un miembro de Oath Keepers fue el primer acusado por la insurrección que se declaró culpable. Jon Ryan Schaffer ha aceptado cooperar con la investigación. El Departamento de Justicia ha prometido estudiar si incluye a Schaffer en su programa de seguridad de los testigos, indicio de que valora su cooperación en la investigación del asalto a la sede del Congreso.