Un tratamiento contra el coronavirus puede costar 35.000 dólares en EEUU: ¿quién lo paga?

Últimas noticias y recomendaciones sobre la pandemia que afecta al mundo.

La epidemia de coronavirus COVID-19 arrecia en Estados Unidos y día a día suben las cifras de personas diagnosticadas con el nuevo coronavirus y, gravemente, las de pacientes que requieren ser hospitalizados para recibir cuidados ante la infección.

Tanto que en varias ciudades, sobre todo en Nueva York, se teme que el sistema hospitalario se colapse ante una probable oleada de enfermos en la medida en que arrecia la epidemia.

Pero si una persona debe ser hospitalizada, ¿quién paga por su tratamiento médico?

El tratamiento médico para un paciente con afectaciones severas por la enfermedad Coivd-19 es complejo y costoso. (AP)

Una ley recientemente aprobada en el Congreso estadounidense garantizó que el costo de hacerse una prueba de diagnóstico de coronavirus, que puede llegar a costar cientos o algunos miles de dólares, será gratis para las personas. Pero el costo del tratamiento médico es otra cosa.

De acuerdo a un estudio de investigadores de la Kaiser Family Foundation, un tratamiento hospitalario de un paciente de coronavirus en Estados Unidos puede superar en promedio los 20.000 dólares (tomando como referencia el costo de la atención de una neumonía), en cifras de 2018. Y esa suma puede ser más elevada dependiendo del lugar del país en el que se encuentre el paciente y de complicaciones mayores que pueda éste enfrentar, y menor si las necesidades del paciente resultan menos severas.

A diferencia de Europa y países de Asia y Latinoamérica, en Estados Unidos no existe un sistema de salud universal ni una red hospitalaria gestionada por el estado en la que los pacientes reciban atención médica gratuita. En Estados Unidos la gran mayoría de los hospitales y centros médicos son entidades privadas, o parte de universidades o instituciones religiosas, pero en general sus servicios tienen un costo que el paciente ha de pagar.

La atención de emergencia no se le niega a las personas, tengan o no seguro, pero una vez que se proveen los servicios, las facturas llegan inevitablemente. Y suelen ser muy abultadas. Aunque ciertamente no es claro cuál será el escenario dada la magnitud de la presente crisis.

Quienes tienen un seguro médico, pagado por completo por ellos o en parte también por su empleador,  tienen una parte significativa de los gastos de su atención cubiertos, pero no al 100%: primas mensuales, deducibles, copagos y otros recargos va a cargo del paciente y cuando el monto es muy elevado, los asegurados deben hacer frente a gastos del orden de miles de dólares. Y dependiendo del nivel de cobertura del seguro (los de primas más caras tienen más cobertura, pero muchos optan por seguros menos completos pero más baratos) es el alcance de los rubros cubiertos, de deducible y de otros costos que ha de cubrir el paciente.

30 millones de personas sin seguro médico en EEUU

Quienes no tienen seguro, en cambio, deben cubrir el monto total, que puede resultar muchas veces mayor. La imposibilidad de pagar facturas médicas lleva cada año a miles de estadounidenses a la bancarrota.

De acuerdo a Healthline, en Estados Unidos hay 30 millones de personas sin seguro médico y 44 millones con seguro insuficiente, algo que se ha agravado luego de que el gobierno de Donald Trump recortó provisiones de la Ley de Cuidado de Salud aprobada durante la administración de Barack Obama.

Eso es una debilidad a escala nacional cuando se enfrenta una emergencia como la presente epidemia.

Las personas de más bajos ingresos pueden recibir atención vía el seguro público Medicaid y los jubilados que cotizaron bajo el seguro público Medicare. Pero para la gran mayoría de la población, la atención médica y los medicamentos tienen un costo enorme, incluso si se tiene seguro, lo que se agrava si el tratamiento necesario es de alta complejidad y larga duración, como el que se administra a pacientes de COVID-19 con padecimientos severos.

Si no tiene seguro médico, el paciente podría ser responsable de pagar esos 20.000 dólares o más por su tratamiento de coronavirus y si lo tiene los montos pueden llegar a ser del orden de 1.300 a 2.000 dólares. Pero puede todo ser aún más oneroso si el hospital o los médicos y otros especialistas, que con frecuencia facturan por separado, no están dentro de la red del seguro médico y, por ello, sus costos no son cubiertos (o lo son en menor medida) por éste.

Tener control o estar al tanto de todos esos factores cuando se acude a una sala de emergencia en medio de una epidemia es ciertamente difícil. Y si se añade a ello que los pacientes pueden enfrentar también pérdida de ingresos por desempleo o reducción de su actividad laboral, el panorama financiero para una persona hospitalizada por coronavirus es ominoso.

Por ejemplo, relata Time, Danni Askini fue atendida por padecer COVID-19 en un hospital del área de Boston y la factura que recibió por los servicios médicos fue de casi 35,000 dólares. Ella no tiene seguro médico y por ello es responsable de pagar esa suma, un dinero que simplemente no tiene.

Artículos relacionados:

Personas hacen fila frente al Hospital Elmhurst en Nueva York en espera de que se les hagan pruebas para diagnosticar una posible infección de coronavirus. (AP Photo/John Minchillo)

El sistema de salud estadounidense es por ello muy inequitativo y con una carga de injusticia. Muchos han promovido la creación de un esquema universal de atención médica, como los de Europa y varios países de Latinoamérica, pero nada de ello ha prosperado, atorado en medio de las pugnas político-ideológicas.

Pero ha sido recientemente que amplios sectores del Partido Demócrata han planteado establecer un sistema llamado Medicare for All, con Bernie Sanders y Elizabeth Warren como sus proponentes mayores, en el que el costo de la atención médica sea cubierto por el estado (un esquena similar al de Medicare para los retirados, en el que la persona cotiza con sus impuestos) al margen de los seguros comerciales y tanto en hospitales privados como en los públicos.

Otros han propuesto opciones que amplían las coberturas actuales sin llegar a un esquema público universal.

Sea como sea, tal sistema no existe en Estados Unidos ni existirá en el corto plazo, justo cuando arrecia la epidemia de coronavirus. Por ello, ante la emergencia, se ha mencionado la necesidad de que los enormes paquetes de rescate financiero (del orden de los 2 billones de dólares en apoyo de individuos y empresas) consideren también paliar los costos de la atención médica de los enfermos de Covid-19, pues pueden resultarles a los pacientes una carga insostenible y para los propios hospitales un pasivo mayúsculo.

La noción de que la salud es un derecho universal aún no se ha cristalizado suficientemente en Estados Unidos. Algo que resulta urgente y patente en la crisis de la epidemia de coronavirus.

Otras noticias sobre el coronavirus: