Enfermeros celebraron su semana llenos de pasión por ayudar a la comunidad a mantenerse saludable

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Cuando Linnette Johnson era pequeña ella quería dos cosas: “Ser monjita y tener seis hijos”, dijo entre risas en entrevista virtual con El Sentinel Orlando. Claramente esas dos cosas no iban de la mano y recordó cómo fue su madre quien le dijo que eso no era posible. Entonces fue cuando optó por decidir que sería enfermera. Así tendría muchos “hijos adoptivos entre los pacientes que cuido y servía a la comunidad”, confesó.

Johnson, ahora jefa del departamento de enfermería en el hospital AdventHealth,tiene cuatro hijos de los cuales al menos dos están interesadas en medicina. “Tengo la mayor que tienen 27 años que es dentista en St. Cloud y la menor, de 18, esa quiere ser enfermera; así que de cuatro saqué una. Los dos del medio están estudiando en la Universidad de Florida Central”, dijo emocionada.

Pero madre y dirigir un departamento como el de enfermería en uno de los principales hospitales de Florida Central es un reto que se vio a prueba durante la pandemia del coronavirus. “Fue un momento bien, bien fuerte”, dijo con una sonrisa nerviosa. “Era un momento de incertidumbre, porque nadie sabía nada. No sabíamos muchos detalles de esta enfermedad, pero ahí estábamos día a día haciendo nuestro trabajo”, sentenció.

Una de las preocupaciones más grandes, confesó Johnson, era el mantener a su equipo seguro y sobre todo “que su sanidad mental estuviese cuidada. Son horas largas, ver esas salas de emergencia a capacidad, sin conocer a 100% cómo resolver los síntomas de los pacientes, era un momento frustrante. Pero somos una familia, ¿sabes?”, dijo Johnson. “Poco a poco fuimos teniendo más data y aprendiendo cómo tratar este virus, que hoy en día todavía es un reto para nuestra comunidad”, sostuvo.

Tener información de la mano es para Johnson la clave para poder combatir este virus. Ella recordó cómo comenzó su carrera en el hospital de Ocala registrando pacientes hasta que se graduó de la escuela de enfermería y comenzó su carrera profesional en esta área. “Cogía toda su información para que pudiesen ser atendidos. Eso es el primer paso para poder darle servicios a alguien. Entender por qué llegaron a tu sala de emergencia”, explicó.

En sus comienzos, lo más que le llamó la atención fue trabajar directamente con los pacientes. “Me encantaba tener esa conexión con otro ser humano y ayudarlos en un momento que estaban débil, que necesitaban ayuda, necesitaban inspiración, necesitaban compañía”. Cuando comenzó, dice que enfrentaba momentos jocosos con los pacientes que cuestionaban si en realidad era una enfermera graduada. “Yo parecía que tenía 12 años y tenía 20 años [pero] parecía una nenita y todos los pacientes me decían ‘tú estás segura tu eres una enfermera?’”, le preguntaban.

Sobre su carrera como enfermera, “no era nada de lo que yo creía, fue mucho más y es una carrera francamente que uno aprende mucho de uno mismo”, dijo. “Lo que me cogió de sorpresa fue que bien rápidamente me escogieron para ayudar otras enfermeras, para darle inspiración, para educar”.

Ahora, su labor es diferente a cuando comenzó. “Ya hace más de 10 años que no estoy al lado de la cama cuidando pacientes con enfermería. Lo que hago ahora es, yo digo que mi trabajo es cuidar la gente que cuida los pacientes. Es bien diferente a lo que yo pensé que era enfermería. Ni sabía en ese momento que había estas posiciones que uno puede ser ejecutiva”, confesó.

Su crecimiento profesional la llevó a ser escogida como miembro del equipo de trabajo (Task Force) que se estableció ante el coronavirus y es responsable de establecer directrices para todo el equipo de enfermeros.

“Lo primero que pensé fue ‘Señor mío, Dios mío ayúdame’ porque nadie sabía de este COVID-19. Fue una pizarra blanca que no había nada”, dijo la profesional quien este mes cumple 29 años de casada.

Después del choque inicial, Johnson dice que fue “ponerse manos a la obra. Asegurarme de qué es lo que necesitábamos, qué necesitan las enfermeras, qué necesitamos nosotros para cuidar la comunidad. De ahí formulamos un plan”, dijo emocionada.

Formar parte de este equipo que ha estado a la vanguardia de una de las crisis médicas más fuertes en la historia “fue el honor más grande de mi vida. Ser mujer, ser latina y tener un sitio en esa mesa donde las decisiones estaban, donde podía influenciar lo que podía pasar y lo que necesitamos fue el honor de la vida. La gran pasión de mi vida es representar a las enfermeras, a los enfermeros a los latinos, que nosotros podemos tener un sitio en esa mesa”, sostuvo.

Johnson recordó cómo uno de los momentos más difíciles fue limitar los visitantes a los pacientes. Para limitar la cantidad de personas interactuando y evitar contagios, “nos partió el corazón, pero al principio de la pandemia le decíamos ‘necesitamos que la comunidad se quede en la casa, ven si estás enfermo, te vamos a cuidar, pero vamos a limitar el tráfico que viene adentro y pa’fuera del hospital porque necesitamos las enfermeras que tenemos, necesitamos el staff y si ellos se enferman a dónde vamos a encontrar más enfermeras”, lamentó.

La puertorriqueña dice que la pandemia le ha enseñado a como liderar con compasión, ser innovadora y adaptarse rápidamente al cambio. Ella dice que los efectos de la pandemia han sido muy duros en los enfermeros. Este proceso le ha enseñado a tener más “humildad de ser parte de este equipo. De este equipo de enfermeras y enfermeros que dan todo. Ellos vienen y dejan su corazón aquí y todavía tienen que ir a las casas y tener algo que dar a su familia. Porque mira, son madres, son padres, son hijos, son hijas, son hermanos y hermanas y vienen aquí y yo veo como se comunican con los pacientes. Yo veo como aman. Yo veo como dan, bueno, ellos dan todo y yo digo ‘Dios mío fortalécelos para que cuando lleguen a la casa todavía tengan algo que darles a sus familias”, dijo agradecida.

Es una carrera demandante, pero que provee una satisfacción inmensa, confiesa Johnson quien hace un llamado a que las personas se interesen en convertirse en enfermeros. “La realidad es que no hay suficientes enfermeras en el mundo para los pacientes que tenemos. Las enfermeras y enfermeros se están retirando”, dijo Johnson. Este número ha incrementado después de la pandemia.

Esta oportunidad de empleo fue una de las cosas que le llamó la atención a Kristina Reyes, una cubanoamericana de 29 años residente de Orlando quien lleva dos años ejerciendo como enfermera.

Reyes se graduó en el 2019 y, al igual que muchos, jamás imaginó el curso que iba a tomar su carrera. “Wow, es difícil describir cómo me siento. En general, agradecida de que tengo un empleo que amo, pero definitivamente ha sido un reto excitante, pero triste también”, dijo.

Reyes lleva un año trabajando como enfermera en la unidad de cuidado intensivo donde experimentó de primera mano cómo el coronavirus afecto a cientos de pacientes en AdventHealth. Uno de los mayores logros que puede recordar de su labor en medio de la pandemia está el trabajar con el personal para mantener a los familiares informados y poder conectarlos con sus familiares vía la tecnología usando plataformas como FaceTime y Skype.

“Como latina, sé lo importante que es el cariño de la familia. Sé lo que es cuidar de esa abuelita, cuidar de tus seres queridos. En un momento en que no podían estar juntos por el coronavirus, me aseguré de poder darles un toque personal y usábamos la tecnología para poder ayudarlos a estar un poco juntos”, recordó.

“Para mi siempre ha sido un honor poder primeramente ser latina y segundo, representar los latinos en un ambiente de medicina”, dijo lamentando las estadísticas que presentan números bajos de hispanos en estas áreas de trabajo.

Reyes reafirmó su pasión es la enfermería y dijo que durante la pandemia aprendió que la vida es corta y hay que aprovechar cada instante. La joven profesional dijo que “no hay necesidad de vivir en rencor, hay que vivir en amor”.

Mentalmente, confesó que sí ha sido difícil porque “es complicado desprendernos de nuestro trabajo. Es difícil decir adiós y no interesarte hasta el otro día, pero confiamos en que tenemos un equipo que es muy dado a su trabajo en todos los aspectos y tenemos que confiar que todos hacemos bien nuestra labor y cuando no estamos nosotros, hay otro enfermero cuidándolos”, dijo.

Reyes dice que vive con sus gatitos y es fan de tener plantas en su residencia de Orlando. Esto y el poder explorar parques, disfrutar del arte y cultura y de la comunidad le brindan “sanidad emocional”.

Su trabajo no es fácil, “hay momentos que uno llega al punto de querer llorar, pero aun así es algo tan precioso, y llena el corazón con alegría saber que por tu esfuerzo alguien sobrevivió un día. O su familia pueda hablar con ellos una vez más antes que ellos tomen su última respiración”, mencionó.

Con esto concordó Carlos Oquendo enfermero de la unidad de cuidados de intensivo. Nacido en Texas de padres puertorriqueños, Oquendo dice que vive tan apasionado por su profesión que por su familia.

“Es nuestra familia extendida. Cuando cuido a un paciente pienso en que estoy cuidando a mi propia familia”, dijo el profesional de 39 años y padre de dos hijos.

Para el nunca hubo duda de que quería trabajar en medicina. Su carrera comenzó en las fuerzas armadas donde laboró por más de 10 años en como un “Navy medic”, profesión que escogió siguiendo los pasos de su ti.

Oquendo, padre de dos hijos, Isabella de 11 años y Nathan de 5 años, trabaja desde el 2019 trabaja en AdventHealth como enfermero. La pandemia, dijo Oquendo, confirmó que su misión de vida es ser enfermo. El poder proveer cuidado y consuelo a sus pacientes y familiares le da energía y una razón de ser.

Al igual que Reyes, confesó que la pandemia levantó el miedo de llevar el virus a su casa. En un incio tuvo una rutina de quedarse en el cuarto del primer piso, no podía tocar a sus hijos y siempre utilizaba mascarilla, procesos que le dolían, pero tenía que proteger a su familia. “Poco a poco fuimos aprendiendo más del virus, aprendimos a vivir con él y ser responsables. La pasión por nuestro trabajo, pero sobre todo por nuestra humanidad, y mantener a nuestra gente viva y saludable, es lo que vale al final del día”.

Esta pasada semana se observó la Semana Nacional de la Enfermera que comenzó del 6 de mayo al 12 de mayo. El Día Internacional de la Enfermera se celebró por primera vez en 1965 por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE), una federación que, en la actualidad, representa a más de 27 millones de enfermeras en todo el mundo.

Considerando el papel fundamental que han jugado las enfermeras en la lucha contra la COVID, si conoce un enfermero en su vida, “es un buen momento para decirles ‘gracias por su labor”, dijo Johnson.

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